El exDT de Colo Colo Hernán Carrasco (99 años de edad): “La U no quiso fichar a ‘Chamaco’ Valdés, y Colo Colo lo consiguió por un terno y seis pelotas”
El exentrenador, campeón con Colo Colo 1960, es historia viva. A punto de cumplir un siglo y perfectamente lucido, recuerda como si fuera ayer la génesis del que a su juicio fue “el mejor jugador que hubo en Chile: Francisco “Chamaco” Valdés; desde que lo vio jugar en Green Cross y el episodio que pudo cambiar el rumbo del legendario emblema albo y de la selección chilena. Testigo de otra época, Carrasco también fue protagonista del origen del “Ballet Azul” y por su retina aún pasa fresco el recuerdo de Pelé, Di Stéfano y el “Charro” Moreno. También hace un juicio a la “Generación Dorada”, y no la trata bien.
“Acá estamos, tengo 99 años, estoy vivito y coleando. Nací el 19 de marzo de 1923 y por un error de pasaporte me ponían el año 1928. Estoy bien, lo único es que ando con una pata media fregada porque me caí, pero nada más. Tengo la mente clarita. Vivo feliz”, dice Hernán Carrasco Vivanco desde su casa en El Salvador, Centroamérica, país donde reside desde hace décadas.
“Acá algunos dicen que el fútbol de El Salvador se divide en un antes de Hernán Carrasco y después de Hernán Carrasco”, enseña el “Pibe”, que así le apodaban, cuyo recorrido comenzó como entrenador de cadetes de la U y luego de Colo Colo, hasta su tan azaroso como exitoso debut como entrenador profesional: fue campeón con el Cacique en 1960.
“Me vine en 1964 para dirigir a la selección de El Salvador. Después entrené a Alianza y salimos tres veces campeones. También le ganamos un amistoso al Santos de Pelé 2-1 en tiempos en que no le ganaba nadie (1966). En nuestro equipo había otros tres chilenos: Luis Hernán Álvarez, Ricardo Sepúlveda y Miguel Hermosilla. Sepúlveda le hizo un gol a Santos, y a Hermosilla después se lo quiso llevar el Santos. Era bueno el “Chueco” Hermosilla. Acá en El Salvador fue estrella. Era muy técnico, dominaba la pelota, hacía sombreritos, hizo fama. También fuimos campeones de un torneo de la Concacaf ganándole al América de México y a Flamengo. El ‘74 volví a Chile invitado por Pedro Morales y estuve diez años, pero volví a El Salvador y me quedé hasta ahora”.

Hernán Carrasco Vivanco, a sus 99 años, es toda una institución en El Salvador, país centroamericano en el que dirigió a la selección local en el Mundial de México 1970.
—¿Cómo era Pelé?
“Espectacular, inteligente, con dominio de cabeza, extraordinario en todos los aspectos. El mejor que vi. Después de ganarle a Santos en El Salvador, empatamos otro amistoso con ellos (1971), con Pelé campeón del mundo”.
—¿Y después de Pelé?
Después de Pelé, (Alfredo) Di Stéfano. Tremendo. Una vez, en 1961, jugamos con Colo Colo contra Real Madrid campeón de Europa en el Estadio Nacional, y estaba Di Stéfano, Puskas... Y después de Di Stéfano, pongo a Maradona. Pelé era un genio, hacía jugadas extraordinarias. También vi jugar al ‘Charro’ Moreno (José Manuel), que sacó campeón a la UC (1949) y sacó goleador a (Lindorfo) Mayanés que era un tronco. El “Charro” llegó con sus años (33), pero tenía una capacidad aeróbica, una técnica y un cabezazo, uf, ¡hacía goles cabeceando desde fuera del área! Y vi a (Ángel) Labruna en Rangers, un centroldeantero muy bueno que jugó con el ‘Charro’ en “La Máquina” de River Plate, de extraordinaria técnica y que también vino viejo a jugar a Chile. Jugadorazos. Ya no salen como esos”.
—Usted fue campeón con Colo Colo en 1960, ¿cómo fue eso?
“Estaba en las divisiones inferiores del club y al primer equipo lo dirigía Flavio Costa (N.de la R: ex DT de Brasil en el Mundial de 1950), quien no quiso seguir en Chile para volver a Brasil. ‘Te voy a proponer como entrenador’, me dijo. Yo era joven, tenía unos 35 años y mi currículum era bueno. Tomé al equipo y lo saqué campeón. Wanderers nos llevaba 7 puntos de ventaja y era el seguro campeón con Rául Sánchez, Carlos Reinoso y (José) Pérez de entrenador, un argentino que le gustaban los equipos recios. Pero le ganamos en Valparaíso. Esa vez le dije al presidente de Colo Colo, Antonio Labán, que consiguiera un árbitro extranjero para el partido contra Wanderers, porque los árbitros chilenos cobraban todo a favor de Wanderers y era un equipo fuerte, machetero. ‘Déjeme ver’, me dijo don Antonio. Y lo hizo, consiguió a un uruguayo (Luis Spinetto) que cobró los fouls que los árbitros chilenos no le cobraban a Wanderers. Ganamos con gol de Bernardo Bello”.
—También dirigió a Colo Colo en su primera Copa Libertadores, en 1961, pero Olimpia lo goleó en Santiago (5-2).
“Así fue, ganaron los paraguayos, pero en ese partido los jugadores de Colo Colo… mire, pocos días antes (el 3 de abril de 1961) ocurrió la tragedia del avión de Green Cross que se cayó y murieron todos los jugadores. Eso repercutió mucho en Chile, había un ambiente nefasto, entramos mal y perdimos. En el partido de vuelta en Paraguay ganamos, pero no nos alcanzó para avanzar”.
—¿Cómo llegó a Colo Colo?
“Yo estaba en la divisiones inferiores de la U. Llevaba casi diez años ahí, pero Colo Colo me venía tentando desde el año anterior y me ofreció más del doble de sueldo. Yo necesitaba mejorar mis ingresos porque había dejado el magisterio, pues era profesor normalista. Le di un plazo a la U para ver si me subían y como no me quisieron aumentar, me fui a Colo Colo”.
—¿Cuál fue el mejor futbolista chileno que vio?
“Francisco ‘Chamaco’ Valdés. Yo lo llevé a Colo Colo. Lo tenía visto desde que trabajaba en las inferiores de la U y ‘Chamaco’ estaba en Green Cross. Después, cuando él tenía unos 14 años, le dije a un dirigente de cadetes de Colo Colo: ‘Oiga, consígame a ese cabrito que juega en Green Cross’. Y lo consiguió en tres días: ‘Listo, tengo listo a su crack’, me dijo. Traje a ‘Chamaco’ Valdés a Colo Colo, anduve con él pa’ arriba y pa’ abajo, le conseguí pensión, lo llevaba al restorán El Ciego para los almuerzos, lo puse en un amistoso internacional (Cerro Porteño)… era suplente e hizo un gol”.
—¿Dónde vio jugar al niño ‘Chamaco’?
“En las cuatro canchas que había en Quilín. Green Cross era un club repobre y hablé con él chamaquito. ‘¿Por qué no te vienes con nosotros?’.
—¿Y Colo Colo pagó por el pase de ‘Chamaco’ Valdés?
“No, nada. Chamaco llegó por un terno para él y 6 pelotas para Green Cross. No hubo dinero, le dieron el pase”.
—¿Tenía visto a ‘Chamaco’ desde que usted estaba en la U, no?
“Claro, me lo quería traer a la U. Desde los 12 años más o menos que lo tenía visto. Una vez le vi hacer tres goles en un partido del Green Cross. Así era”.
—¿Y por qué la U no lo reclutó?
“Me dijeron que era muy niño… no me hicieron caso y no insistí más. Al poco tiempo me fui a Colo Colo. La U no se portó bien conmigo y eso que me hice DT ahí. Era profesor normalista y me formé como entrenador en la U, pero llevaba 10 años en el club. Me pagaba $30 mil y Colo Colo me ofrecía $170 mil. Así fue como llegó ‘Chamaco’ a Colo Colo”.
—Por un terno y seis pelotas.
“Claro, así fue. Por un terno y las pelotas que, en plata, no era más de 50 dólares. Cuando ‘Chamaco’ llegó, le dije a Enrique ‘Cua Cuá’ Hormazábal: ‘Ayúdeme a formar a este ‘Chamaco’ que va a ser el mejor jugador de Chile’. Y lo hizo. También les decía a los dueños del restorán El Ciego que me atendieran bien al mejor jugador que habrá en Chile. Así que comía bien Chamaco. Hay cosas que nadie sabe. Yo lo ayudaba incluso con algún dinerito. Él venía de la población Juan Antonio Ríos y tenía un hermano mayor que era muy bueno también, pero no siguió.”
—¿“Chamaco” o “Cuá Cuá” Hormazábal?
“‘Chamaco’ fue mucho mejor, más completo, ‘Cuá Cuá’ era bueno también para la fiesta, pero conmigo se portó muy bien: nadie pensó que yo iba a dominar a ‘Cua Cuá’. ‘Chamaco’ tenía una inteligencia para jugar, individual y colectivamente, y una facilidad para el voleo, ¡qué cosa más linda! Era un grande. Para mí los tres mejores fueron ‘Chamaco’, ‘Cua Cuá’ y Leonel. Después, Mario Moreno como wing derecho, ¡el baile que le dio una vez a (Silvio) Marzolini, lateral de Argentina!

Una postal del Colo Colo ’62 que dirigió Hernán Carrasco. El DT asumió la conducción del equipo en 1960, tras la renuncia de Flavio Costa, técnico de la selección de Brasil en el Mundial de 1950.
—Usted en la U fue parte de las divisiones inferiores, donde surgió el famoso Ballet Azul de la década del ‘60.
“Claro, y llevé a (Sergio) Navarro, (Luis) Eyzaguirre, (Carlos) Contreras y (Manuel) Astorga, el arquero. A Leonel (Sánchez), (Carlos) Campos, Cazenave y varios otros los reclutó Hugo Tassara”.
—¿Y el “Zorro’” Álamos?
“Extraordinario e íntegro, era medio dejado para andar buscando jugadores, no le gustaba eso. Su fuerte era la cancha: era vivo, leía muy bien el futbol, muy táctico. Con Álamos hicimos cosas buenas en las inferiores de la U. Se fue Tassara, se lo llevó Colo Colo, y ahí Álamos tomó el primer equipo de la U mientras yo entrenaba a la cuarta especial.
—¿Dónde encontró a los jugadores del Ballet?
“A Eyzaguirre en una prueba de jugadores. Puse un aviso en el diario, hice una prueba de jugadores un día miércoles en el Estadio Nacional y llegaron como 70 niños. Lo vi jugar 15 minutos, no necesité más, y lo seleccioné a él y a Navarro. Después se los recomendé a Lucho Álamos. Le armé la mitad del Ballet. A Contreras lo dejé cuando llegó a probarse desde Quiriquina. A Astorga lo vi en unos partidos en el norte. Él era seleccionado de hockey y lo convencí con el fútbol, lo fui a buscar. Y así. Fíjese que la U terminó poniendo 9 jugadores para la selección chilena tercera del mundo en 1962”
—¿Y qué otros jugadores rescata entre los mejores que vio?
“Caszely, Salas, Zamorano, todos de peso y muy superiores a los que ganaron el sudamericano (Copa América 2015 y 2016)”.
—La Generación Dorada.
“Muchos cabros que no tuvieron paciencia y respeto. Les gustaba mucho la fiesta, no ganaron más y, lamentablemente, como no se cuidaron, se perdieron dos mundiales”.
Antonio Valencia
es redactor de Deportes El Mercurio.







