Santiago de Chile.   Mar 27-09-2022
15:33

No basta con el evento

En los últimos 15 años, Chile ha sido sede del Dakar, del Mundial de Rally y de la Fórmula E. Disciplinas de primer nivel en un país en que el evento”es una atracción en sí mismo, pero que no siempre va de la mano con un desarrollo integral del deporte que está involucrado.
Foto: Extreme E
Alejandro Cisternas22 de septiembre, 2022
Este fin de semana, Chile nuevamente será sede de una competencia tuerca de nivel internacional.

Nombres legendarios como Carlos Sainz, Sebastien Loeb y Jutta Kleinschmidt, entre otros, se encuentran en la Región de Antofagasta para participar en la Extreme E, categoría de vehículos eléctricos todoterreno que, tal como su hermana Fórmula E, busca poner en vitrina las bondades de la electromovilidad a través del deporte. Un espectáculo atractivo, aunque será en medio del desierto y sin acceso in situ al público masivo, que tendrá que conformarse con la transmisión televisiva o con las redes sociales.

En los últimos 15 años, Chile ha sido sede del Dakar, del Mundial de Rally y de la ya mencionada Fórmula E. Disciplinas de primer nivel en un país en que el evento es una atracción en sí mismo, pero que no siempre va de la mano con un desarrollo integral del deporte que está involucrado.

No hay una actividad fuerte a nivel doméstico que explique por qué Chile solo está por detrás de Brasil y Argentina en cuanto a grandes citas internacionales en Sudamérica. Si el Dakar llegó de rebote tras la suspensión en África por la amenaza terrorista y la rápida gestión de la familia De Gavardo. Lo del WRC fue consecuencia del trabajo del Rally Mobil, sin duda el campeonato tuerca mejor desarrollado en el país. En el caso de la Fórmula E y la Extreme E, lo explican el interés de Eliseo Salazar y la posterior inversión de múltiples auspiciadores.

Sin embargo, el brillo de las estrellas que hoy están en el país no debe disimular el pobre panorama del motorsport local. Hay algunos fanáticos, es cierto, pero no la cantidad suficiente.

En términos de infraestructura, el circuito de Codegua destaca en comparación con la precariedad de Interlomas, Huachalalume y San Antonio, pero con el entusiasmo de sus sostenedores no alcanza: la limitación por las normas medioambientales provocó que el proyecto no funcione en su potencial, por lo que rápidamente se descartan ideas más ambiciosas como traer una fecha del MotoGP. Sin perjuicio de que ese autódromo en O'Higgins tuvo su evento, cuando cobijó el Super TC 2000 argentino en 2014.

¿Pilotos? El motociclismo tiene en Pablo Quintanilla y José Ignacio Cornejo a dos cultores de primer nivel en el off road, como parte de una burbuja dakariana que incluye también a Francisco López e Ignacio Casale. Pero en el automovilismo, cuyos costos son mayores, recién este año el rallista Jorge Martínez debutó en Europa, una oportunidad que merecía hace rato y que tardó por falta de recursos. En la pista, las participaciones internacionales se reducen a aislados esfuerzos individuales sin un rumbo claro, con sueños de llegar a las grandes ligas que no se ven refrendados con buenos resultados, o con la venta de éxitos en series de nombres rimbombantes que en la práctica son el camino a ninguna parte.

Hay una deuda clara. Pero también una conclusión: el evento por sí solo no basta.
Alejandro Cisternas

es coordinador periodístico de Deportes El Mercurio. Ha cubierto eventos nacionales e internacionales de fútbol, automovilismo, golf, básquetbol, tenis y otras disciplinas.

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