Santiago de Chile.   Sáb 04-04-2026
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Carlos Labrín, figura del Audax puntero: “El mal genio me ha jugado en contra en mi carrera”

El defensor de Audax gozó de un inicio promisorio en su carrera: integró selecciones menores, debutó en la mayor con Bielsa y fue traspasado al fútbol italiano, donde enfrentó a atacantes pesados (Del Piero, Muriel, Cavani), fue dirigido por Gasperini y aprendió los secretos de la táctica. “Me faltó aprovechar las oportunidades”, medita con 30 años. Habla del repunte itálico, la desventaja que supone el VAR para los zagueros y de su trabajo para controlar la ira.
Foto: Photosport.
“Le dije a mi hermano ‘toma esos zapatos, regálalos o quémalos, no los quiero ni ver’”, cuenta Carlos Labrín (30 años) rememorando el partido que le gustaría “borrar” de su carrera: un amistoso ante Ecuador en Nueva York, en agosto de 2012, el fin de un ciclo de tres presencias en la Roja.

“Ese partido fue un punto de quiebre. Yo estaba en Italia, me sentía mejorado como jugador y me llama (Claudio) Borghi. Tuve un viaje difícil, porque estuve en Napoli como cuatro días entrenando solo esperando la visa de trabajo, llegué con el horario cambiado (a Estados Unidos), apenas cené con el plantel la noche antes del partido y a jugar, pero eso no es excusa. Anduve muy mal, me tocó marcar a (Jefferon) Montero, rapidísimo, y como yo me tenía confianza, pensaba ‘échamela a correr y te voy a ganar’, y me tocó perder. Volví a Italia destrozado y mis familiares me contaban de las críticas. Al siguiente partido con Colombia, por las eliminatorias, aparecí en la nómina y mi primera reacción era de no querer venir, ¡había jugado un partido asqueroso! No era muy lógico, pero vine igual, aunque no jugué”, repasa nueve años después el oriundo de Mulchén.


Tuvo un inicio promisorio, pero después se alejó del primer plano.

“Comencé en la selección Sub 15 con José Sulantay, seguí en la Sub 17, jugué el Sudamericano Sub 20 con Ivo Basay, fui dos veces a Toulon y una vez salimos campeones. Después estuve en la Sub 23, fui con (Eduardo) Berizzo en una selección a Malasia. Lo más normal era pensar que llegaría, compartía la generación con Charles Aránguiz y (Eduardo) Vargas. El mea culpa que hago es que se deben aprovechar las oportunidades, y cuando yo tuve algunas no lo demostré”.

Bielsa lo hace debutar en la selección mayor con 19 años, ¿le tomó el peso?

“Me llamó muy joven, y ni siquiera había sido sparring, como algunos compañeros que tenía en Huachipato. En el momento no le tomé el peso, traté de entrenar bien, recuerdo que me llamó a una sala, puso un video y me mostró todo lo que yo hacía bien y hacía mal; te sorprende, su método es diferente a todo”.

Su primer partido en la selección (2010), con Bielsa de técnico ante Trinidad y Tobago (2-0) en Iquique. Formó una defensa junto a Hans Martínez, Sebastián Toro y Roberto Cereceda. Foto: El Mercurio

Pero la mira de Labrín estaba en Italia. No en Inglaterra ni España. El calcio lo desveló de niño. “Mis sueños eran acotados: salir de Mulchén, jugar en Primera y después en la Serie A. Desde niño me llamaba la atención el Inter de Zamorano y Ronaldo, a mis papás les lloré para que en la casa pusieran el cable que daba la liga italiana, ni me acuerdo cuál era. No sé, debe ser que ya tenía alma de defensa, allá están los mejores zagueros”, detalla.

El Palermo lo detectó en el “Esperanzas de Toulon” y lo fichó en 2011. “Cuando llego, al no tener pasaporte comunitario me mandan prestado a Novara, ahí jugué muy poco, pero me sirvió para mirar lo táctico, que es lo primero y más relevante. Fui compañero de Santiago García, el de La Calera, y me ayudó muchísimo. En Italia tienes que automatizar movimientos, aprendes a nunca estar quieto, aunque la pelota esté al otro lado de la cancha, debes estar pendiente de cerrar la espalda del otro central, del lateral o achicar metros con el contención, aprendes que un metro a la derecha o un metro a la izquierda hace la diferencia. Es un fútbol tan táctico que es difícil quedar mano a mano con los atacantes, siempre estás protegido”, sostiene.

En Italia aprendes a nunca estar quieto, aunque la pelota esté al otro lado de la cancha, debes estar pendiente de cerrar la espalda del otro central, del lateral o achicar metros con el contención, aprendes que un metro a la derecha o un metro a la izquierda hace la diferencia

“En Palermo compartí con tipos de calidad, como Paulo Dybala, que era flaquito, pero el club lo supo llevar de a poco; (Josip) Ilicic, el Mudo’ (Franco) Vázquez, el paraguayo (Edgar) Barreto, Joao Pedro que es el capitán del Cagliari (…) Enfrenté a la Juventus de Vidal, estaban Del Piero, Pirlo, jugué contra Cavani, Lavezzi, Di Natale, Gilardino, pero al que más sufrí fue a (Sebastián) Giovinco, uno chico del Parma, a ese no lo agarré nunca. Recuerdo a Amauri, uno grandote con el que me comí cada codazo. En mi primer partido ante el Lecce, el técnico me dice si conocía al colombiano (Luis) Muriel, le dije que sí, pero me quedé mirando toda la noche sus videos, me enfoqué y jugué bien. Allá te dan un delantero para marcar y te pasan toda la información, hay que conocerlos al detalle o no tienes ninguna posibilidad de competir. Lo que jugué fue mucho en línea de tres como stopper izquierdo, junto a los argentinos (Matías) Silvestre y (Ezequiel) Muñoz. No, no salíamos jugando, se buscaba largo al croata Igor Budan arriba y (Fabrizio) Miccoli agarraba la segunda pelota, así sacábamos resultados”.

Con la camiseta del Palermo, Labrín y su duelo con Amauri de la Fiorentina. “Me comí cada codazo”, recuerda. Foto: EFE.

—Lo dirigió Gian Piero Gasperini, que es sensación en Atalanta.

“Sí, en el cuerpo técnico de Audax me preguntan por él. Era muy táctico, de los seis días de trabajo a la semana, cinco eran de táctica y balón. Se veía venir que con jugadores de mayor calidad y mejor pie le iba a ir bien, además tenía buen trato con el jugador. ¿Maurizio Zamparini? Un personaje, el dueño del club, por lo menos me saludaba, me decía ‘hola Labrín’, porque a algunos no los saludaba. Imagínate que a la pretemporada llegábamos 40 jugadores o más, húngaros, morenos de Ghana, uno decía ‘a mí me compraron cuando tenía 10 años’, había cada historia. Yo creo que ni se acordaba a veces de los jugadores que había comprado”.

Durante su estadía en Palermo en cada mercado aparecía la incertidumbre, porque sin pasaporte comunitario (“Eso es clave”, advierte) le insinuaban que debía buscar un préstamo en clubes del ascenso. “Huachipato había salido campeón y apareció la posibilidad de volver a jugar la Copa Libertadores, incluso estuvo la opción de venir a Colo Colo, hablé con Juan Gutiérrez, estaba todo listo, pero en una noche todo se cayó. Además, en esos días el ‘Polo’ Quinteros dejó ser mi representante y quedé de manos cruzadas, y al final terminé rescindiendo contrato”, resume.

Habría sido distinto si hubiese tenido la mentalidad de luchar en la Serie B o C, que allá son muy importantes, pero nunca me sentí pleno para tener esa postura, fallé en esa ambición personal

—¿Se arrepiente?

“Habría sido distinto si hubiese tenido la mentalidad de luchar en la Serie B o C, que allá son muy importantes, pero nunca me sentí pleno para tener esa postura, fallé en esa ambición personal, no me sentí con las fuerzas de regresar a Italia. Empecé de nuevo, de abajo al volver a Chile. Aprendí que hay que aprovechar las posibilidades porque volver a tener una es muy difícil”.


AUDAX SIN MOCHILA


“Cuando llegó el ‘profe’ Vitamina (Pablo Sánchez), en el torneo pasado, estábamos peleando la parte de abajo. Nos dijo: ‘Vamos a empezar de atrás para delante’, nos ordenó y nos salvamos. Ahora el equipo se soltó más y él buscó su idea de juego, no inventa nada, se juega así y así, es clarito. La idea es mantenerse arriba, no sé si puntero, pero en la parte alta. Yo en mi carrera he peleado más el descenso que cosas importantes y es una mochila que cada partido te pesa más, al que no está acostumbrado se le complica. Audax ahora se sacó esa mochila y estamos con confianza”.

—¿El mal genio no lo ha superado?

“Eso me ha jugado en contra en mi carrera, es un tema que vengo trabajando, hoy puedes tener ayuda de psicólogos para controlar las emociones, pero me falta, a veces tengo esos cortocircuitos y me descontrolo, es una autocrítica profunda que me hago, me lo dicen los técnicos. Con los años uno le toma el peso, pelear un descenso es tensión, las pulsaciones suben, pero siempre lo trabajo”.

—¿Le gusta el VAR?

“Creo que da más justicia en algunas situaciones, pero para los defensores no es tan justo, porque hay que mecanizar que cuando entras al área debes poner tus manos atrás, al hacer eso das ventaja, porque el delantero te puede mover con sus manos y si él toca el balón con la mano es solo tiro libre, nada más. Para mí es desventaja enfrentar al delantero con las manos atrás”.

Hay que mecanizar que cuando entras al área debes poner tus manos atrás, al hacer eso das ventaja, porque el delantero te puede mover con sus manos y si él toca el balón con la mano es solo tiro libre, nada más

—La UC hizo gran diferencia en los últimos torneos, ¿ahora está más parejo?

“Está más equilibrado. Más que haya bajado la Católica, creo que los equipos le saben jugar más, saben su mecanismo. Ganarle fue un punto de quiebre, ahí uno piensa que el equipo está para algo más. Veremos”.

Claudio Herrera De La Fuente

es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.

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