La NFL vivió su fiesta maravillosa en Río de Janeiro
Dallas Cowboys y Baltimore Ravens animaron la tercera edición de un partido oficial en Brasil de la liga de fútbol americano. El Maracaná cambió la pelota redonda por la ovalada y fue escenario de una jornada inolvidable.
La NFL continúa en búsqueda de postales para aumentar su popularidad a nivel mundial. Y pocas ciudades en el mundo ofrecen tantas posibilidades como Río de Janeiro.
Luego de dos años jugando en Sao Paulo, la liga estadounidense de fútbol americano cambió de casa en Brasil. Un estadio más grande y una ciudad con mayores atractivos para los turistas fue la combinación perfecta para la mudanza. Los números no mienten: hubo 72.792 espectadores, que si bien no llenaron el coloso carioca, superaron por lejos los 47 mil hinchas que asistieron enn 2024 y 2025 a la Arena Corinthians.
La “Cidade Maravilhosa” recibió un baño del deporte más popular de Estados Unidos. Camisetas de los Cowboys, los Ravens, los Packers o los Patriots le peleaban su lugar a las del fútbol tradicional en Copacabana. La cheerleaders bailaron a los pies del Cristo Redentor. Las mascotas de los equipos se pasearon por Ipanema. Hubo gigantografías en los centros comerciales y en distintos lugares icónicos. Todo coronado con el césped del mítico Maracaná lleno de las rayas, números y símbolos del fútbol americano.
A las 10:00 de la mañana del domingo comenzaron los cortes de tránsito alrededor del Maracaná. El metro era la mejor opción para llegar al recinto. Mareas de camisetas multicolores abarrotaron las tribunas.

El Cristo Redentor iluminado en homenaje a la visita de la NFL a Río de Janeiro, una de las tantas activaciones previas al duelo entre Dallas Cowboys y Baltimore Ravens en el Maracaná. Foto: NFL International
Dallas Cowboys y Baltimore Ravens fueron los encargados de animar la fiesta en la cancha, el plato de fondo que estuvo rodeados de condimentos antes y durante la brega. Los himnos de Estados Unidos y Brasil hicieron estallar al público. Cantó Ricky Martin al entretiempo. Y mientras la mayoría seguía con atención las acciones en la cancha, no eran pocos los que se dedicaban a moverse en búsqueda de comida o un vaso de cerveza, o bien bailar al ritmo de las 36 cheerleaders apostadas alrededor de la cancha.
¿El resultado? Para muchos era lo de menos, pero el juego no era una mera exhibición, sino que se trataba de la tercera fecha de la temporada regular, en la undécima ciudad que la NFL elige para mostrar su espectáculo. Y resultó un pleito muy entretenido. Los Cowboys estuvieron 10-0 arriba y los Ravens lo dieron vuelta: 17-13 estaba el marcador al descanso.
En la segunda mitad se fueron combo y combo, cambiando el liderato en el marcador en tres ocasiones. Mientras eso sucedía, la gente cantaba canciones clásicas de los estadios gringos, pero también de su cultura local y hasta en español.
El desenlace fue de esos que le gustan a los guionistas. Todo parecía encaminado al overtime, pero ganaron los Ravens con un gol de campo en el último segundo de juego para estructurar el definitivo 34-31. Y recordando que estaban en un templo del fútbol, los jugadores lo celebraron corriendo a una esquina del campo realizando un futbolero “SIUUUU”, a lo Cristiano Ronaldo, ante el delirio de los estadounidenses, brasileños y varios sudamericanos, incluyendo chilenos, que se encontraron con una experiencia de lujo para sentirse un poco más cerca de la creciente expansión mundial de la NFL.
Alejandro Cisternas
es coordinador periodístico de Deportes El Mercurio. Periodista titulado en la PUC, ha cubierto eventos nacionales e internacionales de fútbol, automovilismo, golf, básquetbol, tenis y otras disciplinas.







