La historia del maratón moderno desde Atenas 1896
El vínculo entre Filípides, Spiridon Louis y los miles de maratonistas actuales es inquebrantable. “Antes y ahora, la prueba siempre fue un reto a lo desconocido”, revela un investigador del origen de la disciplina. “El maratón no tiene lógica, es cruel a veces y te humilla”, asegura un fondista de elite. “La curiosidad de saber tus límites”, sincera un debutante en la máxima distancia. “Siempre miré como bichos raros a los maratonistas y me atreví a correr una después de los 70, es un desafío donde uno se encuentra con uno mismo”, apunta Iván Moreno, exvelocista olímpico de 84 años.
El Maratón de Santiago agita los días de miles de personas que se desviven por correr. El rito de la mítica prueba se detonó hace 130 años, cuando se celebró el primer maratón en los Juegos Olímpicos modernos con 17 almas en la línea de partida. Otro contexto, época, pero los rasgos gruesos trascienden en el tiempo, marcados por el culto a la resistencia y la energía pedestre.
“La gesta que todavía está arraigada en el imaginario tiene su origen cuando el baron de Coubertin piensa los Juegos Olímpicos modernos a imagen y semejanza de los griegos, por eso son idealizados. Él pensaba que al evento le faltaba algo y junto a Michel Bréal, filólogo francés, arman la carrera recuperando la leyenda de la batalla de maratón en torno al mensajero (Filípides) que supuestamente corrió para llevar la noticia hasta Atenas anunciando la victoria. Ellos, quizás sin pensarlo, con esto consiguen sacar el deporte desde el estadio olímpico a la calle, con una prueba de ruta de 40 kilómetros que une el puerto de Maratón con el estadio de Panathinaiko, ahí está el espíritu 'outsider' del maratón. Boston, que lo representa muy bien, nace al año siguiente; después explota en Munich 72 la moda del maratón en Estados Unidos (oro de Frank Shorter), y Nueva York inventa el maratón en el Central Park, ahí alcanza su máximo esplendor, se transforma en una prueba popular, de calle, de parque, y después se extrapola a las grandes capitales europeas. Ese pozo histórico más el paso del estadio a la calle, son dos ideas fundamentales”, reflexiona Miguel Calvo, autor del libro “Regresar a Maratón”, que escarba en el espíritu de las carreras de larga distacia surgidas en Grecia.
“Después en el plano deportivo”, continúa Calvo, “la prueba sigue vigente porque hace 130 años buscaban a los primeros corredores: Spiridon Louis, pastores, carteros, gente de ese perfil; hasta ahí nadie había corrido 40 kilómetros y la leyenda que pesaba era que el que lo hiciera moriría, toda esa gente se enfrentó a lo desconocido, empezaron a correr hasta Atenas, no estaba previsto alimentación ni avituallamiento, tampoco se conocían los límites humanos. Esa situación no es del todo extrapolable al día de hoy porque tenemos 130 años de experiencia y una industria enorme alrededor del maratón, pero cualquier corredor aficionado que corre hoy se enfrenta a lo mismo que Spiridon Louis y esos pioneros, no saben como reaccionará su cuerpo, enfrentan lo desconocido, tanto el primero que lo hace, como el que ya tiene unas cuantas en el cuerpo, porque es una prueba que siempre es una aventua, nunca se repite, y todo eso vincula la gesta antigua a la gesta actual, ese espíritu sigue latente. Es un reto a lo desconocido, quizás ahora algo más controlado, pero igual es un reto”.
El maratón mueve el piso a novatos y peritos. “Es una prueba que no tiene lógica, es cruel a veces y te humilla ante cualquier error. En la pista los números son más cerrados, si entrenas para un tiempo seguramente vas a lograr ese tiempo, pero el maratón es diferente, tiene esa incertudimbre permanente, puede ser ingrato o fascinante", revela Matías Silva, uno de los fondistas de punta a nivel local.
Los procesos mentales que activa el desafío son múltiples y complejos. Silva, que fue el mejor latinoamericano en Boston el lunes pasado, tiene una particular visión: “Llevo 17 años en el atletismo, he vivido procesos duros y fuertes. Esas maratones donde uno dice ‘pucha, pude dar algo más’, esos pos carrera amargos, yo aprendí de eso. Cuando no corrí como era capaz me sentí tan mal y fustrado, como me pasó en Valencia 2025, que no quiero volver a sentirlo, por eso hoy me mueve más el miedo a fallar que la alegría por ganar. Siento más fortaleza mental, ahora supero obstáculos por actitud y mente”.
“Siempre miré como bichos raros a los maratonistas, yo era muy amigo de Ricardo Vidal (maratonista en Tokio 1968) y le decía ‘hay que estar enfermo para correr tanto’, y fíjese que terminé en lo mismo. Después que dejé el atletismo competitivo, probé en el fútbol y la bicicleta, sufrí accidentes y les tomé miedo, así que después de los 70 años me puse a correr maratones, y fui persistente porque la primera vez que salí a correr me corté el tendón de Aquiles. Pero volví a los tres meses, el doctor no lo creía, y ya completé todo el circuito de los majors (seis de los eventos más tradicionales en el orbe)”, dice Iván Moreno (84), velocista de 100 y 200 metros que participó en los JJ.OO. 1964-1968.
“El maratón te atrapa, son más de cuatro horas muy íntimas, es un desafío donde uno se encuentra con uno mismo, es como repasar la vida, no haber corrido un maratón es como no haber vivido”, advierte Moreno.
Mientras miles de personas por año completan la máxima distancia en el orbe (finishers), algunos especialistas levantan reparos sabiendo lo impopular de la postura. En España, el doctor Marcos Mazzuka, especialista en medicina regenerativa, planteó en un podcast que “anatómicamente el ser humano no está hecho para correr” estos volúmenes. Ante la consulta de "El Mercurio", el facultativo se explayó en un correo electrónico: “El ser humano tiene la capacidad de adaptarse a su entorno y si debe correr por alimento o porque es perseguido, puede hacerlo. La frase a la que me refiero es que el ser humano no corre de forma habitual, nos desplazamos caminando para nuestro día a día, y corremos bajo algún tipo de necesidad o porque estamos dopados por los endocabinoides que producimos y esto tiene que ver con el estrés que vivimos, donde el cortisol enciende la mecha y si corres, te explota literalmente en las manos. Conclusión: la gente corre porque está inundada de cortisol que la empuja a ello como válvula de escape y la retroalimentación es el placer que sienten los corredores por esa droga que producimos (endocabinoides). Lo que queda claro es correr de forma desaforada, sin control de tiempos, dieta adecuada y sueño reparador llevará inevitablemente al agotamiento y al estrés oxidativo”.
Eduardo Muñoz (32) empezó a correr hace menos de un año y el domingo se enfrentará a su primer 42k. Jamás antes había escuchado de geles, ritmos, “largos” ni del temido muro. Aprendió todo rápido. “Mi grupo de entrenamiento (Wemove Run) fue una ayuda gigante, ya corrí algunos 21k, aunque tengo claro que un maratón no son dos 21k, es otra historia. Bajé 12 kilos, también mi porcentaje de grasa, dejé de fumar y me siento muy bien, jamás imaginé que correría y acá estoy, listo y motivado por la curiosidad de saber mis límites”.
Catrileo debuta en el MDS y piensa en Kipchoge
La 18ª edición del Maratón de Santiago reunirá el domingo a 35.280 inscritos (un 43% son mujeres) frente al Palacio de La Moneda en las tres distancias: maratón, 21 kilómetros y la corrida de 10k. En la prueba de los 42.195 metros la principal carta local es Hugo Catrileo (PB: 2h 08:44), debutante en el evento capitalino (ganó el medio maratón en 2023). “La única vez que Hugo corrió en Santiago fue para los Panamericanos 2023 (medalla de plata), pero era otro circuito; este año hubo que retocar los planes, a raíz de un problema dental, pero ya está bien, hizo su última etapa en altura en Calama y la idea es que pueda correr adelante, en 2h 10 aproximado”, dice Víctor Belmar, coach del puertosaavedrino, que está invitado en julio al Maratón de Porto Alegre, donde confirmó su presencia el doble oro olímpico Elius Kipchoge.
En la parrilla de los elite destacan los etíopes Yitayal Zerihun (2h 06:21 en el 2020) y Fikre Bekele Tefera (2h 06:16, 2022), los keniatas Kiprop Chelimo (2h 13:57, 2025) y Cornelius Chepkok (2h 09:39, 2025), además del peruano Frank Luján (2h 12:15, 2024).
En damas, el crono más seductor lo trae la etíope Gode Chala, que se presenta con 2h 28:54 (2025, Frankfurt). María José Calfilaf y Nicole Urra encabezan la armada local.
El plusmarquista Carlos Díaz se anota en el mediomaratón, mientras Diego Uribe intentará revalidar su hegemonía en el 10k.
Claudio Herrera De La Fuente
es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.







