La transición azul
Pensar que la suma de un par de refuerzos de cierta calidad le bestaría a Francisco Meneghini para lograr una U virada, sólida y apabullante, es no entender el proceso que está viviendo el equipo universitario.
¿Cuál es el tiempo prudente para evaluar el trabajo de un entrenador?
No hay una respuesta precisa. Todo depende de los objetivos para los cuales se le contrató.
Si por ejemplo fue para salvar la categoría, es dable que al término de la competición puede finalizar o continuar el vínculo dependiendo del cuplimiento de la metas trazadas.
Distinto es el caso si el director técnico se le trajo para conseguir algo mayor en el mediano plazo. Si es así, el período de evaluación debe ser más largo, incluso si los primeros resultados o formas de jugar no son los esperados. Hacer algo distinto, tomar decisiones de continuidad en base a emociones habla peor del dirigente que del entrenador.
El tema se vuelve aún más complejo si lo que se pretende en hacer una transición, es decir, un recambio de la mano técnica, como está pasando en estos momentos en Universidad de Chile.
Pensar que la suma de un par de refuerzos de cierta calidad le bestaría a Francisco Meneghini para lograr una U virada, sólida y apabullante, es no entender el proceso que está viviendo el equipo azul.
No se trata de un simple traspaso de mando entre el ex DT Gustavo Álvarez hacia "Paqui". Es mucho más que eso.
Hay un cambio de piel profundo, un evidente deseo de reconstrucción. Y es entendible por la notoria diferencia de estilos de ambos entrenadores, que se refleja en el trato y en los conceptos meramente futbolísticos.
Cuando Universidad de Chile eligió a Álvarez lo hizo pensando en un entrenador que ejerciera un líderazgo, que tuviera voz de mando en un camarín siempre convulsionado y que había vivido conflictos de relación con varios de sus antecesores.
Si bien la idea siempre es conseguir resultados, no hubo fórmulas preferidas. Ganar, aunque fuera sin brillo, era lo importante en esa etapa de reconstrucción.
A Meneghini, en tanto, se le está exigiendo otra cosa. Los hinchas azules parece que esperaban no solo una rápida obtención de resultados, sino que además, por su conocida vinculación conceptual con Marcelo Bielsa y con Jorge Sampaoli, su equipo volara y atacara con un mandato obsesivo.
Pero no. Si ese es el ideal, si la urgencia era extrema, Meneghini no era el hombre, porque precisamente él es lo contrario a la obtención pronta de éxitos.
Por eso, si lo fueron a buscar, si creyeron en él deben ahora sostener el principio del recambio hasta que el nuevo entrenador logre los cambios que querían.
¿Cuánto tiempo hay que darle?
Cómo saberlo. Pero no son, por cierto, tres partidos oficiales y un amistoso.
Sergio Gilbert
es periodista titulado en la UC, especializado en fútbol. Profesor universitario y redactor en El Mercurio. En Twitter: @segj66







