Portugal clasifica en un partido electrizante y con desenlace polémico
Los lusos, que no tuvieron a Cristiano Ronaldo durante el último cuarto de hora del partido, ganaban hasta el decimotercer minuto de descuento, cuando Gvardiol empató el lance con un gol que fue anulado por un roce imperceptible que detectó el chip del balón. España, en una nueva versión del clásico ibérico, será su siguiente estación.
Si Michael Bay, Oliver Stone o Steven Spielberg dirigieran una película con el desenlace que tuvo el Portugal-Croacia en Toronto, muchos dirían que el guion del filme se llevó a límites inverosímiles.
Pero no. El final del duelo entre lusos y balcánicos, en Toronto, fue electrizante, emotivo, polémico y quizás cuántos adjetivos más. Portugal ganó por 2-1, avanzó a octavos de final, donde se topará con España y timbró el final de la carrera en la selección de Luka Modric.
Aunque tuvo mucho más que eso.
En el decimotercer minuto de descuento (el juez noruego Espen Eskas había otorgado 10’, que alargó insólitamente después del festejo por el segundo gol luso), Josko Gvardiol, en compañía de Joao Neves, empujaba el balón a la red y establecía un empate que forzaba el alargue en un lance que bien lo merecía.

La imagen de la polémica. El roce en Matanovic, la imagen del roce y la anulación del gol.
Mientras los croatas celebraban alborozados y los portugueses masticaban la rabia y la pena, el VAR citó al réferi escandinavo para darle cuenta de un detalle: antes de que el zaguero de Manchester City convirtiera, Mario Pasalic su habilitador, estaba en posición adelantada debido a un roce imperceptible de Igor Matanovic que solo el chip del balón advirtió.
“Fuera de juego”, explicó el árbitro, que dejó jugar hasta el 109’ antes de pitar la clasificación portuguesa.
“Según los datos proporcionados por la tecnología Connected Ball alojada dentro de la Trionda, se demostró que hubo contacto por parte del #20 de Croacia, Igor Matanovic, en la jugada previa al gol contra Portugal, lo que permitió al árbitro determinar correctamente el fuera de juego y anular el gol”, arguyó la FIFA.
Un final polémico y emotivo, perfecto para un partido eléctrico, vibrante, con cuatro goles anulados en total, un penal avisado por el videoarbitraje y un vaivén de emociones, sobre todo en la segunda mitad.
CR7, DEL GOL A LA BANCA
En su sexto mundial, Cristiano Ronaldo por fin logró anotar un tanto en una fase de eliminación directa. El ariete convirtió el empate parcial, mediante un lanzamiento penal que el juez cobró tras la sugerencia del VAR; por un leve agarrón de Nikola Vlasic a Renato Veiga en un tiro de esquina.
Le habían anulado uno minutos antes, por un hombro en fuera de juego, en un duelo con poca participación, un par de ocasiones dilapidadas y un cambio a 15’ del final, cuando Roberto Martínez lo sacó para recuperar el control de la pelota, ante su propia sorpresa. De todos modos, siguió alentando desde el banquillo y abrazó con euforia a Goncalo Ramos luego del 2-1, en los descuentos.

El penal de Cristiano Ronaldo, tras una leve infracción a Veiga, que empató el partido. El astro portugués abandonó el partido a los 81'. Foto: AP.
Su día terminó despidiendo a Modric, su compañero durante seis años en Real Madrid, para luego caminar hacia la barra lusa, calzado con la camiseta 21, la que pertenecía al fallecido Diogo Jota, aplaudiendo a los suyos y recibiendo los elogios, además de un inmerecido premio para el mejor jugador del pleito.
Tras un primer tiempo con dominio portugués (Bruno Fernandes y Rafael Leao tuvieron la apertura de la cuenta) y con los croatas resistiendo con estoicismo, la segunda mitad ofreció la mejor cara del partido.
Portugal intentaba atacar por las bandas, sobre todo por la diestra, aprovechando el poco espíritu defensivo de Ivan Perisic, un extremo reconvertido en lateral izquierdo. Pero Croacia contó con un inspirado Mateo Kovacic, motor en el mediocampo y que empezó a hacerse del control del juego, empujando a los lusos a su zona.
Hoy tuvimos que saber sufrir. Para ganar una competición de esta magnitud, hay que saber sufrir. Controlamos bien el juego en la primera parte, pero la segunda fue más caóticaCristiano Ronaldo
Perisic abrió la cuenta con un remate perfecto y le anularon el 2-0. Portugal estaba groggy, casi en la lona, hasta el penal con el que Cristiano, en su décimo gol en los mundiales, consiguió la paridad.
Cual si fuera un péndulo, el partido osciló de un lado a otro. Sucic tuvo la ventaja, pero le invalidaron el tanto por otro fuera de juego milimétrico. Kovacic y Pasalic también tuvieron sus opciones, pero sería Goncalo Ramos, que ingresó para acompañar en punta a CR7 pero terminó quedándose como exclusivo hombre de área, ganó un cabezazo en el cuarto minuto de descuento, tras un centro perfecto de Leao, para decretar la euforia por una victoria que parecía segura.
Hasta el incidente del final.
Ahora, Portugal chocará con España, en un clásico ibérico con mucha sazón y cuyo último choque, en la final de la Liga de las Naciones, se resolvió con la victoria lusitana en penales.
“Conocemos bien a España, y ellos a nosotros también. Ambos equipos buscan la posesión y tratan de marcar rápido. Será un gran partido. ¿Favoritos? No, todos estos lances se resuelven por detalles mínimos”, avisó Roberto Martínez.
Héctor Opazo M.
es coordinador de Deportes El Mercurio. Periodista de la Universidad de Chile, participó en la cobertura de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y en los JJ.OO. de Río 2016, entre otros eventos.







