Fin al sueño copero de la UC: un adiós marcado por fuertes críticas a la dirigencia
No hubo hazaña: Estudiantes, mejor en La Plata y en Santiago, se quedó con la serie después de un lapidario 3-0 y clasificó a los cuartos de final de la Libertadores. La hinchada local descargó toda su furia en contra de la cúpula de Cruzados, que respondió más desde el lado afectivo. “Hay que empatizar, estamos muy dolidos. Teníamos un equipo diezmado”, dijo el presidente Matías Claro.
“Dirigentes, la c… A ver si se dan cuenta que no los quiere nadie…”, cantaron miles y miles de fanáticos franjeados apenas Guido Carrillo —superando la batalla personal sobre Daniel González igual que en el festejo precedente— anotó el 3-0 a poco del final.
Melodía entonada con dolor y rabia. Con molestia y desesperanza. Con impotencia y amargura. Porque ahora, con el corazón tocado y una pena infinita, los hinchas de Universidad Católica se lamentan por lo que pudo ser y no fue.
Muchas veces se dijo que el plantel cruzado era corto. Lo reconoció el propio entrenador Daniel Garnero, también el arquero Vicente Bernedo un día antes de la amarga noche frente a Estudiantes de La Plata y Branco Ampuero cuando la Copa Libertadores ya era cosa del pasado.
A juzgar por los hechos, la sensación es que la dirigencia sintió tocar el cielo con las manos después del 1-0 sobre Boca Juniors en Buenos Aires y, de paso, la conquista del “grupo de la muerte”. Fue histórico, sí, muy valioso, pero también el switch que en modo on hubiese permitido dar el salto de calidad internacional que por años se le viene exigiendo a la UC.
Resultó ser modo off: excusas, justificaciones, fríos números y reacciones tardías, como el fichaje de Agustín García Basso, que ni siquiera le permitió ser parte de la llave ante los “pincharratas”.
Un desacierto por donde se mire.
Del famoso “upgrade” que en estas páginas prometió José María Buljubasich, el gerente deportivo de la UC, nunca se supo, aunque claro está que no es el exarquero quien maneja el presupuesto de la institución. “No había US$ 6 millones para traer jugadores. El millón que quedaba se destinó a traer jugadores. En el pasado trajimos jugadores por traer, y eso es un error. Una cosa es traer jugadores para el Campeonato Nacional y otra para que puedan responder de inmediato en la Copa Libertadores”, explicó el “Tati”.
En ese contexto, con lo que se podía y no como se pretendía, la UC encaró la revancha tras el empate en Argentina. ¿Mala suerte? Imprevistos, más bien, como las suspensiones de Cristián Cuevas y Fernando Zampedri. Pero Diego Valencia, el primer relevo del “Toro”, se lesionó hace rato y no tuvo relevo (sí es infortunio lo de Juan Francisco Rossel, el tercer ‘9’ de la plantilla). Clemente Montes jugó porque había que jugar, porque claramente no estaba a tono. ¿Cuándo se lesionó? Después de Boca, también hace rato.
Había tiempo para buscar soluciones.
Por si fuera poco, Estudiantes fue superior. Allá y acá. El 3-0 en el Claro Arena puede ser exagerado, porque el primer tiempo fue parejo, disputado, luchado. Sin embargo, terminó marcándose la diferencia entre un equipo que se presentó a la cita con frac y otro, con jeans.
Si el ‘9’ de la Católica terminó siendo Amaro Pérez, con 16 años, debutante en la Libertadores, el de Estudiantes fue Carrillo, un tipo calado y probado. Si Joaquín Correa, un futbolista de mundo, fue el primer cambio del rival, y quien inclinó la balanza a favor de su equipo no solo por la apertura de la cuenta, por el lado del anfitrión parte del ataque estaba conformado por Diego Corral y Martín Gómez, dos novatos en este tipo de situaciones, dos que en cualquier formación estelar, con suerte podrían ir al banco de suplentes.
Se acabó la Libertadores para la Católica y de una manera muy fea. Muy fea. “Me duele mucho esta eliminación”, expresó Montes al borde de las lágrimas.
No fue el único. Tan golpeado como Montes quedaron los miles y miles de hinchas que bajaron de la precordillera con un desconsuelo que costará sanar y un rencor que perdurará quizás hasta cuándo.
MATÍAS CLARO: “CONTRATAR ES ALGO MUY DIFÍCIL”
“Hay que empatizar con el dolor de todos los hinchas de Católica”, fueron las primeras palabras del presidente de Cruzados. Y agregó: “La autocrítica siempre va a estar. Ojalá hubiéramos podido traer el refuerzo que buscamos. Tuvimos la intención de buscar un extremo, después las lesiones nos cambiaron la planificación y conseguimos un defensa central. El fútbol es muy riesgoso, contratar es algo muy difícil. Nos tenemos que recuperar, volver a pararnos, hay que ganar a Ñublense, queremos clasificar a la Libertadores del próximo año”.
“Tenemos gran ambición, lo mostraron los jugadores. La cantera tuvo una oportunidad increíble de mostrar su juego y su valentía”, cerró la autoridad.
¿Y Daniel Garnero? “Me hubiese gustado tener el plantel completo; con eso nos habría ido muy bien”, analizó de entrada. “Por distintos factores no pudimos y es el plantel que pudimos tener. Estoy conforme con lo que hicieron los muchachos… La falta de jugadores no es algo menor. En La Plata nos costó mucho, nos superaron en intensidad. Hoy (ayer) equiparamos eso, hicimos un partido parejo, pero no tuvimos precisión. Y en la primera que no retrocedemos bien, la jerarquía individual del rival anota el primer gol. Si nos pudimos reforzar o no, es potencial. Ya no pasó. No se pudo. No es que no quisimos. Hay muchos factores. No éramos muchos y más encima nos faltaron jugadores”, sostuvo el DT trasandino.
Raúl Neira
es redactor de Deportes El Mercurio y especializado en fútbol. Con más de 25 años de carrera, cubrió la Copa Confederaciones de Rusia 2017, la Copa América de Chile 2015, copas Libertadores, sorteos y partidos clasificatorios a la Copa del Mundo.







