Comisario Tobar
Los que deben juntar miedo, porque a ellos apuntan los árbitros, son los futbolistas, entrenadores y dirigentes. Ellos son los que se deben morder la lengua y tragarse las opiniones.
?Entre medio del Mundial, Roberto Tobar, el presidente de los árbitros, fue entrevistado por “Los Tenores” en radio ADN y el dirigente tiene un problema con el diccionario y el verbo “denostar”.
Un entrenador dice que un árbitro regaló un penal y otro afirma que el árbitro está echando a perder el espectáculo por la falta del VAR en el ascenso.Para Tobar y los suyos esas declaraciones merecen expulsión y castigo porque los denostan, es decir, los denigran, humillan, ofenden, agravian, calumnian, insultan, ofenden, afrentan, difaman, ultrajan, vituperan y vejan, entre otros sinónimos.
Incluso piensan crear la función del comisario en los partidos. Un funcionario que en cancha vigilaría y controlaría lo que dicen los entrenadores, futbolistas y dirigentes con respecto al arbitraje, durante el partido y en sus momentos anteriores y posteriores. En entrevistas, conferencias o declaraciones al pasar. La figura del comisario y la aspiración del control total era típica en la URSS y una figura tradicional en las dictaduras que toleran las críticas, siempre y cuando sean constructivas.
Los árbitros chilenos no solo quieren arbitrar un partido, que ya con eso deberían tener, porque es bastante. Quieren que su pito y tarjetas, que su jurisdicción, supere al partido y la cancha de fútbol, lo que desean es extender su potestad y dominio hacia otros ámbitos. Y para eso nada mejor que un comisario a su lado.
Los que deben juntar miedo, porque a ellos apuntan los árbitros, son los futbolistas, entrenadores y dirigentes. Ellos son los que se deben morder la lengua y tragarse las opiniones. Ellos son los que tiene prohibido decir lo que piensan y utilizar las palabras. Lo de la libertad de expresión, eso que le otorga dignidad a las personas, es para el resto de los chilenos, pero no para los de segunda categoría, vale decir: dirigentes, cuerpos técnicos, futbolistas.
El periodismo, porque el ámbito de los árbitros hasta acá no llega, puede describir un arbitraje como una vergüenza y calificar a un árbitro de mediocre, y decir que los errores determinaron el resultado y que la ineficiencia llegó a un estado sin retorno y que la mayoría de los arbitraje se padecen.
Se puede recordar lo que alguna prensa extranjera dijo del arbitraje de Cristián Garay en el Mundial, al que le tocó un partido infortunado y de mala estrella.
-“El peor arbitraje de todo el Mundial”.
-“Criterio bastante irregular, sin convencer a nadie y generando cierta crispación en los jugadores”.
-“Terrorífica actuación. Nota 1,0”.
-“Lo del chileno fue para coger las maletas y volverse por donde ha venido”.
No hay ni denostación ni humillación ni injurias.
Hay libertad de hablar, de escribir y un correcto uso del diccionario.
Ese derecho universal, según el comisario Tobar y los suyos, no lo pueden ejercer los dirigentes, jugadores y técnicos.
Antonio Martínez
es periodista y crítico de cine; fue editor de Cultura de “La Época”, jefe de redacción de “Hoy” y director editorial de Alfaguara. Fue corresponsal, desde España, de “Estadio”, y columnista de “Don Balón”. Autor de “Soy de Everton, y de Viña del Mar” (2016), y junto a Ascanio Cavallo, de “Cien años claves del Cine” (1995) y “Chile en el cine” (2012).







