Coquimbo Unido agranda su historia y su palmarés: gana la Supercopa en dramática definición
No hubo goles en los 90’ reglamentarios, pero en la serie de penales el monarca del último Campeonato Nacional fue más certero. Y se equivocó menos: fue 8-7 gracias al último lanzamiento convertido por Alejandro Camargo y a las intervenciones del meta Diego Sánchez.
Final de punta a cabo.
No sobraron las demostraciones técnicas, tampoco hubo espacio para elegancias, pero sí sobró entrega, pundonor y coraje.
En los 90’ pudo ganar cualquiera, pero Coquimbo Unido mostró un mejor repertorio de virtudes. Estuvo más coordinado en la presión alta y más certero en las entregas. También fue el que empezó a generar momentos de peligro, porque a los 31’ casi anota después de un centro de Juan Cornejo —el lateral izquierdo— que cabeceó Francisco Salinas —lateral derecho— y que Vicente Bernedo despejó con felinos reflejos.
“Nos costó asociar juego”, reconoció el técnico Daniel Garnero terminados los 45’ iniciales. Lo mejor que pudo pasarles a los cruzados era irse a camarines con la portería invicta.
Tras el descanso, y con Justo Giani por un opaco Matías Palavecino, los cruzados equipararon el trámite. Fue el ex-Aldosivi, de hecho, quien tuvo el gol: testazo y vuelo de Diego Sánchez. Clemente Montes fue otro que no perdió el tono, pues arrancando en velocidad por el carril izquierdo causó estragos.
Pero a medida que se acercaba el final, los piratas volvieron a dominar. No con la precisión del tiempo inicial, pero sí provocando buenas intervenciones del meta estudiantil. Luis Riveros entró enchufado, y no ocurrió lo mismo con otra de las variantes de la Católica: Diego Corral ingresó en un ritmo bastante más bajo que el de Montes.
El desenlace no podía ser otro. La serie de penales entregó al campeón, no sin antes una elevada cuota de conmoción, porque Corral perdió el primero y, cuando Coquimbo podía tomar ventaja, Riveros mandó la pelota a las nubes.
Se fueron uno a uno sin fallar. Hasta que Eugenio Mena hizo la lógica del zurdo, cruzado, a media altura. Sencillo para Sánchez. El título le quedó servido a Salinas, pero el defensa le dio al travesaño.
Todo de nuevo. Gary Medel engañó al “Mono” y Elvis Fernández fusiló a Bernedo. Branco Ampuero quiso hacer lo mismo, pero mandó la pelota al cielo, fallando como lo hizo ante Palestino, el año pasado, por la ronda eliminatoria de la Copa Sudamericana.
Alejandro Camargo no desaprovechó el match point y dejó la pelota en la red, no sin un alto grado de conflicto. Juan Francisco Rossel, delantero de los cruzados que no ingresó, acusó provocación en el festejo de Sánchez, lo empujó y casi se arma una trifulca de proporciones.
Poco a poco llegó la calma y Coquimbo empezó los festejos. El camino que inició Esteban González, lo corona Hernán Caputto. Otra cara, otro fútbol, pero el mismo desenlace: el “dale campeón, dale campeón” nació en el puerto y se escuchó con fuerza en Viña del Mar.
“El grupo hizo un buen trabajo en el primer tiempo, nos sentimos superiores, pero nos faltó terminar las jugadas… Feliz lograr un nuevo título. No es el objetivo principal del año, pero es bueno sumar otra copa”, expresó el capitán Sebastián Galani.
“Seguimos invictos, desde abril. Esto es una locura”, cerró Sánchez, quien, en su estilo, aportó otra locura a su historial de excentricidades: disputó la serie de penales sin guantes.
Raúl Neira
es redactor de Deportes El Mercurio y especializado en fútbol. Con más de 25 años de carrera, cubrió la Copa Confederaciones de Rusia 2017, la Copa América de Chile 2015, copas Libertadores, sorteos y partidos clasificatorios a la Copa del Mundo.







