Santiago de Chile.   Dom 20-09-2026
3:05

Wanderers puso garra, pero fue superado por su descontrol y el Real Madrid en la Copa Intercontinental Sub 20

Un equipo demasiado “eufórico” en el inicio, con la ansiedad desbordada, choca con el rigor del árbitro polaco y termina con tres expulsados en una jornada con récord de asistencia. Los caturros, que cuando pusieron el foco en el juego mostraron argumentos y rozaron la hazaña en el Santiago Bernabéu, ahora regresan al país para un partido clave ante Cobreoa por el ascenso.
Foto: Photosport.
Cristian Pizarro/Desde Madrid19 de septiembre, 2026
Nueve minutos. A eso estuvieron los juveniles de Santiago Wanderers de llevar a los penales al señorial Real Madrid en su feudo del Santiago Bernabéu, torciendo un libreto que parecía escrito de antemano y rozando una épica que se esfumó en la inconducta de los porteños, castigados por el celo del juez polaco Damian Sylwestrzak.

“Me parece malo de partida que haya dirigido un juez europeo, debió haber sido neutral, ¿por qué no un sudamericano? No sé qué parámetro se usa para designar, las dos primeras expulsiones me parecen exageradas, la primera es casi una zancadilla (…) El penal me parece un empujón. Bastante roce mal controlado, malito el arbitraje”, evalúa Iván Guerrero, ex colegiado internacional.

Madrid respiraba ambiente de final. Las calles aledañas al coloso de Chamartín estaban repletas, casi como en un duelo del equipo estelar “merengue”, y con un más que respetable número de camisetas verdes. Al final hubo 52.117 espectadores, récord de asistencia en el historial de la Copa Intercontinental Sub 20.

El equipo chileno arruinó su plan de partido con una fricción excesiva y destemplada en la primera parte. Alexander Dubó se tentó con raspar al zurdo Dani Yáñez y se ganó la expulsión cuando todavía quedaba mucha batalla por delante y nadie sobraba. Y el desliz se pagó caro, porque esa falta generó el tiro libre que abrió el partido, obra del mismo Yáñez, extremo del Real Madrid Castilla, que remató ante una desprolija barrera de tres hombres.


La desventaja obligó a activar un contexto de emergencia. Felipe Salinas sacrificó un atacante (Ignacio Flores) para recomponer la línea defensiva iracunda. El colectivo caturro, hundido, irritado en exceso y sin circuito de pase, sufrió además con la profundidad de Alexis Ciria.

Recién en el descanso Wanderers encontró sosiego y se enfocó en el juego. El premio llegó casi inmediato, a través del centroatacante Christian Silva, vivo para aprovechar un despiste del zaguero Rivas y acertar el 1-1 (49’). El estallido de la nutrida y ruidosa marea verde presente en las tribunas del Bernabéu se hizo sentir con fuerza. El equipo se colgó de los buenos pasajes de Cristóbal Ponce, un volante pensador capaz de filtrar pases, sobre el sector derecho para empezar a fluir.

El club “merengue”, con José Mourinho en la tribuna, en la media hora final acusó fatiga, empujó sin claridad y sufrió en la transición defensiva. El mismo Silva y el ingresado Vicente Vargas, con un zurdazo, tentaron la hazaña, pero el meta Javi Navarro lo impidió.

Sobre el final, el Real Madrid refrescó con cambios y tiró el escudo encima. El público comenzó a rugir para buscar la gloria y la oncena fue por la misión que encargó Florentino Pérez, el regente blanco que estaba en el palco y era mostrado repetidamente en la pantalla gigante del estadio. A su lado estaban Alejandro Domínguez y Pablo Milad, timoneles de Conmebol y ANFP, respectivamente.

Fran Santamaría, ariete de 18 años del Juvenil A, necesitó de un minuto para torcer la final, timbrando un avance genial ensamblado entre Yáñez y el lateral Fortea, de lo mejor del mediodía madrileño.

Ahí se incendió el epílogo. El descontrol afloró otra vez en la adversidad y se multiplicaron las fricciones y la vehemencia de los porteños. Cristopher Valenzuela fue expulsado por el severo Sylwestrzak luego de un temerario choque de cabezas y Sebastián Vargas le cometió un discutible penal a Santamaría (advertido en el VAR), que Yáñez desperdició con un remate cruzado ante el instinto de Fabiano Avello. Nicolás Carvacho también se marchó por un exceso verbal y la final se desvirtuó en la despedida, con Wanderers haciendo pie con solo ocho futbolistas. Roberto Martín rubricó el 3-1, tras maniobra de Fortea, sentenciando una derrota castigadora a un equipo que le sobró garra, pero le faltó madurez y templanza.

“No supimos manejar bien las ansias”, admitió el meta Avello, crédito de Nacimiento. “Con mucho orgullo igual, pecho bien inflado, casi sin nada se consiguió mucho, tapar un penal al Real Madrid es algo único, me frustré primero (con la pena máxima) porque nos habían cobrado muchas cosas en contra, pero después mi mentalidad fue ‘lo atajo y me hago famoso o nos vamos de boleta’”, sumó el portero.


Salinas trató de explicar un trámite anárquico por pasajes. “Nos hizo bien en algún momento un jugador menos, nos vimos mucho mejor y encontramos los espacios que habíamos querido; la tensión jugó un papel importante en los primeros minutos, (mis jugadores) estaban muy ansiosos de representar lo mejor posible al club, después ajustamos para que estuviesen más tranquilos, los veía muy eufóricos en todo sentido, muy descontrolados por momentos en la cancha; el mensaje fue replegaros con un hombre menos y salir rápido, el empate nos dio ilusión pero no nos alcanzó”, dijo el DT.

“Me molesta lo de los árbitros, no me gusta poner excusas, pero en el sentido que sean polacos y no podamos comunicarnos con ellos, es vergonzoso eso. Los fouls más mínimos se los cobraban y a nosotros no, las expulsiones nos condicionaron todo; incluso con uno menos les competimos, ahora nos toca volver a Chile e ir por el ascenso”, repasó el capitán Lucas Avendaño.

Algunos jugadores caturros terminaron en llanto en Chamartín y el técnico local Álvaro López no estuvo indiferente. “Es una generación que va a traer muchos éxitos para los caturros y también para la selección chilena; la afición debe estar orgullosa porque han hecho un partidazo. ¿Qué jugador me sorprendió? El portero, Ponce me gusta mucho, Ignacio (Flores) que venía con una molestia creo, traía un vendaje, el central (Valenzuela), es un grupo que ahora tiene el reto de ascender”, soltó.

Estos jugadores regresan de inmediato al régimen del primer equipo wanderino, porque el sábado en Calama (15:00 horas) enfrentan un partido que puede ser determinante en el objetivo de regresar a Primera: ante Cobreloa, sublíder con dos puntos menos que los verdes. “En el fútbol formativo la tarea es sacar jugadores para el primer equipo, nadie se acuerda de los equipos en inferiores, solo de los futbolistas que llegan a Primera, y este Wanderers ya hizo la tarea”, remata un conocedor de la materia prima en Mantagua.
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