Santiago de Chile.   Vie 12-12-2025
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La hegemonía nacional de Coquimbo tuvo un enérgico preámbulo hace 122 años

En 1903, apenas meses después de vencer a la tripulación británica del buque Flora y asegurar de por vida los colores aurinegros de su indumentaria, los nortinos se presentaron en dos duelos inter-city en Santiago, marcando una supremacía total y generando admiración por el método de su juego. Los vencedores, tras navegar de regreso a su región, fueron aclamados en el puerto, emulando los festejos que desató el flamante título de los “piratas” de Esteban González.
Foto: Revista Lápiz y Pluma
Claudio Herrera de la Fuente16 de noviembre, 2025
Están separados por más de un siglo, pero sus vidas se cruzan por los colores aurinegros. Y también por un triunfo resonante. Gordon Steel, el capitán, los Alvayai (Jervacio y Leocadio), los Bahamondes (Ricardo y Alfredo), Pedro Araya, Diego Pérez, entre otros, en 1903 ocuparon roles que después inmortalizarían Sebastián Galani, Diego Sánchez, Matías Palavecino, Cristián Zavala y Cecilio Waterman.

La hegemonía nacional coquimbana tuvo un preámbulo potente e incontestable 122 años atrás y que generó impacto en una sociedad que empezaba a cautivarse velozmente con el fútbol.

“Los inter-city disputados en Santiago (en agosto) son los primeros partidos en que los coquimbanos juegan con uniforme amarillo y negro, colores que fueron ganados en cancha a los tripulantes del HMS Flora barque galés en cinco partidos disputados entre enero y abril de 1903 en el sector de El Estanque, donde se ubica actualmente el Francisco Sánchez Rumoroso. Un año con conflictos sociales latentes, con huelga de estibadores en el puerto”, detalla el sociólogo Ricardo Bordones, que documentó el match entre nortinos y los marinos británicos.

La fama de los inter-city obedece a un contexto. “Los dos primeros pasos del fútbol fueron la creación de clubes y, casi de inmediato, la de asociaciones por ciudad (salvo Santiago, donde aparecieron varias) y las competencias se dieron al interior de cada una de ellas. Al mismo tiempo, ya en 1909 se creó en Santiago la Federación Sportiva Nacional con la pretensión de regir todo el deporte nacional, lo que, obviamente, no logró, ya que, además de los problemas de comunicación, que solo podía ser terrestre o marítima, se topaba con el mismo intento por parte de la Asociación Atlética y de Fútbol de Chile, con sede en Valparaíso. En ese marco, se desarrollaron los llamados ‘intercities’, que eran desafíos entre clubes o entre selecciones por asociación, que, además, servían para confraternizar y socializar”, explica el académico Eduardo Santa Cruz.

La imagen muestra el duelo entre santiaguinos y coquimbanos disputado en el Parque Cousiño en 1903. "Desde ese mismo momento Coquimbo empieza a jugar un estilo criollo: un juego directo y agresivo", advierte Ricardo Bordones. Foto: Revista Lápiz y Pluma.

El desafío capitalino generó un revuelo inmediato en el representativo de la Cuarta Región Coquimbo Unido, en rigor, se funda en 1958. La prensa de la época da cuenta de colectas para enviar a los deportistas a competir. “Según cartas i telegramas que se han recibido en la Secretaría, remitidos de la Asociación de Santiago, existe un entusiasmo estraordinario en todo el público de esa Capital por presenciar las anunciadas partidas”, publica el diario coquimbano El Cóndor. La expedición contempló un duelo con Santiago el 30 de agosto de 1903 en el Parque Cousiño y al día siguiente otro frente a clubes metropolitanos en la Quinta Normal.

El primero de los cotejos fue una exhibición colosal por parte de la visita, cuya delegación viajó por mar hasta Valparaíso (“tuvo una pésima navegación”, publicó El Cóndor) y completó por tierra el trayecto a Santiago. A las 14:30 horas del último domingo de agosto se inició el espectáculo, “en la elipse del Parque Cousiño ante una concurrencia que no bajaría de 4.000 espectadores” y “desde el primer momento se notó la gran destreza del Coquimbo al entrar en lucha con admirable disciplina, uniformidad en el ataque y la mayor unión para repeler al enemigo”, reseña “El Mercurio”, testigo del 2-1 final, con tantos de Pérez y Ricardo Bahamondes.

“VIEJOS GUERRILLEROS”


La revista Pluma y Lápiz dedicó amplio espacio a la epopeya de los atletas coquimbanos y se detuvo en su impronta física y estratégica.

Así describió: “La mayor parte de ellos de contestura férreas, dadas a prueba de todo cansancio, han llegado a obtener sobre sus competidores de Santiago uno de los más ruidosos triunfos que en los últimos tiempos se hayan comentado”, para luego sumar que “se presentaron a la cancha con toda seguridad y gallardía; trajeados de oscuro con listones amarillos en la chaqueta formaban contraste con los de Santiago que llevaban chaqueta blanca; el color de los rostros de los jugadores del norte y de aquí contrastaba igualmente: aquellos en su totalidad eran morenos con eso viso bronceado del costino del norte, hecho a prueba de viento i de soles quemantes; los santiaguinos casi todos blancos i rubios, como buenos ingleses, que en dicho team formaban la mayoría”.

“Coquimbo defendía i atacaba con una disciplina de viejos guerrilleros de foot-ball”, agrega la publicación, subrayando “el juego que hacían los coquimbanos con la cabeza, viéndose a veces la pelota pasearse por la cancha rebotando de cabeza en cabeza”, mientras “El Mercurio” refuerza esa novedosa faceta: “Llamó la atención general el juego de defensa y ataque que hacían los coquimbanos con la cabeza, los pases de la pelota que se hacían unos a otros y las combinaciones”.

“Esta gran victoria o rudo golpe para los santiaguinos demuestra que el sport está más perfeccionado i mejor estudiado en Coquimbo. Aparte de esto, nuestros championes pueden estar orgullosos, por que son los mejores jugadores de esta parte de la América. Esto es fácil probarlo”, reza El Cóndor, restregando el triunfo sobre el Flora, cuya tripulación antes se había impuesto en Montevideo y Buenos Aires.

Al día siguiente, el equipo coquimbano tenía previsto enfrentar a un club, pero la maciza demostración dominical alertó a los locales que intentaron ofrecer más resistencia uniendo a los mejores jugadores del Thunder, Unión y Nacional. El partido se disputó en la Quinta Normal, en la cancha del Thunder (“cuyo piso pastoso es una perfecta montaña rusa”, dicen las crónicas), pero no hubo caso. Arrasó la visita, venciendo 3-1 con aciertos de Pedro Pablo Rojas, Pedro Araya y Pérez.


Los festejos fueron gradilocuentes. El plantel de jugadores regresó en el vapor Itata embarcación que se hundió en 1922 en una de las mayores tragedias náuticas de la historia con cerca de 400 fallecidos y la recepción en Coquimbo fue colosal. Una multitud esperó a los deportistas y bandas musicales se agolparon en el muelle. “Los hurra i cohetes dominaban el espacio (…) el desembarco fue un acto conmovedor”, describió el matutino El Cóndor. “Los triunfadores fueron cubiertos de flores”, se detalla.

“Lo que pasó en 1903 es totalmente comparable al título actual, fueron dos partidos que dirimían quién era el mejor del país, así lo entendió la prensa. Y la recepción fue en la plaza Vicuña Mackenna, el mismo epicentro de los festejos de 2025. Se habla de un ‘embanderamiento’ de las calles hace 122 años y ahora el alcalde hizo algo parecido con los colores amarillo y negro en el puerto”, enseña el investigador Felipe Fernández, autor del libro recién reeditado “Historia de Coquimbo Unido”.

La redacción de Lápiz y Pluma soltó una conclusión absoluta y premonitoria: “Los intercity matchs del domingo i lunes dejaron establecido que el Coquimbo foot-ball club puede considerarse como el mejor de Chile”.
Claudio Herrera De La Fuente

es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.

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