Martín Vidaurre y su secreto para el éxito: “Soy pillo para correr”
El ciclista de montaña fue uno de los más destacados deportistas chilenos de 2021. Él lo sabe, dice que cuando ganó el Mundial se sentía en una nube, confiesa que no respetó las cuarentenas para salir a entrenar y se plantea seguir conquistando triunfos. Aunque tuvo ofertas para competir en ruta, asegura que “mi alma es del cerro”.
Diego Hermosilla07 de noviembre, 2021
Martín Vidaurre no se detiene. Esté en una competencia, entrenando o de vacaciones en Chile, el mountainbiker no para. Dice que le pica todo cuando tiene que estar encerrado, que es feliz en el cerro. Los triunfos de 2021 no hacen más que aumentar ese entusiasmo y esas victorias no fueron menores: no solo ganó el Mundial UCI de Italia, sino que también se impuso la Copa del Mundo (el circuito anual), ambos logros en Sub 23.
Los galardones fueron reconocidos hace pocos días en un sondeo hecho por “El Mercurio”, que lo destacó como el segundo mejor deportista del año, detrás del golfista Guillermo Pereira. El ciclista asegura que también elige a “Mito”. “Él se lo merece, se pegó unos tremendos Juegos Olímpicos y una enorme temporada. La otra que lo hizo muy bien fue la (María José) Cote Mailliard, que siempre estuvo peleando en los Juegos y los mundiales”, dice Vidaurre.
—Usted fue a esos Juegos Olímpicos, pero la opción de ganar era baja.
“Quedé contento y conforme con mi resultado, más que eso no podía pedir. Tenía que decidir entre el Mundial y los Juegos Olímpicos y era una decisión delicada. Aunque hubiera estado al 100 por ciento, no habría hecho mucho más, por un tema de edad y experiencia”.
Cuando cerró todo, me fui a La Parva y salía a entrenar ilegalmente. Yo no me podía quedar encerrado, me picaban las manos Martín Vidaurre Ciclista
—¿Y en el Mundial? Tampoco era favorito.
“La experiencia de Tokio me dejó como en una nube. En cuanto llegué a Europa, antes del Mundial, sentía que tenía un plus que debía aprovechar. Se me dio todo, me fui a concentrar a Italia y tuve unas semanas de entrenamiento increíbles, nunca pensé que podía estar tan en forma y tan bien con los números. Lejos, estaba en la mejor forma de mi vida…”.
—¿Qué números?
“Trabajo mucho con la frecuencia cardíaca y la potencia. Trabajamos con watts, con un potenciómetro en la bici y en ciertos umbrales estábamos con potencias altas y no me cansaba”.
—Me decía, de la carrera…
“Desde que me pasaron la bici, seteada perfectamente, me sentía en una nube, en cada pasada de roca, en cada raíz, tenía mucho feeling, algo que pasa pocas veces. Yo no entendía qué pasaba, por qué los otros iban tan lentos, yo iba adelante sin esforzarme, así que en la segunda vuelta me arranqué, me propuse controlar la carrera, si alguien iba delante mío, era porque yo lo quería así, jugué mucho tácticamente. Cuando uno tiene una carrera especial, es como si fuera fácil”.

Martín Vidaurre con los colores del Team Chile. Foto: Óscar Muñoz
—¿Cómo se definiría como ciclista de montaña?
“En buen chileno: pillo para correr. Me gusta la pillería, o sea, si no tengo las mejores piernas, ver cómo gano, en qué momento uno ataca, o se guarda, eso me ha ayudado mucho en mi carrera”.
—¿Lo favoreció que sus competencias fueron de las primeras en reanudarse tras la pandemia?
“Apenas tuve la oportunidad de irme a Europa, me fui, porque allá todos estuvieron siempre entrenando. Antes, cuando cerró todo, me fui a La Parva y salía a entrenar ilegalmente. Yo no me podía quedar encerrado, me picaban las manos, todo, por estar preparando unos Juegos Olímpicos. Ese es mi trabajo. Traté de no afectar a nadie y por eso me fui. Intenté conseguirme permisos y se me hizo imposible”,
—Tiene 20 años y ya lleva tres en Alemania, ¿cómo valora ese paso?
“Más que algo técnico, porque yo aprendí en los cerros aquí en Chile, entrenando solo o con mi papá (Cristóbal Vidaurre), lo que me impactó, a los 17 años, fue ver que todos vivían solos, entrenaban solos. Aprendí de ellos a cocinar y a cómo se entrena, a ser responsable, a saber que si uno no hace la pega, nadie la va a hacer por ti. Sentir ese nivel de profesionalismo fue clave”.
Me gustaría ser un referente en Chile, que ojalá que lo que haga sirva para que los niños se motiven, dejar algún legado Martín Vidaurre Mountainbiker
—¿Cómo es eso de pertenecer a un club, hay un sueldo o solo pasan implementos y departamento?
“No, al ser más profesional, no me pasan departamento. Yo tengo un sueldo, que da para pagar un arriendo, comer tranquilo, pero ahora con el Mundial ganado cambiaron un poco las cosas. Antes de eso andaba con lo justo, me ayudaba con los proyectos del Comité (Plan Olímpico), con los que siempre logré hacer mi carrera deportiva”.
—¿Ahora pudo negociar mejor con la gente de Lexware Mountainbike Team?
“Mi valor cambió mucho, entré a renegociar todo. Me quedaré en el equipo un año más, pero me quedaban dos de los cuatro originales. Es que con esto del Mundial se abrieron muchas puertas, me llamaron equipos de ruta que me querían, pero no me quise apurar, todo a su tiempo. Me gustaría darle a mi equipo de nuevo el título del mundo, por todo lo que hicieron por mí”.
—¿Le gustaría pasarse al ciclismo de ruta? Ahí hay más plata.
“No me llama tanto la atención. Al final, hay diferencias de sueldo, sí, todo es mucho más profesional, pero tampoco hago esto para hacerme millonario, partamos por eso. Es importante, pero mi alma es del cerro, yo vengo de allá, no me imagino corriendo 10 años en carretera”.
—¿Cuáles son sus objetivos para 2022? ¿Correrá de nuevo en Sub 23?
“Voy a los Juegos Panamericanos de la Juventud de Cali, ahora a fin de mes, que es algo que me pilla súper encima, porque vengo saliendo de las vacaciones, pero estaré. En marzo es la primera Copa del Mundo, en Brasil, y ya trabajando para Santiago 2023 y París 2024. Va a ser mi último año Sub 23, pero algunas carreras las voy a hacer en Elite, veremos cómo se da todo”.
—Pero se habrá puesto una meta.
“Quiero que sea parecido a este año: salir campeón del Mundial, en Francia, y ganar el circuito mundial, que es algo súper completo, porque hay que ser el mejor tras nueve fechas. Pero representar de buena manera a Chile es lejos lo que más me encanta, más allá de ganar o no. Eso es algo que no veo en los europeos”.
—¿Y un sueño más a largo plazo?
“Ser reconocido en el circuito mundial, tener un nombre bien marcado en la élite. Y ser un referente en Chile y apoyar a las futuras generaciones, que ojalá que lo que yo haga sirva para que los niños se motiven, dejar algún legado o alguna marca o algún proyecto que sirva al desarrollo del deporte en Chile”.







