Héctor Berríos, el jinete chileno que correrá el Derby de Kentucky: “Nací en las patas de los caballos”
Este sábado, la hípica chilena vivirá un momento histórico: después de 22 años un jockey nacional participará de la tradicional carrera de Estados Unidos. Arriba de “Intrépido”, el nativo de Conchalí buscará coronar una vida de sacrificios y éxitos, pero también de discriminación y agotamiento. Aquí su historia desde aprendiz hasta la consagración en suelo americano.
Héctor Berríos es nacido y criado en Conchalí, cerca del Hipódromo Chile. “Ahí tenía una casa con mi mamá, en Independencia con Dorsal. Después me cambié a Gran Avenida con Salesianos”, detalla.
No solo la cercanía con el recinto palmeño lo llevó a la hípica. “Toda mi familia está ligada a ese deporte, empezando por mis abuelos y siguiendo con mi papá, mis primos, mis tíos. Nací en las patas de los caballos y por eso es que me picó el bichito. ¿Miedo? Nunca. El día que tenga miedo o respeto, dejaré de correr porque si hay miedo las cosas no funcionan”.
Vivía cerca de Hipódromo, pero fue en el Club Hípico de Concepción donde empezó todo. “Ahí aprendí a galopar junto a un tío, Miguel Norambuena, que era preparador. Él me enseñó a galopar, tenía 12 años. Después, en Santiago, trabajé en el corral de Alonso y Enrique Carreño, padre e hijo. Fui cuidador de caballos, aprendí a galopar mucho mejor, a galopar en silla. Estuve dos años hasta que me metí a la Escuela de Jinetes. Empecé a correr a los 17, con un permiso de mi papá. Mi primera carrera fue en noviembre de 2023. Al año siguiente me muy bien como aprendiz, salí el mejor del año”, dice orgulloso.
“El primer año fue fabuloso; si no me equivoco terminé segundo o tercero en la estadística general. Y el segundo año me fue bastante bien, pude escalar y ser uno de los mejores”, agrega.
—¿Todo así de sencillo, no hubo algo que enredara su ascenso?
“El inicio fue muy esforzado, nunca exquisito. Montaba el caballo que fuera, del más malo al más bueno. Y tuve feeling con los preparadores, con los dueños. La humildad siempre es lo primordial. Fui muy trabajador, muy trabajador, llegaba de los primeros y me iba de los últimos. Y yo creo que eso me favoreció mucho”.
UN CHILENO EN BÚSQUEDA DEL SUEÑO AMERICANO
A las 18:57 de este sábado —así, al menos, señala la programación— comenzará el Derby de Kentucky, la primera etapa de la Triple Corona del turf de Estados Unidos. Desde 2003, cuando la leyenda José Santos se impuso con Funny Cide, que un jinete chileno no montaba en la prueba de 2.012 metros. Berríos es el apuntado para reescribir la historia.
“Llegar a esta carrera es importante; corre lo mejor de lo mejor. Y corro más de 20 años después de Santos. Es un orgullo para mí y para toda la hípica chilena”, sostiene.
—¿Por qué pasó tanto tiempo?
“A los chilenos nos gusta estar en nuestra casa. Cuesta ver que salgan a triunfar a otro país. Por eso ha costado que los chilenos estemos en los Estados Unidos; soy yo Raúl Mena y Andrés Ulloa. Esperemos sacar la cara por Chile. Nos preparamos bien física y mentalmente”.
—Montará a “Intrépido”.
“Es un muy buen caballo. La última carrera no fue la de él, llegó cuarto, un poquito lejos. Pero durante la semana trabajó muy bien, fuerte, se sintió a gusto, muy liviano… Son carreras difíciles, uno nunca sabe. De repente puedes llegar de favorito y perder. Así que estamos con confianza. Quiero disfrutar este momento”.
—No aparece entre los favoritos, en todo caso.
“Hay otros tres que sobresalen. ‘Renegade’, que monta Irad Ortiz, es el favorito. También están ‘Further Ado’ con John Velázquez y ‘Chief Wallabee’ con Junior Alvarado. Pero es una generación pareja y todo puede pasar. Corren 20 caballos, algunos pueden quedar encajonados o pueden tener contratiempos y perder”.
Berríos se fue a Estados Unidos en 2011. “Estuve como un año. Tenía 24 años y no me quedé porque era muy joven. También pesó la nostalgia, extrañar a la familia, los amigos, las costumbres… Y regresé. Al tiempo me di cuenta que en Chile había ganado todo y quería cambiar mi estilo de vida, darle un mejor pasar a mi familia y mis hijos. Y me vine nuevamente. Me costó, pero estamos bien. Empecé en Florida, con Amador Sánchez, pero le dio por cambiar de estado, a California. Me fui. Tenía varios caballos buenos y nos fue bien. Conocí a un joven que se llamaba Michael Boone, que hoy es mi agente, y le dije ‘búscame alguna monta, te las pago’. Justo habló con un propietario chileno, Fernando Fantini, quien tenía caballos muy buenos. Los corrí y gané un par de clásicos. Se me abrieron las puertas”, narra.
—¿Qué tal el cambio?
“En Chile me sentía un poco fatigado físicamente. Era tanto el trabajo que tenía por las mañanas en Chile que en la tarde no tenía fuerza ni para correr. Trabajaba en el Hipódromo, en el Club, eran muchos caballos. En la tarde, cuando me tocaba correr, estaba cansado muscularmente, fatigado de mente. En Estados Unidos hay más orden; acá te citan a una hora, no es como en Chile, donde llegabas y empezaban a aparecer los caballos y tú vas montando uno tras otro”.
—Habló del tema familiar, de los hijos.
“Ser bilingües les abrirá muchas puertas, con eso ya estoy pagado. Que hablen dos lenguas es maravilloso. Es otra cultura, además. Acá somos pura familia: mi señora, mis hijos y por ahí algunos amigos, y pare de contar. No es como en Chile donde puedes compartir con más gente. Acá es trabajo: a las ocho de la noche estás listo para acostarse y a las cuatro de la mañana estás levantándote. Allá nos acostamos a las 11 de la noche y nos levantamos a las nueve de la mañana”.
—Pero algo debe extrañar…
“Se echa de menos, obviamente sí. Pero hay que ser fuertes. Hay momentos de angustia y ahí está la familia”.
—El año pasado ganó la Breeders’ Cup arriba de ‘Super Corredora’.
“Son sueños maravillosos. Uno desea estar ahí y solo tener un caballo es bonito. Imagina ganar… He sido privilegiado de estar en Estados Unidos. Pero me ha costado estar donde estoy. Tengo 39 años y siempre dije que me gustaría correr hasta joven para poder disfrutar a la familia. Pero estando acá quiero dejar todo en manos de Dios. Y si sigo vigente, no sé, correr hasta los 50. Todo va dependiendo. Y esa es la conversación que siempre tenemos con mi señora. ¿Dónde vamos a vivir, en Estados Unidos o nos vamos para Chile? Porque los niños crecen y hacen su vida”.
—¿Y a qué conclusión llegan?
“A ninguna todavía.... Pero sí me gustaría ir a Chile. Mientras estoy bien acá. Lo que hago es abrir puertas para otros chilenos. Mientras a mí me vaya bien, nos van a mirar diferentes. Pasaron los momentos difíciles, porque al principio trabajas, trabajas y no te dan la oportunidad que corresponde. Te discriminan un poco. Pero había que ser fuerte de mente”.
Tan fuerte como cuando rodó y terminó con un TEC cerrado. “Perdí la memoria por unos días. Repetía cosas, preguntaba lo mismo, mi señora me tenía que explicar. En Chile tuve varias caídas, si estoy quebrado entero: piernas, clavículas, muñecas… Pero espero terminar mi carrera sanito y caminando”.
Raúl Neira
es redactor de Deportes El Mercurio y especializado en fútbol. Con más de 25 años de carrera, cubrió la Copa Confederaciones de Rusia 2017, la Copa América de Chile 2015, copas Libertadores, sorteos y partidos clasificatorios a la Copa del Mundo.







