Messi y sus zagueros salvan a Argentina del bochorno
Ni el astro, que llegó a 20 goles en mundiales, evitó una jornada llena de sufrimiento para el campeón, que debió ir al alargue para vencer a Cabo Verde (3-2) en un partido tensionante. Los centrales Lisandro Martínez y Cristian Romero desnivelaron en el agonía. “Me recordó las prórrogas de Qatar”, dijo Lionel Scaloni, cuyo equipo enfrentará a Egipto en octavos de final.
La magistral versión de Lionel Messi en la Copa del Mundo chorrea para un colectivo correcto, que este viernes se apretó en la instancia límite, con un partido desbordante de tensión, pero desnivelado por la inspiración del zurdo, ayudado por los rebeldes del fondo, porque cuando Argentina jugaba una prórroga lúgubre, Lisandro Martínez y Cristian Romero le dieron una mano al capitán.
En Miami el bochorno acechó al monarca y lo tuvo contra la pared. Le sacó lágrimas.
El gol del rosarino en medio de un primer tiempo tedioso, empaquetado a partir del dominio albiceleste y la espera de Cabo Verde, fue una fragancia de virtuosismo técnico y desparpajo: fue a buscar el envío largo del zaguero Martínez a la espalda de Diney Borges y esperó el sobre pique para acomodar la pelota con un control orientado y disparar sobre la misma con el empeine, arriba de la cabeza de Vozinha, el arquero de moda en el Mundial.
A Argentina le costó como nunca, porque el plan de juego de los caboverdianos fue bien ejecutado, con mucha gente por detrás de la pelota. El equipo de Lionel Scaloni fue ancho, pero sin calidad en la producción por las bandas, espesas las sociedades de Rodrigo De Paul y Nahuel Molina, y por el otro lado Thiago Almada y Facundo Medina, de subida tosca. Y por dentro, muchas piernas africanas y púas en los pasillos.
El equipo de Bubista jugó y defendió sin ataduras, y la pelota la tenía casi siempre Romero y Martínez, estacionados con desvergüenza en media cancha. En la segunda parte la selección del archipiélago, una sorpresa fascinante, metió suspenso y rebeldía. Armó un avance por la derecha y puso en posición de remate a Deroy Duarte, volante del Ludogorets búlgaro, cuyo tiro pasó entre las piernas de Lisandro Martínez y junto al botín del portero Emiliano Martínez. Un 1-1 que confundió a la multitud argentina en el Hard Rock de Miami.
Volver a empezar para el campeón. Más pases, pero también más ansiedad en resolver el entuerto. Lautaro Martínez, justo ante de ser sustituido, puso a Messi de cara a Vozinha y el meta de 40 años tuvo un achique magistral para evitar la conquista.
La sensación de contratiempo y disgusto invadió al favorito, otra vez con la pista arriba ante un oponente aún más retrocedido. Messi intentó apurar un tiro libre ajustado mientras Vozinha ordenaba su barrera, pero el veterano se estiró para sacar el lanzamiento.La resistencia africana se hizo bestial. Julián Álvarez y Nicolás González refrescaron la búsqueda. Pico Lopes casi anota un autogol cortando un centro de Molina.
Argentina, que perdió a Medina por lesión, empezó a lastrar el espanto de ir una prórroga impensada. Las piernas pesaban como nunca. Un tiro libre de Messi en tiempo agregado también encontró respuesta en Vozinha, tras un remate difícil desviado en el camino.
Scaloni, sin disimular los nervios, optó por volver a su poltrona, porque la película que venía por delante nadie se la contó. Los gestos de Messi en el pitazo final también denotaron enfado. Respirar y pensar. Y jugar. Ahí estaba el mensaje para un equipo alborotado por el agobio de un alargue.
Messi, otra vez, pateó un corner desde la derecha que encontró en el segundo poste libre —previo pivoteo de Alexis Mac Allister— a Licha” Martínez, que fusiló de zurda para romper la inercia: 2-1 (92’). Pero Cabo Verde fue duro de matar. Con una brisa de desenfado, Helio Varela y Jamiro Monteiro empezaron a meter ruido y Argentina comenzó a correr mal, arqueada y jadeante. Sidny Lopes Cabral, el lateral izquierdo, se fue arriba en la proyección más resonante de su vida y clavó un envío de locura en el segundo palo de “Dibu”. Una delicia y al mismo tiempo una daga para el gigante sudamericano.
Una bala le quedaba a Argentina y no falló, pese a que le temblaba el pulso. Corner del incombustible Messi y testazo ganador del “Cuti” Romero para meterse en octavos de final. El sufrimiento fue literal hasta el último suspiro, con el “Dibu” sacando a mano cambiada un latigazo de Lopes Cabral.
Argentina no la cuenta dos veces. Una pesadilla con insomnio largo.
Claudio Herrera De La Fuente
es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.







