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Nelson Tapia, exmundialista chileno: “Acá en Ecuador he tenido que pagar desayunos, almuerzos, ropa... no ha sido fácil”

El exarquero de la Roja y actual técnico del Deportivo Olmedo, repasa sus éxitos y penurias como DT en el país de la mitad del mundo. Ascendió y campeonó con Guayaquil Sport y Libertad de Loja y en ambos asegura “fui sacado y quedé tirado porque no acepté que los presidentes metieran mano en los equipos… Tuve que pagar desayunos, almuerzos, ropa, viajes”. Aborda los temores que enfrentan como familia: “Hoy en Ecuador hay sicariatos, muertes, raptos. Mi mujer y mis hijos regresarán a Chile al término de esta temporada…Me encantaría trabajar en alguna selección chilena", expone el meta.
Ramiro Fuenzalida06 de mayo, 2023
“Clasifiqué al Barcelona a la Copa Libertadores en el partido que dirigí en 2019. Al año siguiente ascendí a Primera B con Guayaquil Sport y salí campeón, y el 2021 repetí el mismo logro con Libertad de Loja. Esas son mis cartas de presentación cuando me preguntan que he hecho en el fútbol ecuatoriano”. Nelson Tapia, histórico arquero chileno que defendió a la selección en el Mundial de Francia 1998, atiende el teléfono desde Riobamba, donde vive y comanda al Centro Deportivo Olmedo, de la segunda categoría de Ecuador.


—¿Cómo es esta nueva etapa que vive en Ecuador?

“Bastante buena. En Ecuador me he desarrollado como técnico. Cuando vine en 2015 a este país con la selección chilena a un campeonato que organizaba Independiente del Valle, llamado ‘Mitad del Mundo’, dije voy a estudiar y voy a dirigir. En Chile lo intenté varias veces. Fui gerente de Curicó, de Unión Temuco, en Colchagua y luego pasé a la Segunda División a dirigir a Independiente de Cauquenes. Siempre quise dirigir, más allá de que tenía el curso de entrenador de arqueros con el que siempre pensé que iba a tener posibilidades de enseñar en la selección chilena o en uno de los equipos grandes. Mandé currículos a todos los equipos, pero me pidieron que tuviese más experiencia y me decían que me quedara como entrenador de arqueros. Entonces me las rebusqué y armé un cuerpo técnico con Rodrigo Pérez para ir a Cobreloa. Ahí me propusieron ser el DT del equipo, pero sentí que me faltaba, así que quedé como su asistente. Luego vine al Barcelona de Ecuador como preparador de arqueros y cuando decidí quedarme acá empecé a buscar opciones para dirigir”.

—¿Y qué pasó?

“Me invitaron a ser parte de la segunda categoría, pues acá existe la serie A, la B y la categoría que te menciono. En esta participan todas las provincias, son más de 300 equipos y suben solo dos. Es terrible. Además siempre tienes que tener tres juveniles en cancha. Igualmente llegan muchos jugadores profesionales, de las otras series, entonces los equipos se hacen muy fuertes. Las provincias, municipios y los mecenas ponen mucho dinero para ascender a sus equipos y por eso hay mucha competencia. En el 2020 me tocó ascender y ser campeón de la categoría con Guayaquil Sport, entonces pasé a dirigir a la serie B. Había hecho un contrato por tres años con ellos, con la apuesta de mantener el primer año la categoría, pero me sacaron estando cuartos y aquí no te pagan nada cuando eso pasa. Quedé tirado en plena pandemia, el presidente me dejó botado. Me debían cinco meses, pues acá hay muchas cosas turbias y cuando pasan cosas como las que a mí me pasaron, te quedas sin nada… Un día se me sentó en frente el presidente junto al gerente deportivo Nicolás Asencio, quien jugó en Cobreloa (2006), y me dicen ‘profe, no te queremos echar, queremos seguir con el proyecto, pero queremos meter mano en el equipo’. Así fue, textual, y les dije que no, que en esas condiciones me iba. Y no me pagaron ningún peso, me dejaron tirado en Guayaquil. Por suerte a los meses me llamaron del Libertad de Loja, lo ascendí, pude cobrar un premio y ahí recién después de tres años pude viajar a Chile”.

—¿Y cómo fue esa experiencia en Libertad?

“En 2021 salí campeón y lo ascendí. El año pasado estaba tercero faltando seis fechas para ascender a la serie A y con un contrato de un año más, pero el presidente me sacó porque quería que pusiera a algunos jugadores que él quería y yo no transo esas cosas, y me tocó salir. Acá pasa que muchas veces los presidentes quieren meter mano en los equipos. El club subió y siento que puedo decir que ese ascenso también es mío… El técnico que llegó a reemplazarme en Libertad había firmado tres meses antes, pero el presidente no me podía echar porque yo empataba o ganaba y me sostenía, hasta que nuestra relación no dio para más. Tenía contrato hasta 2023 y por todo lo que pasó le puse una demanda, que estoy seguro la ganaré… Algunas veces tuve que pagar desayunos, almuerzos, ropa deportiva, viajes, porque los dirigentes te decían que no había dinero para esas cosas y yo ponía de mi bolsillo, pensando en que esto fuera lo más profesional posible. A principios del año pasado, el presidente de Libertad quería que entrenáramos con chalecos en una zona cerca de Perú, donde llovía todos los días, porque no había ropa deportiva, por lo que yo tuve que comprarla. He pasado por cosas difíciles”.

—¿Con qué otras cosas ha debido lidiar?

“En algún momento había firmado con un equipo que se llama Petra de Quito, pero duré un mes, por eso de que los presidentes te quieren meter jugadores. Además hoy en Ecuador hay mucha inseguridad. Hay sicariatos, muertes, raptos. En la costa es terrible, es muy peligroso. De hecho, con mi mujer decidimos que ella regrese a Chile al término de esta temporada y yo voy a ver qué pasa. Estoy tirando currículum. Mi familia tiene mucho miedo. Tuve ofertas de equipos de la costa, también de un cuadro de Guayaquil que se está armando para subir, llamado Naranja Mecánica, donde me ofrecían de todo, pero en Guayaquil hoy hay muchos raptos y muertes. Mi familia se quiere ir, quiere regresar a Chile por un tema de seguridad. Tengo gemelos que cuando llegaron a Ecuador tenían dos años y ahora van a cumplir siete y no han visto a sus abuelos… Este año hablé con algunos clubes de Chile, de Centroamérica y me llamaron de Perú, pero no se concretó nada”.

—Entonces llega al Centro Deportivo Olmedo…

“Había firmado con Petra, pero a la semana me quisieron meter un asistente técnico, jugadores y no me gustó. Entonces llegamos a un acuerdo, me desligué de Petra y el presidente de Olmedo, que se ha portado muy bien dándome libertad para elegir a los jugadores, me ofreció este proyecto. Asumí hace dos meses y no he tenido ningún problema, tengo lo que quiero. Primera vez que tengo una oficina, camarines o canchas de entrenamientos, porque me tocó trabajar en lugares donde no había nada de eso, ni siquiera un lugar para ir al baño. Es precario el fútbol ecuatoriano en la segunda categoría, pero me ha servido también para probar mi manejo de grupos, que creo es una de las mejores cosas que tengo… Este año tuve muchas propuestas para dirigir y fui yo el que eligió dónde ir. También tuve propuestas de la serie B, pero no me daba económicamente. No he ganado mucho dinero, pero me ha servido para mantenerme dentro de esta carrera y netamente para sumar experiencia. Sinceramente ha sido muy difícil el camino”.

—¿Cuál es su meta con su actual club?

“Ascender, no hay otra. Primero tengo que pasar el provincial que aquí en Chimborazo tiene a 13 equipos. En Guayaquil hay 25 equipos y en Quito el mismo número, además de las otras provincias. En total son 300 equipos. Después del provincial quedan 64 equipos y se va a playoff para decantar en 32, 16, 8, 4 y los dos que finalmente suben, los que juegan por el título. Yo tengo dos ascensos y dos campeonatos y ahora apostamos a lo mismo. En este equipo tenemos jugadores que vienen de la Serie B y es un plus. Además, se les cancela un sueldo, mientras en otros equipos en esta categoría les pagan US$ 30 ($ 24.100) por partido, lo que es complejo, porque a la semana no tienen ni uno”.

Nelson Tapia quiere volver a dirigir en Chile. "Me encantaría trabajar en alguna selección chilena sub 15, sub 17 o sub 20, estar ahí adentro. Me encantaría formar, por la experiencia y conocimiento que tengo", dice el exarquero de la Roja. Foto: Max Montecinos

—¿Y cómo es el jugador ecuatoriano de la segunda categoría?

“Acá uno tiene que hacer un trabajo con los jugadores en base a la lealtad, porque de lo contrario pasa en algunos clubes que ellos mismo llaman al presidente y te desestabilizan. Con orgullo digo que acá confían y valoran mi lealtad, uno tiene que ser como un padre y a mí eso me nace. Conozco bien al jugador ecuatoriano, a los jóvenes, sé lo que quieren, lo que comen y con mi trabajo me he ganado su respeto, porque acá hay jugadores firman por un equipo por US$ 800, entrenan y cuando está a punto de arrancar el campeonato se van porque les ofrecen más plata en otro club… Como soy bicampeón de la segunda categoría me hice un nombre en esta división y eso me ayuda a lidiar con ese tipo de situaciones, la lealtad es fundamental… Quisiera estar en las otras categorías, pero trabajo es trabajo. No ha sido fácil. El jugador ecuatoriano me quiere y cree mucho en mí, porque además en esta división algunos entrenadores andan con un grupo de futbolistas para todos lados y muchas veces tapan a otros por un acuerdo económico que tienen con esos futbolistas que llevan al equipo que van. Yo no me muevo así”.

Tampoco se maneja con un agente

“No me manejo con ningún empresario, porque no me gusta tener compromisos. Converso mucho con Guillermo Almada, que está en México, o con Marco Antonio Figueroa, de gran éxito en Nicaragua. Mis contactos son con ese tipo de gente. Conocí a todos los agentes en su momento y hoy ni un café me invitan”.

—¿Qué le gustaría hacer en Chile?

“Me encantaría trabajar en alguna selección chilena Sub 15, Sub 17 o Sub 20, estar ahí adentro. Me encantaría formar por la experiencia y conocimiento que tengo. En su momento le presenté un proyecto para sacar arqueros a Arturo Salah, cuando era presidente de la ANFP, pero nunca me llamaron. No sé donde quedó ese proyecto. De verdad he tirado currículo para todos lados, pero hoy donde tengo más credibilidad y más me quieren es aquí en Ecuador… Me han dicho ‘Tapia no tiene experiencia’, pero voy para los cinco años trabajando en condiciones muy duras y consiguiendo éxitos, resultados, pero aún así no se ha concretado algo en mi país. Espero que este año se dé. Primero quiero subir con el Centro Deportivo Olmedo”.

—¿Cuál es su visión del torneo chileno?

“Creo que ha ido perdiendo calidad, lo que también pasa en la competencia de cadetes y eso repercute. Uno ve lo que pasa en la Libertadores con Ñublense, lo que sufrió Magallanes ante la Liga o lo que le cuesta a Colo Colo imponerse a Monagas y eso te dice que se ha involucionado. Me tocó jugar 12 Libertadores, pero en ese tiempo peleábamos con cualquier rival, ahora eso no pasa. Hoy internacionalmente nos pasa por encima cualquier equipo”.

—Lo anterior también ha repercutido a nivel de selecciones…

“Cuando ahora vino la Sub 17 fui a conversar con Hernán Caputto y Nelson Garrido para saber qué estaba pasando con las selecciones. Me parece que el equipo tampoco tuvo una preparación adecuada para este sudamericano. Acá las selecciones ecuatorianas hacen torneos internacionales, se preparan, invierten y eso te da roce. A eso agregan el hambre de los chicos, la necesidad de surgir, de salir de donde vienen, lo que no pasa con el jugador chileno”.

—¿Por qué lo dice?

“Recuerdo que yo lo único que quería era ser futbolista profesional para paliar las necesidades económicas que tenía mi familia, soñaba con comprarle una casa a mi mamá, que mis hijos pudieran tener estudios. Eso me movía, era una necesidad. Hoy los chicos están muy cómodos. Se preocupan más de las redes sociales. Se ponen un pantalón pitillo y zapatillas de marca y creen ser Alexis Sánchez, pero nadie quiere hacer el sacrificio que él hizo o el que hicieron Vidal, Medel o Bravo. Siento que a los chicos en Chile los regalonean demasiado. Hoy no piensan en ser titulares en sus equipos, se adelantan y están pensando en llegar al Real Madrid o al Barcelona. El último amistoso ante Paraguay lo ganó Alexis, uno de la generación dorada, que todavía tiene mucho que entregar”.

—¿Cómo ve a la selección chilena de Eduardo Berizzo?

“A Berizzo lo vi en O’Higgins y trabaja muy bien. Es muy capacitado, hay que dejarlo trabajar. Ahora hay un cupo más y el objetivo debe ser siempre clasificar a los mundiales. No ha aperecido el recambio, se vio con lo que pasó con la Sub 20”.

—¿Algún arquero chileno que le guste?

“Trabajé en Iquique el 2014 como preparador de Brayan Cortés, un gran arquero. Luego estuve en la Roja Sub 17 (2015) y me tocó trabajar con Cristóbal Campos. Pensé que me iba a quedar toda la vida en la selección, pero parece que nadie vio mi trabajo. Me sorprende que no esté preparando arqueros en la selección el ‘Pato’ Toledo… A mí me gusta Gonzalo Collao, puede dar... Hay material para trabajar, entendiendo que Claudio Bravo a sus 40 años sigue siendo el mejor y les saca ventaja, tremendo arquero”.

Tapia sigue en contacto con Iván Zamorano y Marcelo Salas, con quienes participó en un comercial que promocionó el Mundial de Rusia 2018, como ilustra la imagen. Foto: El Mercurio

—¿Cómo recuerda el Mundial de 1998?

“Un momento espectacular, con un grupo maravilloso”.

—¿Y cómo era la relación grupal… La de Zamorano y Salas?

“La relación que todos teníamos era muy buena. Hasta el día de hoy tengo comunicación habitual con casi todos mis compañeros del Mundial y nos llevamos muy bien. En el 2018 nos juntamos con Iván y Marcelo para hacer un spot publicitario llamado ‘Za Sa Ta’, para la competencia en Rusia de ese momento. Ganaron más plata que yo eso sí, jajajajaa. Siempre fueron muy cordiales entre ellos y con todos nosotros. Siempre estuvieron unidos. Con ellos arrancaba nuestro equipo en Francia 98”.

—¿Está al tanto de lo que vive Nelson Acosta?

“Estoy en contacto permanente con su familia. Es uno de los técnicos más exitosos, marcó pauta y a una generación entera. Hay que reconocerle todo lo bueno que ha hecho, pero en Chile cuesta que lo hagan”.

Ramiro Fuenzalida

es periodista de Deportes El Mercurio, con experiencia de más de 20 años en la materia. Especialista en fútbol, ha cubierto mundiales de la disciplina, adultos y juveniles, clasificatorias y copas América.

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