Santiago de Chile.   Lun 09-02-2026
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De mal en peor

No se resolverá el problema de raíz. La naturaleza de la violencia que vive el país atraviesa y supera al fútbol, pero es un punto de partida.
Foto: Photosport
Danilo Díaz08 de febrero, 2026
No hace tantos años se decía que los equipos estaban duros. La sentencia se refería a la exigencia de las pretemporadas, que graficaba la discreción de los primeros partidos del campeonato local. A partir del tercer o cuarto encuentro mejoraba el ritmo y en consecuencia el espectáculo.

En los años 90, la Copa Chile era un laboratorio de pruebas, los entrenadores acomodaban la oncena y el campeonato nacional irrumpía con otro tono. Los tiempos cambiaron. Los trabajos de preparación mutaron. La pelota está siempre. Se extinguieron los piques y carreras en la arena. Los juegos de entrenamiento, a puertas cerradas, vienen casi de inmediato, al igual que los amistosos.

Se supone, como observamos en el vecindario, que a pesar de que existen naturales ajustes de funcionamiento, la intensidad y el ritmo están garantizados. Lamentablemente, en las dos jornadas iniciales del centésimo décimo campeonato, la parsimonia y la imprecisión formaron parte del paisaje. No falló, eso sí, la extrema irrupción de los delincuentes enquistados en Universidad de Chile.

El público que llegó al Estadio Nacional el viernes 30 de enero los repudió. En tres ocasiones les entonaron el insultante “Perkin”, calificativo que describe a los integrantes de la última escala delictual. Al día siguiente, el ministro de Seguridad, Luis Cordero, reiteró que las barras bravas de los clubes grandes están tomadas por una variedad de “piños”, que rinden cuentas a bandas de narcotraficantes.

El secretario de Estado agregó un punto muy relevante. Cordero sostuvo que existe conocimiento de que muchos dirigentes son amedrentados por estas bandas y los llamó a efectuar las denuncias ante los organismos pertinentes. Con esa información, en silencio e inteligencia policial, es posible avanzar y llegar al núcleo de las pandillas que se tomaron las galerías de nuestras canchas.

No se resolverá el problema de raíz. La naturaleza de la violencia que vive el país atraviesa y supera al fútbol, pero es un punto de partida. Si River Plate sacó a los “Borrachos del Tablón”, transformando el Monumental de Núñez en una referencia, es posible dar un salto adelante. En este caso, el colapso de la final de la Copa Libertadores 2018, sumado a las inversiones en tecnología e infraestructura, marcaron el rumbo.

La sensación es que cada vez es más difícil jugar en Chile. En el “Elías Figueroa”, la autoridad, encabezada por la delegación presidencial y Carabineros, entregó la oreja. El procedimiento para autorizar el duelo entre Deportes Limache y Colo Colo resultó un papelón.

Ver Playa Ancha sin gente, en un cotejo atractivo, fue un mazazo. Lo mismo que sentimos con el Sausalito vacío, por la sanción que cumple Everton debido a los incidentes del año pasado frente a Universidad Católica. La triste escenografía en el CAP, en el triunfo de Huachipato sobre la U, con argumentos pueriles de la Delegación Presidencial del Bíobio para justificar la decisión de autorizar el pleito sin hinchas, reiteró el pésimo manejo que tuvieron los delegados regionales a la hora de administrar el control de los espectáculos masivos. En este ámbito, las autoridades de Interior, del gobierno saliente, jamás dieron el ancho.

{CITA Lamentablemente, en las dos jornadas iniciales del centésimo décimo campeonato, la parsimonia y la imprecisión formaron parte del paisaje}

Danilo Díaz

es un comentarista, periodista deportivo y escritor chileno. En 2009 obtuvo el premio de Premio Nacional de Periodismo Deportivo de Chile.

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