Santiago de Chile.   Dom 26-04-2026
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Las memorias de Juan "Rápido" Rojas: “El futbolista no sabe cuándo retirarse, sigue y sigue hasta dar lástima”

En tiempos de punteros veloces le apodaban el “Rápido”. Despuntó en los “Comandos” de Magallanes y fue campeón en Colo Colo. Llegó a la selección, pero antes se curtió en el Ascenso. “Con Bielsa yo habría andado muy bien”, suelta. Le deja un mensaje a la generación dorada. “Uno no puede jugar por el nombre”. El repaso del fútbol ochentero en la voz de un wing dueño de un enganche indescifrable.
Foto: Cristian Carvallo.
Claudio Herrera de la Fuente02 de abril, 2023
“Servido y pagado”, dice un cartel en medio de los brebajes y vasos que decoran el local que tiene Juan “Rápido” Rojas en el sector de El Salto, atendido por su propio dueño. Cuelgan en la pared fotos del exatacante con la camiseta de la selección y posando en el Colo Colo 83, equipo que se coronó después de 42 jornadas. “Mi hijo las puso (las imágenes), soy reacio al pasado”, dice. “Me gusta el fútbol, pero más las carreras”, completará después en referencia a su fanatismo por la hípica.

No es casual que el local esté pintado en su fachada de blanco y celeste. “Soy un 51% de Colo Colo y 49% de Magallanes”, apunta Rojas (65 años), feliz con una decena de nietos. “Yo jugaba con 69 o 70 kilos, pero cuando salía de vacaciones perdía peso, por eso decía cuando me retire seré más flaco. Nada, engordé, llegué a pesar 119, trato de bajar, pero me cuesta”.

“Cuando niño estuve un año en Audax Italiano, en el paradero 21 de La Florida, cuando eran puros peladeros. Luego me fui a Aviación, ahí me junté con Roberto (Rojas), éramos como hermanos, él del 8 de agosto, yo del 7, para todos lados juntos. Mi técnico era el ‘Pluto’ Contreras y me decía ‘cuando yo tome el primer equipo te hago debutar al tiro’. Y así fue, ante la U un viernes en el Nacional, transmitía TVN (1975), ganamos (2-1), dos días antes me sangraba la nariz de puro nervio, me hacía el leso. Yo ganaba un sueldo de 100 pesos y de premio por ese partido me dieron $1.800, yo estaba loco. Al año siguiente el ‘Pluto’ me dice ‘usted vuelve a la juvenil’, ahí dije me voy. Me había visto (Eugenio) ‘Jarita’ en unos amistosos en El Bosque y me ofrece ir a Independiente de Cauquenes en Segunda, él era mi papá en el fútbol, siempre me llevó a todos lados, era muy estricto, pero yo era bueno para entrenar, en Cauquenes me gastaba todo el sueldo en comida, porque nos sacaban la cresta mañana y tarde, él nos decía ‘si tienen que comer piedra, piedra se come’. El apodo de ‘Rápido’ me lo puso Carlos Jimeno, que trabajaba en La Tercera, yo era rapidísimo y muy competitivo incluso en la preparación física, en el test de Cooper hacía como 3.300 metros, más de ocho vueltas (a la pista de 400m), para jugar lo mismo, por eso evitaba el fútbol de los jueves entre titulares y suplentes, me calentaba”.

Rojas, el primero abajo desde la izquierda, compartía ataque con Caszely y Simaldone en el Colo Colo 83. De atrás venían el "Pillo" Vera y Vasconcelos. Foto: El Mercurio.

“Sacha Mitjaew me llevó a Coquimbo el 78, que estaba en Primera, íbamos últimos, después llegó el ‘Zorrito’ Álamos, y luego Luis Ibarra, ahí levantamos, empecé a jugar y empezamos a ganar, le ganamos al Palestino de Elías (Figueroa) que salió campeón incluso. Nos salvamos. Aviación no me quería soltar y me viene a buscar Malleco Unido, otra vez en Segunda, hasta que logré que me dieran el pase y en el sur me pagaron una plata y un Fiat 147. Siempre Magallanes me quiso y me hacían llegar mensajes, me decían ‘tienes que hacer goles, porque en el diario sale apenas el nombre del que hace el gol, nosotros sabemos que te pasas diez hueones para allá y diez para acá, pero nadie se entera, empieza a patear los penales’. Eso hice y convertí 21 goles. Después de dos años, me junté con Jarita otra vez en Magallanes”.

“En los ‘Comandos’ fue la mejor época de mi vida, salía a las 8 de la casa y no llegaba hasta la noche, se entrenaba en doble turno en San Bernardo, mucho cerro, almorzábamos allá y hacíamos la hora en los pool. El que no se me despegaba nunca era el Ivo (Basay), yo lo defendía cuando Roberto Spicto lo agarraba a patadas en las prácticas, el Ivo era flaquito e igual se le iba en collera, muy bravo”.

“Con el jugador que mejor me entendí debe haber sido Jaime 'Pillo' Vera en Colo Colo, él hizo muchos goles conmigo. Ahí Carlos (Caszely) se enojaba porque yo no le tiraba a la carrera el centro al primer palo, pero yo le decía que muchas veces tenía al lateral encima marcándome y prefería enganchar antes de lanzar el centro. Vera venía de atrás y aprovechaba, ‘Vasco’ (Severino) era vivo y aparecía en el segundo palo, Carlos se enojaba, yo le decía 'si no puedo huevón'. Salimos campeón el 83, un equipazo, muchos me dicen que ese Colo Colo era el mejor después del que ganó la Libertadores 91. Cuando llegó Arturo Salah (1986) no me quiso, tenía mala fama porque iba a las carreras y qué tenía de malo, los dirigentes me defendían, decían ‘vamos a la casa de Vasconcelos y Simaldone a las 12 y no están; vamos donde Juan y tampoco, pero sabemos que está en las carreras’. Me fui a Unión a préstamo, me dirigió Mario Moreno, que tenía de ayudante a Honorino Landa, que llegaba con veston, un espectáculo esos dos viejitos, se ponían a pichangear y eran increíbles, mal genio don Mario cuando jugaba. Salí el mejor puntero del año y cuando volví a Colo Colo, Salah me dice 'todo bien, pero estoy esperando un puntero y no llega usted se queda'. Le pregunté si el jugador que pedía era extranjero o no, me respondió que era (Sergio) Salgado, yo dije 'no pue, si salí el mejor puntero del año'. Y me volví a Unión que pagó el nuevo préstamo con puros arriendos del Santa Laura”.


“En Unión jugué bien, harto de '9' y sin agrandarme yo me echaba el equipo al hombro, jugaba hasta infiltrado y cuando pedí aumento de sueldo Manuel Suárez me dijo que no y me fui. Pedro García, que estaba en Puebla, me recomendó para México, yo iba al Atlante, llego allá, pero no había cupo de extranjero y termino firmando en el San Luis de Potosí (Atlético Potosiano), ahí el ídolo era Pedro Araya y estaba el chileno Luis Castro. Se ganaba plata allá, pero pegaban cada patada. Al final del torneo me sancionan por cuatro fechas y me vine. Al llegar al aeropuerto me estaban esperando Marcos Kaplún (dirigente de la U) y ‘Jarita’, que había tomado Palestino, ambos equipos recién habían bajado y sin pensarlo me fui con don Eugenio. Subimos los dos equipos. Esa campaña la terminó el ‘Cabezón’ Aravena (Orlando), con él tuve problemas, no me gustaba el trato que tenía con los jóvenes, ya estaba aburrido y no quería jugar más, me retiré”.


“Además del negocio (que atiende en la actualidad) había comprado una liebre, pero no era lo mío, tenía caballos de carrera y tres autos estacionados afuera: dos Nissan bluebird y un Ford Mustang descapotable que le compré a Hernán Carrasco, el viejito que dirigió en Centroamérica (…) Gasté plata, pero por suerte algo guardé”.

-Época de buenos punteros: Patricio Yáñez, ‘Pindinga’ Muñoz, ‘Jurel’ Herrera, Rodrigo Santander…

“Al ‘Pato’ nunca lo hallé bueno, era rápido y le pegaba solo con la derecho. Juvenal (Olmos) siempre decía que yo era su ídolo como puntero. Me gustaba (Rubén) Martínez, simplecito para jugar y hacía hartos goles. Y era capaz de jugar en ambas bandas, le pegaba con las dos piernas, tenía velocidad corta y larga; varios me decían que nunca me podían pillar el enganche, no recibía de espaldas, siempre me perfilaba para recibir la pelota. Los laterales eran bravos, sobre todo en el Ascenso, uno era el “Indio” (Oscar) Navarro, cosa seria. En el sur había una persona que hacía zapatos a varios jugadores, los fabricaba con estoperoles largos y con lima le sacaban filo, quedaban como clavos. La peor marca (muestra su canilla izquierda) me la dejó Arias, uno que jugaba en Ovalle. Fue en Angol, yo jugando por Malleco, esperó que sacara el centro y me metió el planchazo, me rajó todo, puntos por fuera y por dentro. Yo aguantaba patadas, pero no los codazos. Una vez Mario Soto, en un Cobreloa-Colo Colo me pegó uno feo en Calama, cobré de vuelta con una plancha y me expulsaron, Mario me salió persiguiendo, cojeando, tuve que arrancar”.

Rojas sigue el presente de Magallanes. "Temo que en la segunda rueda se venga abajo con tanto partido, cuando hay tanto desgaste el jugador al final no se quiere ni poner los zapatos, y en en el plantel hay mucho jugador mayor", apunta Rojas Carvacho. Foto: El Mercurio.

“En la selección debuté en el Maracaná (1983, amistoso 2-3), ante un Brasil que tenía a Sócrates, Zico, Éder, Careca, un equipazo. El lateral era Junior, que decían que era el mejor del mundo, le di un baile y lo sacaron en el entretiempo. La prensa puso ‘El Rápido que deslumbró en El Maracaná’. En la selección pude jugar más (12 partidos, todos con Luis Ibarra como DT), pero yo también bajé mi rendimiento. En la Copa América (1983), empatamos en Venezuela y no pasamos, ahí se armó una pelea grande en el túnel. Jugué con los uruguayos de visita también, ellos se fueron a calentar fuera del camarín nuestro, sonaban los estoperoles, esa vez me expulsaron, cuando hicimos el 2-1 fui a buscar la pelota para apurar y uno de ellos me levantó de la mechas, traté de soltarme y para fuera. Ahí perdí el puesto. Para el Mundial del 82 estaba en la lista de los 30, siendo jugador de Magallanes, incluso se armó una selección joven que jugó con un equipo argentino (Platense) e hice dos goles, decían que cuatro íbamos seguro de ese equipo. Me quedé esperando”.

“Los punteros renacen cuando vino Bielsa, a él le gustaba abrir la cancha, una vez miré una charla suya, hablaba de los centímetros para ganar una jugada y explicaba que una jugada significaba un ataque y ataque podía ser gol, con él yo habría andado muy bien. Cuando tienes alguien con disciplina al frente te contagia”.

“¿Qué pienso de la generación dorada? Yo pasé por eso, uno no puede jugar por el nombre, los entrenadores respetan mucho los nombres. Arturo (Vidal) ya no está para jugar al nivel de antes, y los demás no pueden entregar todo su potencial, están retenidos; a Medel le celebran que llega un cruce, dicen que deslumbra cuando se barre, ¿pero todas las que pasan por su lado y no llega?. Me gusta Berizzo, es correcto, serio, pero tiene que hacer cambios o quedará expuesto. Carlos (Caszely) lo decía, y yo estoy de acuerdo, el jugador no sabe cuando le llega el momento del retiro, sigue, sigue, hasta dar lástima. Hay que saber retirarse, le pasó a (Esteban) Paredes, el mismo ‘Chupete’, está bien que hace un gol de repente, ¿pero tiene necesidad de seguir jugando?. El Alexis (Sánchez) me gusta harto, pero no cuando va atrás, desordena al equipo, pierde la pelota y deja a todos mal parados, me gusta cuando juega bien arriba”.

“¿Los mejores que vi? De afuera el que me impresionaba Romario, me encantaba cuando frenaba y dejaba a los rivales con la camiseta dada vuelta. ¿Elías Figueroa? Me invitó a su despedida. Un vez lo enfrenté con Magallanes y me pegó una patada que casi me mató, yo iba por la tribuna oficial como puntero izquierdo hacia el lado norte, él jugaba de líbero, lo veo de reojo, pensé ‘se va a barrer y se la voy a picar’, pero me agarró arriba (se toca las costillas), me tiró a la pista, quedé casi inconsciente, después fue a pedirme disculpas al camarín, caballero como es, me dice ‘esta es mi cocina y ahí no entra nadie’, yo me reía, ‘buena, casi me matai en tu cocina’”.

Claudio Herrera De La Fuente

es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.

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