Contrastes
En un fútbol con menos exposición, pero con la vitrina precisa para ser observado por las grandes ligas, Osorio da el salto más relevante de su carrera.
La mejor noticia en mucho tiempo para el fútbol chileno fue el ingreso de Darío Osorio en el triunfo del Crystal Palace sobre el Fulham, en el estreno del zurdo en la Premier League inglesa. Lo hizo cuando restaba un minuto más los adicionales, en condición de visita, en una victoria que el Palace necesitaba con urgencia.
Hizo el camino largo Osorio, con su traspaso de Universidad de Chile al Midtjylland danés, donde terminó su proceso de formación. En un fútbol con menos exposición, pero con la vitrina precisa para ser observado por las grandes ligas, da el salto más relevante de su carrera. Se une a Marcelino Núñez, en el Ipswich, en el retorno de los jugadores locales a la principal competencia del planeta.
Luego de los malos resultados de la selección nacional, el acceso de los futbolistas nacionales a la élite de la UEFA se complejizó. La ruta elegida por la empresa de representación de Osorio es una alternativa que exhibe réditos, aunque es necesario que el salto se dé cuando el protagonista tiene menos de 22 años. Después de esa edad es casi imposible que los cuadros de las ligas intermedias europeas inviertan en talentos sudamericanos emergentes. La presencia de los africanos, atléticos y a un valor mucho más abordable, es una dificultad extra.
En la vereda opuesta, no es positivo que Maximiliano Gutiérrez pase de Independiente al Dínamo de Moscú, más allá de las cifras gordas en euros, que no llegarán precisamente a Huachipato…. Ir a Rusia, país que no participa en las competencias de la UEFA, es optar por el ostracismo justo en el momento de su explosión futbolística. Tampoco fue bueno que Felipe Loyola fuera desde Independiente, cuando estaba entre los mejores volantes del fútbol argentino, a un casi condenado Pisa a la Serie B italiana. Ayer fue suplente y no jugó en el 3-0 como visita sobre el Juve Stabia. Por ahora, una involución.
Tampoco resultó adecuada la medida de los manejadores de Iván Román. Traerlo a Chile, aunque juegue en Colo Colo, es un retroceso. Sin eufemismos, es claro sentenciar que el nivel del torneo local es pobre, que carecemos de los incentivos suficientes para potenciar a los talentos que surgen.
Las medidas y transformaciones que broten de la nueva liga profesional, sucesora de la ANFP, pueden revitalizar una actividad que, por ahora, vive de chispazos, con la presencia trascendente de demasiados veteranos.
En el cierre de esta columna, el recuerdo para Carlos Iglesias, basquetbolista y entrenador argentino que falleció el sábado en Temuco. Excelente jugador, temperamental, a veces irascible, pero ante todo un “loco lindo”. Un personaje entrañable, cuya voz grave y profunda, acompañada de su histrionismo, alegraba cualquier tertulia. Fue un actor importante del baloncesto local en las últimas cuatro décadas. Con el “Loco” Iglesias no se pasaban penas
Su partida estaba anunciada. El cáncer lo azotó, pero nunca extravió el humor. Se quedó en Temuco, la ciudad que lo adoptó. La última vez que lo vi, cuando la pandemia abría un espacio, nos hizo reír con los estilos de lanzamiento del básquetbol de antaño, mientras nos preguntábamos cómo la embocaban. Por supuesto que estaba con un cigarrillo, el inseparable compañero que lo llevó a la muerte.
Danilo Díaz
es un comentarista, periodista deportivo y escritor chileno. En 2009 obtuvo el premio de Premio Nacional de Periodismo Deportivo de Chile.






