La legión extranjera
La legión extranjera, o el grupo de futbolistas nacionales que ha logrado establecerse en ligas más competitivas que la chilena, ha cumplido una temporada de irregular actuación a nivel general. Las lesiones, la irregularidad, la escasa competividad de sus equipos o no ser del gusto del DT han provocado que el balance no sea muy promisorio.
A estas alturas, es un ejercicio ocioso hacer comparaciones con lo que acontecía hace una década, con la "Generación Dorada" en plenitud. Hoy, los principales jugadores nacionales que militan en el extranjero luchan más por hacerse un nombre que erigirse como figuras de sus equipos, como ocurría hace diez años.
Los tiempos han cambiado. La legión extranjera, o el grupo de futbolistas nacionales que ha logrado establecerse en ligas más competitivas que la chilena, ha cumplido una temporada de irregular actuación a nivel general. Las lesiones, la irregularidad, la escasa competividad de sus equipos o no ser del gusto del DT han provocado que el balance no sea muy halagüeño.
Claro que hay excepciones, porque también hay otro grupo que ha respondido a las expectativas que se tenía de ellos. El volante Darío Osorio cabe en ese grupo. El exjugador de la U tuvo una buena campaña en Midtjylland de Dinamarca y que figure en la vitrina para dar el salto a una liga más potente indica que ha sabido desenvolverse y crecer. Y que eso no logre plasmar eso en la selección, es harina de otro costal.
También fue interesante lo realizado por los tres jugadores nacionales que participaron de la Championship inglesa. Marcelino Núñez, pese a sus lesiones, se consolidó en Ipswich Town, que logró el ascenso a la Premier League. Lo de Lawrence Vigouroux en Swansea, en tanto, no hay que menospreciarlo: el portero de la Roja fue titular inamovible y estuvo dentro de los mejores de la liga. Finalmente, Ben Brereton tuvo una resurrección en Derby County, donde jugó 41 partidos, marcó ocho goles y apuntó tres asistencias, números que lo avalan para fichar en algún otro club británico de mayor peso.
En Argentina, donde se concentra la mayor cantidad de jugadores chilenos, también hubo buenas noticias: Vicente Pizarro llegó a Rosario Central y de inmediato fue titular. Contó con el respaldo decidido del DT Jorge Almirón, que lo había dirigido en Colo Colo. Pero fue mérito de él mantenerse y lograr los estándares necesarios en una competencia que exige el doble, y que no perdona a los que llegan de afuera y no se adaptan. Un último nombre en este grupo, aunque con escaso tiempo de desarrollo, fue el del atacante Maximiliano Gutiérrez. El exHuachipato se incorporó rápidamente a la oncena de Independiente de Avellaneda y apunta a convertirse en una posible joya exportable a ligas europeas en el corto tiempo.
Poco, es cierto. Más si se compara con los años pasados. Pero es lo que hay y se debe valorar.
Sergio Gilbert
es periodista titulado en la UC, especializado en fútbol. Profesor universitario y redactor en El Mercurio. En Twitter: @segj66







