Santiago de Chile.   Lun 02-02-2026
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El éxito de la Regata de Chiloé impulsa el renacimiento de los oceánicos en el país

Los clubes buscan el resurgimiento del Club Náutico Oceánico, que rigió por años la vela mayor en Chile. Además, ya se proyecta una edición 2028 con más de un centenar de botes y con amplia presencia internacional.
Foto: Jankovic's Villatoro
Héctor Opazo M.01 de febrero, 2026
Con el Pisco Sour, de Bernardo Matte, celebrando un triunfo de punta a cabo en la clase Soto 40, la Regata de Chiloé concluyó su edición 2026 este sábado en la localidad de Quinched.

Y con un saldo positivo. 64 yates divididos en ocho clases recorrieron los canales chilotes, que repartieron días lluviosos, soleados, con y sin viento, diseñando el rompecabezas que desafió a los 500 tripulantes que participaron en la edición, casi el doble que en 2024.

“Es un sueño hecho realidad, volvimos a tener una convocatoria como en las antiguas regatas. Tuvimos un desfile maravilloso frente a Castro, de verdad fue muy emocionante volver a las raíces de las regatas de Chiloé. Quedamos muy contentos, por la convocatoria, por la calidad y cantidad de los auspiciadores, tuvimos todo tipo de clima que nos dio una navegación increíble”, analiza Rodrigo Guzmán, miembro del comité organizador y capitán del Oceanic.

“Logramos reunir gente joven, desde los 15 años, que no habían tenido la opción de competir en Chiloé, con capitanes experimentados y tripulantes de clase internacional, como Vasco Vascotto, ‘Guille’ Parada y su hermano ‘Cole’ (Mariano) Parada. Además, se reunieron varias clases de barcos pequeños. Fue un éxito rotundo”, añade el velerista.

La regata tuvo también un componente solidario. Además de donaciones para los damnificados de los incendios en la zona sur del país, de la mano de la fundación Desafío Levantemos Chile, hubo compromiso con las comunidades locales: se donó un equipo médico y dental para los habitantes de Mechuque, además de una rifa cuyas ganancias servirán para levantar un hogar de ancianos del Hogar de Cristo que se quemó en Castro.

2018 había sido la última regata masiva en Chiloé. En 2020, el estallido forzó la suspensión de la competencia bienal, mientras que la pandemia fue la culpable de la cancelación en 2022. En 2024, un grupo de clubes impulsó el renacer de la prueba, ante la desaparición del histórico Club Náutico Oceánico (CNO), que contó con una treintena de veleros para celebrar los 35 años de la competencia.

El Pisco Sour leyó mejor que nadie los secretos de Chiloé y ganó la clase Soto 40 de la regata en el archipiélago. Foto: Jankovic's Villatoro.

“Tuvimos 500 tripulantes, pero si sumamos a invitados, acompañantes, auspiciadores, tuvimos a 700 personas en la regata, algo súper masivo para hacer resurgir la náutica oceánica en el país”, valora Guzmán.

CON INVITADOS EXTRANJEROS


El éxito de la versión 2026 de Chiloé les abrió el apetito a los clubes oceánicos, que ya planifican la reorganización del CNO, aunque con otras facultades y organización respecto del antiguo ente.

“Hasta ahora, las regatas las organizaban los clubes, la Cofradía Náutica del Pacífico, el Club de Yates de Algarrobo, el Club de Yates de Higuerillas y el Yacht Club de Chile de Recreo. Por eso, queremos darle una nueva institucionalidad, ya le hicimos la invitación a los clubes y capitanes para tener una asamblea ampliada y refundar el CNO, quizás con un formato distinto, más administrador de la fórmula y con los clubes con mayor protagonismo”, anuncia Guzmán.

—¿Hubo buena recepción por parte de ellos?

“Totalmente, se precibe la necesidad de tener un ente regulador y coordinador. Quizás no con el protagonismo que tenía el CNO, pero sí se necesita un organismo que administre la fórmula, coordine un calendario nacional en todas las clases y ejecute la fecha del verano”.

Por ahora, no hay definición respecto de dónde se realizará la regata mayor en 2027. Coquimbo tiene una leve ventaja, aunque la positiva experiencia de la Semana de la Vela 2025 en el lago Llanquihue podría inclinar la balanza. El camino se empezará a construir junto con el nuevo organismo. El año pasado, fueron los clubes los que invitaron a los distintos botes y se produjeron divergencias en algunas estaciones del calendario: mientras yates de fórmula navegaban en una bahía, los Soto 40 lo hacían en otra.

“Desde la desaparición del CNO, tomaron mucha fuerza los clubes y lo encuentro fantástico, ellos lideraron la competencias locales, tuvieron muy buena convocatoria y no podemos perder eso, pero requerimos que sea coordinado, que no se topen las fechas, manejar la fórmula del rating, organizar los puntajes para premiar a los campeones nacionales, organizar la Regata de la Prensa, etcétera”, expone el organizador.

No es el único desafío para los oceánicos, que ya empiezan a planificar la edición 2028 de la Regata Chiloé.

“Nos hemos propuesto tener unas 120 embarcaciones, incluyendo varias con navegantes internacionales. Este año tuvimos varios navegantes de otros países, pero queremos contar con tripulaciones españolas, argentinas, brasileñas, representando a sus naciones, así que vamos a salir a realizar una convocatoria internacional”, adelanta.

—¿Eso incluye traer yates de afuera o que las tripulaciones naveguen botes de armadores chilenos?

“Ambas opciones son posibles. Hemos tenido barcos de la Armada de Perú, hubo armadores privados que trajeron embarcaciones, por eso, si logramos tener apoyo de la Naviera para traer botes a bajo costo, podemos conseguirlo, pero si no es posible, buscaremos armadores que no vayan a competir en Chiloé que estén dispuestos a arrendar o prestar su barco para capitanes internacionales”.
Héctor Opazo M.

es coordinador de Deportes El Mercurio. Periodista de la Universidad de Chile, participó en la cobertura de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y en los JJ.OO. de Río 2016, entre otros eventos.

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