Santiago de Chile.   Dom 28-06-2026
9:05

Argentina en modo campeón: demuele con juego y liquida con el balón parado

El seleccionado albiceleste utilizó escuadrón suplente en el 3-1 sobre Jordania en Dallas y mantuvo su letalidad, bien liderado por Leandro Paredes. Lionel Messi jugó media hora y volvió a anotar, llegando a seis goles en el certamen y a 19 en la historia del torneo. “Ahora se viene lo bueno”, dijo Lionel Scaloni, que amplió el abanico de cara al duelo con Cabo Verde.
Foto: Associated Press.
Equipo Deportes28 de junio, 2026
La “nuestra” llaman los argentinos a un estilo propio de jugar al fútbol, una forma arraigada en la técnica y en la picardía del jugador surgido en el barrio (el potrero al otro lado de la cordillera). Esa esencia muy básica, barnizada con los requerimientos físicos, estratégicos y mentales que exige la alta competencia actual, es el modo que identifica a la selección de Lionel Scaloni.

Un sello validado con triunfos y títulos, y que en Dallas siguió incubando el sueño de un bicampeonato inédito.

Argentina juega como tal aunque prescinda de su primera línea, porque el cuerpo técnico utilizó una oncena alternativa para cerrar el grupo ante Jordania y la puesta en escena se mantuvo impoluta, con un fútbol diáfano, con un equipo que se junta alrededor de la pelota y va progresando junto, en la misma medida que van asomando hombres libres y abriéndose espacios vacíos. Agresivo en los duelos y en las transiciones, el campeón signó un triunfo cómodo, edificado con autoridad y muchos recursos.


Leandro Paredes —con Giovani Lo Celso de ladero— se hizo dueño del equipo y Argentina empezó a fluir, con Giovani Simeone por fuera, con Exequiel Palacios vigilante al lateral derecho, y Nicolás Tagliafico más selectivo en su pasada por la izquierda. Lautaro Martínez y Julián Álvarez, nunca quietos en carriles internos, mientras Nico Paz fue más intermitente.La pelota fue toda y siempre de Argentina y los jordanos se dedicaron a cerrar y bascular hasta el agobio.

El conjunto albiceleste va horadando con pases y luego pega con la pelota detenida. Abrió la ruta con un tiro libre impecable de Lo Celso, el zurdo que juega desde 2017 en la selección, pero que ayer debutó en mundiales porque en Rusia 2018 fue suplente y el 2022 se lo perdió por un desgarro. El pupilo de Manuel Pellegrini en Betis metió un disparo frenético en el mismo poste del golero Yazeed Abulaila, que dio un par de pasos fatales hacia el centro del arco, desorientado también por la contrabarrera que dispuso el monarca.

El segundo golpe llegó vía penal, después de un patadón que recibió Marcos Senesi. El “Toro” Martínez cruzó su disparo y celebró por primera vez en la cita máxima.


“El que no salta es un inglés”, gritaban los miles de argentinos y retumbaba el recinto de Arlington. El descuento asiático, obra de Mousa Altamari, no alteró los ánimos ni tampoco el mapa del partido. “Dale campeón”, se cantó tras la segunda pausa de hidratación, termómetro de una ilusión que crece.

El turno de Lionel Messi llegó en el complemento para el deleite de la multitud. El zurdo, bien secundado por los buenos minutos de Thiago Almada, tuvo dos tiros libres para probar: elevó el primero y acertó el siguiente, con un envío directo frontal, ante un arquero otra vez muy flojito. El rosarino estira su momento dulce: media docena de aciertos en la primera fase y 19 gritos en la bitácora mundialista. Leyenda por donde se le mire.

Argentina hace cuentas y aflora una sonrisa. El viernes comenzará el “mata-mata” ante el debutante Cabo Verde y se le abre un cuadro, donde eventualmente en semifinal podría asomar Brasil (o Inglaterra) antes de la final del 19 de julio en Nueva Jersey. Imposible no creer.

"En lo personal lo necesitaba, siempre es importante convertir para un delantero, pero lo más importante es que Argentina gane, contento porque jugar un Mundial es lo que anhelé de niño (…) Lo de Messi es increíble, ya no hay palabras por lo que genera, es lo más grande”, valoró Lautaro Martínez.
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