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Pablo Lemoine, a horas del viaje más importante de la historia del rugby nacional: “El que quiera ver a Chile ganando todos sus partidos, mejor que vea otra cosa”

El uruguayo que removió el medio y logró una inédita clasificación para el deporte de la ovalada, desmenuza sus cinco años al mando de la selección, el camino que sigue y la proyección de un equipo que de a poco se siente más cómodo entre los mejores. “Necesitamos ahora que el rugby de selecciones chorree a los clubes y a las asociaciones”, pide.
Foto: EFE
Héctor Opazo M.26 de agosto, 2023
Este sábado, los “Cóndores” vivían su último duelo antes de enfrentar el desafío más grande que jamás tuvieron por delante: el Mundial de Francia 2023, la primera experiencia de una selección local de rugby en esas alturas. Argentina XV, en Temuco, fue el examinador.

A un costado de la cancha estará el gran gestor. Aunque no le gusta cargar con el mérito, tampoco que lo comparen con Marcelo Bielsa (“soy Pablo Lemoine, me gusta el perfil bajo”, repite cuando se le pregunta), sigue siendo a ojos de todos como el hombre que cambió la disciplina de la ovalada en Chile desde que en 2018 asumió como head coach de la federación.

A 14 días del estreno mundialista ante Japón —el equipo viaja entre esta semana a Europa—. el uruguayo asegura que todavía no está nervioso con el reto. No aún.
“Estábamos todos muy concentrados en el partido con Argentina XV, cuando estemos en el avión va a ser la catapulta para focalizarnos en el Mundial, pero hoy estamos paso a paso, entendemos que la solución es avanzar seguro, darle calidad a lo que estamos construyendo. Los nervios llegarán tres o cuatro días antes del partido con Japón”.

—Usted ya vivió una experiencia así con Uruguay, pero ahora le toca con otra bandera. ¿Se siente diferente?

“No, porque emocionalmente estoy muy relacionado con este proyecto por cómo se dio. No vine a entrenar un equipo, sino que a trabajar con chicos que en ese momento no sé si eran jugadores de rugby, sino que proyectos de rugbistas y decidieron aceptar lo que se les pidió, los cambios sociales en su entorno. Cuando una persona va generando esos cambios se compromete, se genera un proyecto común”.

Lemoine llegó en 2018 a Chile y lideró un proyecto sin precedentes en el rugby local. La tarea es expandir tal éxito a clubes y asociaciones. Foto: David Velásquez.

—¿Ese es el secreto del éxito de este equipo? ¿El compromiso?

“No sé si es el secreto, porque no es un secreto. Sí es una de las razones grandes de que Chile tuviera un diferencial: que la parte humana le dio un valor más importante a jugar por el país en los partidos eliminatorios. Esa parte humana cumple un rol fundamental y está demostrado, porque lo pudimos hacer de la manera que queríamos y que soñábamos”.

—¿Eso provocó muchas renuncias de jugadores que no estaban preparados para esa responsabilidad?

“Sí, hubo varias renuncias, pero es normal. Por eso digo que involucrarse en un proyecto tiene un aspecto emocional, porque cuando uno va viendo que algunos no lo pueden lograr y otros sí, incluso en las derrotas, en los malos momentos, con dificultades de recursos, materiales, canchas... Hubo jugadores que se involucraron más, más, más y más, y toleran y toleran y toleran por un bien común. Eso crea una gran familia”.

DESAFÍO DE ALTO VUELO


En la cita planetaria, Chile se topará con potencias que, en el papel, son muy superiores, partiendo por Inglaterra y Argentina, pero también con selecciones que le llevan buena ventaja en participaciones mundialistas y duelos de alto nivel, como Samoa y Japón.

—Están a dos semanas del Mundial, ¿cuáles son las expectativas? ¿Ganar algún partido? ¿Plantarles cara a las potencias?

“No busco abrir el paraguas, sino que siento que el que quiera ver a un Chile ganando todos los partidos y clasificando a cuartos de final, mejor que mire otra cosa. Lo que vamos a tratar de hacer es que la gente que mire los partidos se sienta bien representada e identificada con estos chicos. Ese es mi objetivo y el de los jugadores, y si en ese esfuerzo logramos hacer un buen partido y ganar alguno, o tener un partido parejo que nos abra una puerta, los jugadores sacarán su máximo para lograrlo. Ese es el objetivo, después, ganar o perder es secundario”.

—Eso lo sabe la gente del rugby, pero habrá muchos espectadores nuevos, que seguramente criticarán si se pierde por mucho ante Argentina o Inglaterra...

“Si mi preocupación fueran las reacciones en las redes sociales, estaría perdiendo energías. No me preocupan esas cosas, tengo la tranquilidad de llevar proyectos adelante que por lo general incluyen déficit de resultados. Un proyecto duro como este tenía un año y medio o dos por delante en los que íbamos a perder, porque estábamos formando a los jugadores en lo físico, en lo técnico, en lo mental, en infraestructura. Sabíamos que íbamos a perder y si yo me preocupaba por lo que decían las redes o por lo que dijera un neófito del rugby, sería desperdiciar mi energía. Los jugadores también han entendido que haters hay en todos lados y gente que ve siempre el vaso medio vacío también, así que no nos vamos a detener en eso”.

El aproblemado Japón, el 10 de septiembre en Toulouse, será el primer rival de los "Cóndores" en el Mundial. Foto: France Presse.

—Lo decían usted y los jugadores después de la derrota con Namibia: se puede perder, pero son aprendizajes también.

“Jugamos contra equipos cuyos jugadores tienen dos o tres mundiales encima, como Namibia, Uruguay y otros. Nosotros tenemos 11 test matches jugados desde 2018 y capaz que hay jugadores en los rivales que tienen 12 partidos pero solo en mundiales... Es difícil explicar todo esto, pero lo importante es que lo sepamos jugadores, directores, staff, entender que hay un proceso que no puede cambiar nadie. Ni yo, ni el técnico de los All Blacks podrían cambiarlo. Se necesita experiencia y se gana con partidos, y esos se consigue con tiempo y con credibilidad, que antes no teníamos y por eso World Rugby no nos daba test matches. Hoy sí los tenemos y el año que viene vamos a tener un equipo que ya sumó un Mundial, con experiencia y más partidos en el cuerpo”.

—Además, ahora está Chile XV, que está jugando el Cuatro Naciones en Paraguay, una selección de desarrollo que, en general, solo diseñan los países más potentes.

“Lo hablábamos con Martín Sigren el otro día. En 2018 llamábamos gente para entrenar con nosotros, porque no éramos suficientes. Hoy tenemos a Chile XV que juega un torneo paralelo, y encima mostrando determinado nivel por momentos. Si este Chile XV jugaba contra los ‘Cóndores’ de 2018, capaz que nos metían 50. Entonces, hay una nueva generación, con jugadores muy jóvenes, menores de 24 años. Hay un futuro enorme y estos torneos son importantes para que se desarrollen. Si no, será muy difícil para ellos”.

—El rugby no se acaba en el Mundial...
“Siempre trabajo a futuro. Mi contrato de trabajo termina el 31 de diciembre, pero mi planificación y proyección apuntan mucho más allá. Estamos viendo la manera de crear un muy buen equipo, tenemos el Super Rugby el año que viene, hay una cantidad de cosas que nos van a ayudar a construir a futuro”.

—¿Y podría seguir más allá del 31 de diciembre?

“(pausa) Sí, sí, puedo seguir, pero hay cosas que no manejo. Tengo una frase de cabecera que es ‘controla lo controlable’, las decisiones que son mías son mías, y las que son de otro, son de alguien más. Me focalizo en lo que tengo que hacer, que por ahora es el Mundial, los Juegos Panamericanos en seven, las selecciones juveniles en noviembre y la postemporada para construir la parte física”.
—¿Cuánto crecerá el rugby chileno después de competir en un Mundial?

Mirá, creo que necesitamos que el rugby de selecciones chorree a los clubes, a los torneos regionales, a las asociaciones, porque si no crece la base, no sirve que crezca solo la puntita de la pirámide. Se necesita generar más rugby en el año, porque se juega muy poco: empezamos a fines de marzo y ya se termina la próxima semana con las finales. Es muy poco rugby para poder desarrollar y para que una persona lo tome como su deporte de cabecera. Ojalá que podamos tener nuevos torneos, nuevas competencias locales, regionales...”
Héctor Opazo M.

es coordinador de Deportes El Mercurio. Periodista de la Universidad de Chile, participó en la cobertura de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y en los JJ.OO. de Río 2016, entre otros eventos.

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