Santiago de Chile.   Mié 08-07-2026
22:37

Un tango en Atlanta: pánico, lágrimas y hazaña argentina

El campeón vigente se metió en cuartos en una jornada emotiva. En los 13 minutos finales, los albicelestes remontaron un 0-2 a Egipto con goles del “Cuti” Romero, Lionel Messi y Enzo Fernández. El tránsito del patíbulo a la gloria de un equipo valiente. El capitán, que falló un penal, llegó a 21 tantos en mundiales.
Foto: Associated Press.
Claudio Herrera de la Fuente07 de julio, 2026
Nunca tan inverosímil. En la primera jugada del partido, Enzo Fernández se dobló feo la rodilla y su rostro delató el susto. El mismo volante, 92 minutos después, extenuado pero en pie, acertó un cabezazo soñado, venciendo a contrapié al meta egipcio Mostafa Shoubir y liberando a Argentina de su suplicio gigante.


El 3-2 de Atlanta remeció las entrañas de un escudo que tenía una bitácora de 92 partidos en mundiales, seis de ellos finales, pero pocas con el nivel de tensión y catarsis que dejó la lucha ante Egipto. “Yo me hice entrenador para vivir estas emociones, la magnitud de lo de hoy es comparable a muchas cosas grandes que hemos vivido”, soltó el técnico Lionel Scaloni.


Lloró y mucho Lionel Messi al final. El capitán se vació en un cotejo que puso a prueba su temple, porque a los 39 años el zurdo sigue en el escrutinio, capaz de agitar y conmocionar con su repertorio inagotable.


Messi es el fútbol. Y este juego es error y acierto. En Georgia el bochorno acechó al crack, que zafó con la épica que le hace sombra. Erró su segundo penal en el torneo, cuando cruzó el disparo y lo atajó Shoubir. No se apagó, al contrario. Intentó con un tiro libre al poste y en la última media hora, con el barco hundiéndose, se fue a jugar sobre la banda derecha, como en sus viejos tiempos de Barcelona, y desde ahí empezó a construir la levantada, destacando su centro pinchadito a Cristian Romero en el primer descuento y luego con una zurdazo de revés en la paridad, tras una bola que le acomodó el ingresado Gonzalo Montiel.


Castigada en el trámite, Argentina entró al último cuarto del partido con el pie encima de Egipto, voraz en la transición ofensiva a través del velocista Haissen Hassam y un Mohamed Salah más pensante. Los aciertos de Yasser Ibrahim y Zico Mostafa —contraataque generado en un lanzamiento de esquina a favor de los trasandinos—, al mismo que minutos antes le anularon un gol debido a un pisotón sobre Lisandro Martínez a 90 metros de la acción.


“Es un partido arreglado, felicitaciones a Argentina por la Copa del Mundo”, se descargó el ariete africano en contra del juez galo Francois Letexier y el VAR.


El monarca actual llegó a la pausa de hidratación con las pilchas en el horno. El mensaje de Scaloni fue persistir en el ataque. “Les dije si hay que perder que se pierda de esa manera, no pasa nada”, confesaría el santafesino después.


Y Argentina atacó hasta que se desnudó. Creyó en sus recursos y fue a empujar, mientras el rival flaqueaba en músculo y se hundía con cada envión. Nicolás González corriendo el carril zurdo, Montiel y Messi en la derecha, tres centroatacantes (Lautaro Martínez, Julián Álvarez y un improvisado ‘Cuti’ Romero), y un par sosteniendo el descampado.


Tras el 2-2 había que elegir entre encauzar la prórroga, que requería gestionar energías y quizá estrategia, o ir al frente con denuedo. No lo pensó la tropa de Messi y se tiró de cabeza a ganar el partido. Con la misma decisión que se lanzó el bestial Paredes para cortar un contragolpe rival de tres contra uno en tiempo agregado, que pudo ser la puerta del infierno.


Llegó la última jugada, con el corazón ardiente, y Argentina pulió una hazaña inolvidable: pelotazo largo de Álvarez a Lautaro por la derecha y centro a la carrera para encontrar a Fernández, que metió la trionda en el arco de los faraones. Un tango a la medida.
Claudio Herrera De La Fuente

es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.

Relacionadas
A fondo con...