El sueño continental de Coquimbo Unido terminó en una infartante tanda de penales
Tras un partido tosco y lleno de tensión, que no pasó del empate sin goles, Platense fue infalible en la definición límite (7-6), acertando sus siete lanzamientos. El meta Juan Pablo Cozzani atajó el envío de Salvador Cordero e inclinó una llave pareja. “Morimos de pie”, concluyó el entrenador “pirata”, Hernán Caputto.
Foto: EFE.
Equipo Deportes19 de agosto, 2026
Hernán Caputto, tipo creyente y de fe, se refugió en el banquillo durante la serie de penales, instancia que dirimió un empate sin goles y en exceso tosco, y sufrió sobremanera el destino. Platense, con sus siete pateadores fue certero. Coquimbo Unido, jugando con el corazón en la mano, también venía derecho en la tanda, pero en el séptimo lanzamiento el zurdo Salvador Cordero decidió cruzar su disparo y el meta Juan Pablo Cozzani se lanzó sobre su izquierda y timbró la llave, dejando al club argentino entre los ocho mejores.
Deshecho en la frustración que provoca soltar la Copa Libertadores, al campeón chileno le faltó juego en el partido y esa pizca de fortuna en la instancia extra. Diego Sánchez esta vez no pudo atrapar ningún penal. Estuvo muy cerca en el séptimo de Martín Barrios.
Antes de ese castigo, el partido entregó un desarrollo torcido. A cara de palo, con pintura de guerra. Dos colectivos que desde un inicio dejaron claro que se aferraban con músculo y uñas al torneo que obsesiona al continente.
El plan de juego de la visita tenía como premisa jugar directo y alto, para ir de inmediato a la puja por una segunda jugada, mientras Coquimbo hizo algo parecido, buscando el envío a las bandas, sin precisión, e incluso le agregó un retroceso exagerado cuando no tuvo la pelota.
Así pasaron la primera media hora, pegándole duro y largo a la pelota, entonces se rompió Lucas Pratto, dejando su lugar a Nicolás Johansen, en el inicio de los infortunios. Tras ese tramo, Coquimbo encontró una ventana para abrir el partido con Sebastián Galani rompiendo en el área, pero sin fineza en el remate y la más clara en los pies de Guido Vadalá, que se metió galopante al área tras un saque lateral rápido que Cozzani respondió con un achique salvador. Todo en dos minutos.
La muy esporádica utilización de Zavala, profundo en el mano a mano por la derecha, poco ayudó para consolidar el asomo de dominio.
El “Calamar” creció sobre el final del primer tiempo, cuando Luciano Giménez aprovechó un despiste de Sánchez fuera del área, desajuste que luego desaprovecharon Nicolás Retamar y Barrios con el arco sin custodia. Un remate de Pablo Ferreira en tiempo agregado, que el “Mono” sacó abajó, fue la más clara.
El partido pasó por periodos feos, de mucha lucha y con la pelota en el aire. Trabado en exceso y mucho miedo a equivocarse.
En la segunda parte la fricción no cesó. Manuel Fernández se lesionó y el local fue perdiendo liderazgos emocionales, sin encontrarle la vuelta al partido.El equipo argentino, que metió miedo con un cabezazo de Víctor Cuesta en un lanzamiento de esquina (se desvió en Francisco Salinas), metió un par de cambios buscando amigarse con el balón, con Franco Zapiola y Juan Gauto. Y empezó a crecer a cuentagotas.
“Tengan paciencia, hay que jugarla mejor y tomar una mejor decisión”, fue el mensaje de Caputto en la pausa de hidratación, tratando de serenar a un tropa descolocada en la incomodidad de partido. “Estemos juntitos y cuando tengamos la pelota juguemos”, arengó Palermo, incentivando las tenues conexiones.
En el epílogo, el partido soltó amarras y hubo emoción en ambas áreas. Un zurdazo de Zapiola en un tiro libre y un disparo al travesaño de Nicolás “Diente” López —tras saque largo de Cozzani— rozaron la hazaña marrón, mientras Alejandro Azócar no conectó de lleno un centro agónico de Galani, la postal que pudo sentenciar una llave con honores.
El garrote fatal, agazapado en los penales, estaba a la vuelta de la esquina.
"Me quedo y rescato el camino recorrido. Los cambios forzados y las lesiones condicionan, pero morimos de pie. Jugamos con un rival de una liga superior en competitividad, pero fuimos fuerzas parejas allá y aca, fuimos dignos, no tengo nada que reprochar a mis futbolistas, me pongo de pie por el esfuerzo que hicieron; lo tuvimos en la última jugada (de Azócar), fue una lástima", evaluó Hernán Caputto.







