Pellegrini marca otro hito en el triunfal estreno de Betis en la Champions
El equipo albiverde, que nunca había ganado en Francia, remonta dos desventajas y saca pegada europea: venció 3-2 a Lille. “Me ilusiono cuando consigo el compromiso de un plantel con la idea”, dijo el ingeniero. Una carrera desenfrenada para llegar a la decena de puntos, el eventual límite de play-off.
Foto: France Press.
Equipo Deportes08 de septiembre, 2026
Los 67 partidos anteriores de Champions League en el disco duro pagan. “La experiencia hay que hacerla sentir en el campo. Si vamos ganando 3-2 en el minuto 91 y hay un corner a favor, no tiene que ser un corto largo, debe ser corto, tener la posesión de balón y los defensores atrás, para mantener los últimos minutos el balón, había que asegurar el resultado”.
Manuel Pellegrini reveló su mensaje al zaguero Marc Bartra en el epílogo del juego en el Estadio Pierre Mouroy, donde Betis logró timbrar el 3-2 sobre Lille en el estreno del torneo europeo después de 21 años.
“Partir la Champions ganando de visita no es un paso decisivo pero nos encauza el camino, ahora se nos vienen dos partidos de local (Porto y Feyenoord, ambos en octubre), que pueden ser más difíciles aún, pero jugar en casa es un plus”, avisó el entrenador chileno que logró su victoria 28 en la Liga de Campeones en su octavo periplo (23 empates y 17 derrotas).
El Betis sacó su faceta más fiera en el nuevo escenario y no desentonó en el recuento, más allá de sus baches para defender los balones aéreos. Se sobrepuso a dos desventajas al sufrir los testazos del japonés Ayase Ueda (12’) y el brasileño Alexsandro Ribeiro (36’), colgándose de la valentía de Bartra en el área local, bendito para conectar centros de Fornals e Isco (33’ y 49’).
El trámite jamás tuvo calma. Ambos equipos se mostraban vulnerables y desajustados corriendo contra su propio arco. Pegar en el momento justo era el tesoro y los andaluces lograron enhebrar la aguja: Riquelme puso a correr a Troy Parrott, un artillero que forjó su prestigio en Eredivisie y League One (tercera división inglesa), y el irlandés rompió el partido con un zurdazo cruzado que venció al meta turco Berke Özer (53’).
El Lille también dio una mano cuando Ethan Mbappé, el hermano menor del astro galo Kylian, se tentó con lanzar un codazo a Natan y se fue expulsado (56’). Algo de aire para el Betis, no la paz final, pero lo suficiente para gestionar la gesta.
“Llevábamos cinco años jugando Europa y si bien no era el mismo torneo, eso da experiencia también”, valoró el DT chileno, que restregó datos para justificar el triunfo. “El control del partido lo tuvimos nosotros, el primer tiempo íbamos 2-1 abajo, pero tuvimos 12 tiros a portería y ellos tres, el balón detenido iguala toda la parte colectiva, pero si revisan las estadísticas de posesión, remate y llegadas el equipo superó al Lille en su casa, y con la personalidad de hacer nuestro juego en cualquier cancha”, espetó.
“Segunda vez en 119 años que el Betis juega una Champions, hay que valorizar lo que se logró la temporada pasada (…) Y el logro de jugar este torneo no es el fin, es tener el convencimiento en cada partido de demostrar si somos o no capaces de pasar de ronda”, avisó Pellegrini.
Las coordenadas para sortear la fase de liga están en la decena de puntos. En las dos ediciones disputadas con el actual formato, la barrera para entrar entre los ocho mejores (de 36 clubes), que clasifican directo a octavos, fueron las 16 unidades. Y para quedar entre el 9° y 24°, escaños que dan boleto a un play-off, el año pasado se necesitaron nueve positivos (y una diferencia de gol favorable), mientras que hace dos temporadas la repesca demandó 11 puntos.
“No venimos de paseo (a la Champions), venimos a soñar en grande. Es muy importante empezar con una victoria fuera de casa y ojalá podamos clasificarnos”, valoró el capitán Isco.






