Del Atlético de Madrid a Unión San Felipe: la increíble carrera de Sebastián Gallegos
Fue goleador de un Mundial sub 17 en el que estuvieron Neymar, Isco, Son Heung-Min y Mario Götze. Partió al Atlético de Madrid del “Kun” Agüero y Diego Forlán, pero su carrera no maduró. “Tomé malas decisiones, me sentía muy cómodo y no pensé en el futuro”, reconoce el volante de 30 años, refuerzo de los aconcagüinos para la Primera B chilena.
—Sebastián, ¿qué hace en Unión San Felipe?
Sebastián Gallegos, uruguayo, 30 años, nacido en un pequeño pueblo llamado Treinta y Tres, ni se inmuta con la pregunta. Con un currículo envidiable, que marca pasos por las selecciones uruguayas, el Atlético de Madrid, las ligas de Rumania e Italia y el poderoso Peñarol, no se hace dramas al otro lado de la línea.
“Me encanta el fútbol chileno. Vine acá varias veces con las selecciones menores, desde que tenía 14 o 15 años, jugué el Sudamericano Sub 17 en Iquique en 2009. Varios compañeros me dicen que el torneo chileno se adapta muy bien a mi estilo, mucho más que en otras ligas. Estuve en Cobresal (2017) después de tener una gran temporada en Perú, pero no me fue tan bien. Llegué muy de repente, no esperaba instalarme allí, pero ahora tengo otra oportunidad en Chile”, responde el volante uruguayo, un enganche que también se puede acomodar como volante mixto o interior, según cuenta.
Su historia tiene todos los ingredientes de un sueño de niño: con 17 años, fue la estrella de Uruguay en el Mundial Sub 17 de Nigeria, que terminó como máximo goleador con cinco goles, por delante de figuras como el alemán Mario Götze, el español Isco, el surcoreano Son Heung-Min o el brasileño Neymar.

Gallegos y el momento más inolvidable de su carrera: fue seleccionado sub 17, goleador del Mundial 2009, y también disputó el Sudamericano Sub 20 de 2011.
De allí partió al Atlético de Madrid B, aunque hizo la pretemporada con el primer equipo. Solo jugó en la filial “colchonera”, para luego iniciar un peregrinaje que lo llevó al Como italiano, al Petrolul rumano, al Garcilaso peruano, Peñarol, Atenas, Fénix y Central Español de Uruguay y a dos equipos de la liga australiana.
—Sebastián, ¿no le da nostalgia pensar que entrenó con los mejores del mundo y hoy juega en un equipo de la Primera B chilena?
“Un poco, la verdad. Me fui siendo muy chico y después pude hablarlo con mis padres. O sea, no me arrepiento de nada de lo que hice, pero creo que cuando me fui al Atlético de Madrid me sentía muy cómodo, me relajé mucho y no peleé por lo mío. Había otros compañeros que decidieron partir a préstamo, a ganar minutos en otros equipos, pero yo no quise porque me sentía muy bien en el club. Quizás debí partir a otro equipo de Primera para ir a ganar experiencia y volver, pero ya está”.
—¿Qué recuerdos tiene de su paso por el Atlético?
“Los mejores. Aunque fui al equipo ‘Primavera’, siempre entrené con el primer equipo y es una experiencia inolvidable estar al lado del ‘Kun’ (Sergio Agüero), (Diego) Forlán, Simao y varios jugadores de un equipo estelar. Era una locura llegar con 17 años y que Forlán, mi ídolo, se acerque a presentarse y a ofrecerme ayuda, mucho más allá de un simple compañero. Después llegó (Diego) Godín y lo mismo. Se generó una relación de amistad que persiste hasta hoy, junto con el ‘Lele’ (Leandro) Cabrera, que hoy está en el Espanyol, con quien viajamos juntos desde Uruguay”.

Gallegos dejó Europa para vestir la camiseta de Peñarol, su equipo de toda la vida. Jugó 15 partidos, anotó dos goles y fue campeón uruguayo.
—Un sueño cumplido.
“Son recuerdos que quedan para toda la vida. Como cuando estaba terminando un entrenamiento y veo a mi papá como loco porque estaba hablando con Forlán. Todavía nos acordamos de eso”.
—¿Madura más tarde el futbolista sudamericano? Se lo pregunto a propósito de lo que comentaba de su experiencia en España.
“Sí, estoy de acuerdo. Desde muy chico sabía que me iba a ir al extranjero, pero no tenía la madurez para enfrentarme a lo que vivía. Nunca pensé en el futuro, estaba demasiado cómodo donde estaba y tomé malas decisiones. Lo mismo cuando a los 20 años me llamó Peñarol, a mí me quedaba un año y medio de contrato en Europa, pero desde chico era hincha de Peñarol y no me pude resistir, me volví loco y me devolví a Uruguay. Hoy, creo que pude haber aprovechado muchísimo más mi estadía en Europa, pero me sentí un niño chico en una juguetería, estar en el equipo del que siempre fui hincha”.
—¿Cuál es su mejor recuerdo en el fútbol?
“Uf, son tantos. Desde muy chico el fútbol me dio alegrías. Yo soy de un pueblo pequeño, Treinta y Tres, y partir a Montevideo, luego llegué a defender la selección uruguaya y viajé por todo el mundo. Jugar en el Atlético, en Peñarol… Son momentos maravillosos de mi carrera”.
—¿Y el peor?
“No sé si tengo momentos malos. No lo pasé muy bien en los años que estuve en Australia, es otra cultura futbolística, es el quinto o sexto deporte en importancia, entonces no se vivía con la pasión que se vive en Sudamérica. No quise seguir, me hizo un click y decidí volver a Uruguay a pesar de que me quedaba más de un año de contrato. No me pude adaptar”.
—¿Cómo se siente viviendo en una ciudad pequeña como San Felipe?
“Mirá... yo jugué en Cobresal, viví en El Salvador después de un buen año en Perú. No sabía dónde venía y cuando llegué me di cuenta de que era una ciudad… particular. Aquí estoy bien, vivo solo, en un complejo con varios compañeros extranjeros. Al frente está otro uruguayo, ‘Nacho’ Avilés, así que me siento muy cómodo. Es una ciudad muy tranquila, he podido salir a pasear y la gente no se da cuenta de quién soy. Quizás cuando empecemos a jugar y, si Dios quiere, a ganar, van a reconocerme, jaja”.
—Pero está contento.
“Sí, es un club muy lindo, tiene muy buen complejo, está cerca de Santiago y de Viña del Mar”.
—¿Cuáles son las expectativas para esta temporada?
“Lo primero es formar un equipo. Hay muchos jugadores nuevos y muchos jóvenes. El otro día hablábamos entre los extranjeros, que somos los mayores del grupo con 30 o 31 años. Lo más difícil es formar el equipo y, a partir de allí, ir subiendo para tratar de llegar a los playoffs y pelear el ascenso”.
—Satisfecho de haber llegado, entonces.
“Sí, de todas maneras. El dueño del equipo me llamó en noviembre del año pasado y tomé la oportunidad. Me convenció el desafío de venir, se trabaja bien y la verdad es que duermo feliz por las noches pensando en que voy a entrenar al día siguiente”.
Héctor Opazo M.
es coordinador de Deportes El Mercurio. Periodista de la Universidad de Chile, participó en la cobertura de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y en los JJ.OO. de Río 2016, entre otros eventos.







