Santiago de Chile.   Vie 25-09-2020
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Mirko Jozic: a 30 años del desembarco del croata que revolucionó al fútbol chileno

El 1 de septiembre de 1990, el técnico aterrizó en Chile para reemplazar a Salah y ganar la Copa Libertadores. El origen de su llegada, la mutación en los entrenamientos, los rombos y la admiración que causó en Marcelo Bielsa, en una historia narrada por los protagonistas.
El Mercurio
Raúl Neira15 de agosto, 2020
La vida de Mirko Jozic en Chile se narra por capítulos. Y el primero corresponde a 1987, cuando aterrizó en Pudahuel para dirigir a Yugoslavia en la juvenil Copa del Mundo.

“Había sido presidente del estadio yugoslavo y le ofrecí las instalaciones durante el torneo. Se generó un vinculo cercano y después de ganar el título le propuse venir a Chile. Yugoslavia estaba tras la cortina de hierro, entonces los profesionales tenían condiciones económicas muy precarias. Chile tenía un modelo económico diferente y existían opciones de ofrecerle algo atractivo. Estuvo a cargo de ‘Juventud 2000’”, cuenta Peter Dragicevic, presidente de los albos entre 1985 y 1991.

La primera parte del cuento terminó en forma abrupta: en Macul no pudieron congeniar Arturo Salah, a cargo del primer equipo, y el técnico croata. “El problema era de Salah con él, no de Mirko con Salah. Arturo era de la filosofía de Fernando Riera, de que eran los mentores de todo el fútbol, y quería injerencia directa en las cadetes. Nosotros no le consultamos a Salah si podíamos traer a Mirko, porque no correspondía; entonces, se fue generando un choque de estilos y Salah más de alguna vez renunció, porque no lo aceptaba. Pero el que partió fue Mirko, defraudado de la relación con el cuerpo técnico”, explica Dragicevic.

En 1990, Salah recibió un ofrecimiento para asumir la banca nacional y la dirigencia blanca necesitaba un reemplazante. “Hicimos un buen trabajo con Arturo en el sentido de imponer orden y disciplina; profesionalizamos el fútbol chileno, pero buscábamos revolucionarlo. Faltaba algo y ese algo era Mirko. Viniendo de Europa iba a mostrar un fútbol físico, fortaleza, marcas muy cerradas y novedosas. Queríamos la Copa Libertadores”, asegura el extimonel.

Por esos días, Jozic integraba el cuerpo técnico de la selección yugoslava. Tras la eliminación en el Mundial de Italia, aceptó la propuesta de Colo Colo y el primer día de septiembre aterrizó en Pudahuel. “Su llegada generó un click en cuanto a los sistemas de juego, porque empezó a innovar. Antes era todo muy pragmático, nadie salía del 4-4-2”, cuenta Ricardo Dabrowski.

Y agrega: “Mirko se sentía sorprendido, y me lo decía, porque no había inventado nada; su virtud fue tomar un plantel con jugadores que estudió, analizó, y vio que podían adaptarse a su sistema”.

—¿Cómo se explica hoy, a 30 años, que lo de Jozic revolucionó el fútbol chileno?
“Hay que entender el contexto. Éramos un plantel maduro, varios muchachos por sobre los 27 y 28 años, con alto nivel intelectual y gran capacidad de entendimiento. Ninguno puso trabas. De hecho, analizábamos fútbol con Mirko. Así, el efecto de lo que quería imponer causó efecto inmediato. Cuando un técnico llega e impone un cambio brusco, debe tener la anuencia del plantel o es imposible. Su capacidad e inteligencia, más la capacidad e inteligencia del plantel del plantel, influyeron en el éxito”.


El mismo Dabrowski termina con algunos mitos: “He leído y escuchado que Jozic llegó con el látigo y mano dura. Y Mirko era tan inteligente que si alguien no necesitaba de látigos era ese plantel. Al contrario: teníamos entrenamientos cortos, pero más dinámicos, y la pretemporada era más específica. Trabajábamos menos que antes, pero con más eficiencia. A mí, que era delantero, me beneficiaba que en dos o tres pases estuviéramos en el campo rival. Teníamos poca elaboración, pero mostrábamos más contundencia. Y eso generaba sorpresa en los rivales”.

Eddio Inostroza, ayudante de Jozic, certifica. “Llegó con entrenamientos que no eran habituales. Era costumbre una práctica de fútbol, de 90’, los jueves, pero Mirko prefería la táctica, el funcionamiento, el ordenamiento”.

Gabriel Mendoza no duda. “Mirko fue el mentor de Marcelo Bielsa. Cambió una forma de jugar, nos hizo creer que sí se podía; nos enseñó a no conformarnos con lo mínimo, ni con lo justo”, confiesa.

Teníamos entrenamientos cortos, pero más dinámicos. Trabajábamos menos que antes, pero con más eficiencia. Y a mí, que era delantero, me beneficiaba que en dos o tres pases estuviéramos en el campo rival Ricadro Dabrowski exdelantero de Colo Colo

“De pretemporadas largas y tediosas, pasamos a jornadas dinámicas. Entrenábamos tres veces al día, hacíamos pesas, ya no hicimos más el famoso test de Cooper… Las prácticas de fútbol no eran de fútbol reducido: yo, por ejemplo, tenía que hacer diez pasadas y tirar centros. Hoy se ve como normal, pero en esa época era nuevo”, especifica el ‘Coca’.

—La relación de Jozic con los jugadores no era paternalista. ¿También fue una revolución?
“Y claro. Había costumbre al paternalismo del técnico. Con Jozic no: trabajo y trabajo, éramos profesionales. Nos miraba, daba la pauta de trabajo y se iba. No preguntaba ‘cómo estás’. Los grandes estaban acostumbrados a Salah, al paternalismo, pero con Mirko el que andaba bien jugaba y el que no, no. A mí me sorprendían sus entrenamientos: sabía que si tiraba el centro siempre llegaba alguien, por el primer palo, por el segundo o por el centro; o si jugaba al espacio, ahí estaba el ‘Pato’ Yáñez. Fuimos adelantados a la época”.

Jozic y un plantel inolvidable acabaron con el mito de que la Copa Libertadores solo se miraba y no se podía tocar. Foto: El Mercurio

Jozic cumplió el deseo de la dirigencia y dejó en Chile la Copa Libertadores.

Su trascendencia, sin embargo, fue todavía más allá. “En 1992, Marcelo Bielsa vino con Newell’s Old Boys a jugar la copa. Y concertó una entrevista con Mirko en el hotel Sheraton. Le pidió, con mucho respeto, media hora para conversar. Y nos juntamos los tres. Bielsa hacía una breve pregunta y escuchaba la respuesta con atención, concentrado, anotando en una libreta bien simple. Y si no entendía, me pedían que explicara”, narra Inostroza.

Dragicevic abrió el primer capítulo. Y también es dueño del epílogo. “Bielsa tomó mucha nota de los planteamientos y de la postura que tenía Mirko; se enriqueció con él. Jozic revolucionó el futbol chileno. Con mucha ironía, o simpatía, decía que dejó de ser exitoso cuando aprendió a hablar español…”.

Raúl Neira

es redactor de Deportes El Mercurio y especializado en fútbol. Con más de 25 años de carrera, ha estado en la Copa Confederaciones de Rusia 2017, la Copa América de Chile 2015, copas Libertadores, sorteos y partidos clasificatorios a la Copa del Mundo.

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