Santiago de Chile.   Mar 19-05-2026
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Ñublense a Primera: la historia de los "Diablos Rojos" en tres legendarios actos

La campaña de Nelson Oyarzún en 1978, el título de Tercera División 2004, cuando remontaron seis puntos de déficit y su única participación internacional en la Copa Sudamericana 2008. Tres historias que forjaron el carácter de un equipo que vuelve a la División de Honor en 2021 con un nuevo título bajo el brazo: el ascenso se selló con el triunfo 5-0 sobre Copiapó de este sábado.
Foto: Carlos Parra / ANFP
Héctor Opazo M.09 de enero, 2021
Recién en 1976, después de varios intentos fallidos, Ñublense logró subir a Primera División. Campañas con estadios llenos, un público que apoyó en todo momento y míseros puntos que faltaron una y otra vez, hasta que se rompió la maldición en una liguilla en la que dejaron atrás, entre otros, a O’Higgins y Audax Italiano.

En 1977 se defendieron con un 13º puesto y, al año siguiente, con Eugenio Jara en la banca, el inicio fue durísimo. Hasta que la dirigencia optó por Nelson Oyarzún, un preparador físico de 35 años que tenía estudios en Alemania y experiencias en Lota Schwager, O’Higgins, Concepción y Universidad de Chile.

“Cambió toda la forma de entrenar. A él le gustaba mucho el pressing arriba, a veces iban dos o tres jugadores contra quien tenía la pelota y para eso aumentó el trabajo físico en los entrenamientos. Y ay de quien no quisiera, porque tenía un carácter fuerte, nada democrático”, cuenta Germán Rojas, defensa de los chillanejos en esa temporada.

“Metíamos mucho en la cancha y hasta en los entrenamientos. Una vez discutí con él porque quería que en las prácticas me lanzara con todo contra mis compañeros. A veces nos excedíamos y cometíamos muchas faltas… Los equipos tenían miedo de venir a jugar con nosotros”, añade.

El cambio tiene resultados y se nota en la cancha. Ñublense mejora, suma puntos e incluso vence a la U en Chillán (“Fue un golazo de Leonardo Montenegro, con un tiro libre casi del córner”, dice Rojas), en el marco de una reconversión que incluyó hasta la alimentación.

“Él era muy preocupado de la nutrición, de las lesiones. Antes tomábamos sopa de entrada, arroz o puré con carne de fondo y fruta de postre. Con él empezamos con el consomé o el jugo de la carne como primer plato; después eliminó la carne, porque costaba mucho digerirla y la cambió por fideos y gelatina de postre. Además, pasaba por la feria y nos traía higos secos o nueces como colación. Lo que nunca vimos fue el ñachi (sangre fresca con aliños), que sí daba en Concepción”, explica el exzaguero en relación al famoso apodo de Oyarzún.

La tumba de Nelson Oyarzún está en el cementerio de Chillán. “Nunca le faltan flores”, dicen en Ñuble.
Sin embargo, al poco tiempo, “Consomé” cayó enfermo. Él no les contó a sus dirigidos, que se enteraron igual del cáncer que afectaba al estratega. “Nunca lo hablamos, seguimos trabajando como siempre. A los pocos días de operado, volvió al trabajo”, rememora Rojas, hasta que llegó el 10 de septiembre de 1978, día en que Oyarzún fallece horas antes del partido que debían jugar Ñublense y Colo Colo.

Nelson hablaba con cada uno de nosotros, de forma individual, para decirnos qué esperaba que hiciéramos en el partidoGermám Rojasdefensa de Ñublense en 1978

“Hubo conversaciones para suspender el partido, pero él había dejado dicho que no, que lo jugáramos estuviera o no. Fue un partido emotivo, con estadio lleno, con muchas ganas, pero también estuvo tenso, Colo Colo reclamó mucho el arbitraje y al final lo ganamos 2-1 y se lo dedicamos a él”, afirma el exfutbolista, quien pide tener pendiente a Antonio Muñoz, arquero de ese elenco que sufrió un infarto hace algunos días y que se encuentra internado en el hospital Las Higueras de Talcahuano.

SEGUNDO ACTO:
DE VUELTA AL PROFESIONALISMO


En el año 2000, Ñublense terminó último en la tabla de Primera B y cayó a Tercera División, un potrero que lo atrapó por varios años. Campañas magras, derrotas en instancias decisivas y la rabia de mirar como celebraban los demás fueron hundiendo al equipo, que en 2004 apostó por un histórico, Esaú Bravo, para la banca.

Después de algunas fechas, en las que el equipo no pudo rendir adecuadamente, se optó por cambiar el técnico y llegó Luis Marcoleta. “Ahí se descomprimió el ambiente y empezó a repuntar el equipo. Lideramos la fase zonal y después en la preliguilla, hasta que nos metimos entre los cuatro del final”, recuerda el volante Marco Plaza.

Sin embargo, en esa fase los resultados no acompañaron. Al inicio de la segunda rueda, con apenas tres partidos por delante, Curicó Unido le llevaba seis puntos de ventaja a los chillanejos, que aún así llenaban el estadio Nelson Oyarzún ilusionados con el tan aguardado ascenso.

En el 2012 pude volver a Ñublense pero finalmente no se dio. Tengo los mejores recuerdos de esa temporada, fue inolvidableMarcos Plazavolante chillanejo en 2004

“Ellos pierden con Barnechea en Santiago y nosotros le ganamos a Trasandino en Chillán. Quedábamos a tres puntos y terminábamos con ellos de local. Fue un 26 de diciembre, lo recuerdo perfectamente. Ganamos en el último minuto con un gol del ‘Flaco’ (Wladimir) Herrera, que nos obligó a un partido de definición tres días después, en Linares. Estuvimos concentrados cinco días”, aporta Plaza.

Además de Plaza y Herrera, en ese equipo destacaban el volante Eric Olivares, Daniel “Abuelo” Briceño y Ricardo Parada. “Creo que el ‘Pescadito’ fue el primer jugador que llaman a una selección estando en Tercera”, narra Plaza.

En el partido de definición, los chillanejos ganaron con relativa comodidad, con tantos de Plaza y Parada, mientras que el portero rojo Germán Irarrázaval atajó un penal con la cuenta 1-0.

“Fue una locura, como una definición de película. La gente nos acompañó al estadio en Linares y después nos esperaron en la carretera para festejar. Jugamos los últimos partidos con 13 mil personas, increíble. Y el cariño de la gente es fantástico, todavía me siguen llamando los medios de Chillán para recordar aquella temporada, quedó grabado en la historia”, destaca Marco Plaza, actual entrenador de Unión Casablanca de la Tercera B.

Esa definición dejó herencia: desde entonces, los pleitos entre Curicó y Ñublense se volvieron clásicos, de esos que nadie puede perder.

“Antes, el clásico de ellos era Rangers y el de Ñublense era Linares. Pero desde entonces era un partido especial. A mí me ofrecieron ir a Curicó al año siguiente y no quise por lo mismo y opté por Iberia. Y después, cada vez que iba a Curicó, era terrible, me pifiaban, me llamaban al teléfono para amenazarme… En mi carrera tuve la suerte de conseguir cinco ascensos, pero ese es uno de los que más recuerdo”, admite Plaza, mediocampista formado en Everton.

TERCER ACTO:
LA EXPERIENCIA INTERNACIONAL


Luego del retorno a Primera División, Ñublense se empinó en la parte alta del torneo 2008. De la mano de Fernando Díaz y con figuras como Jaime Bravo, Edgardo Abdala, Ever Cantero y Luis Flores Abarca, los chillanejos ganaron la fase regular de ese torneo, estableciendo marcas nunca antes vistas en la historia del club.

Ñublense venció 1-0 a Sport Áncash en Concepción, pero en Huancayo perdió por goleada. Fue su exclusiva aventura foránea. Foto: Víctor Salazar.

“Llegué muy encima del torneo al equipo y teníamos poco tiempo para armar el plantel. Y lo que parece malo terminó siendo bueno, porque recurrí a futbolistas que ya conocía porque los había dirigido en otros clubes y armé una especie de selección con ellos”, recuerda Fernando Díaz, el técnico de ese equipo.

“Ese año el estadio estaba en remodelación para el Mundial Femenino y yo pedí jugar en Linares, porque tenía las tribunas muy cerca y la cancha era pesada, lo que nos permitía hacer el fútbol que queríamos. Ahí empezamos a ganar, nos dimos cuenta de que nunca Ñublense había sido puntero, teníamos un gran invicto y clasificamos a la Copa Sudamericana ganándole a Audax en Linares… La gente reaccionó como si fuéramos campeones, tuvimos un recibimiento espectacular”, añade el estratega.

Jugábamos bien, pero el equipo también tenía mística. No solo el del Apertura, sino que de ahí en adelante, la gente se identificó mucho con nosotrosFernando Díazentrenador de Ñublense en 2008

En el partido final, los “Diablos Rojos” vencieron a la UC en San Carlos, ganaron la fase regular y clasificaron a la postemporada, en la que eliminaron a Cobreloa antes de perder con Colo Colo de manera increíble: ganaron 1-0 en Macul y perdieron 2-1 en Concepción, lo que los dejó fuera por goles como visitante.

“Pese a la eliminación, la gente nunca lo tomó como un fracaso. Hay que ponerlo en contexto de lo que significa para Ñublense clasificar a su primera copa internacional, liderar un torneo, llegar a semifinales. De verdad se formó una comunión muy linda con la gente, que iba en caravana hasta Linares para vernos jugar y llenaba el estadio”, afirma “Nano”, quien también clasificó a Universidad de Concepción a su primera Libertadores.

Sin embargo, la decepción de perder las semifinales tuvo un consuelo: Ñublense clasificó a la Copa Sudamericana de ese año, su primera (y única) experiencia internacional, por la que se midieron con el Sport Áncash de Perú, que los eliminó con un categórico 4-0 en Huancayo.

“No sé si a otro equipo le tocó jugar en ese estadio… En fin, más allá de la eliminación, ganamos en casa, conseguimos el primer triunfo internacional y la gente valoró eso. Los lustrabotas me decían ‘Nanito’ y cada vez que me ha tocado ir a Chillán me reciben muy bien. Es muy llenador quedar en la historia de un club, además de que fue muy bonito vivir en la ciudad, que merece tener un equipo en Primera”, cierra Díaz.

Al menos, ese deseo ya se cumplió.
Héctor Opazo M.

es coordinador de Deportes El Mercurio. Periodista de la Universidad de Chile, participó en la cobertura de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y en los JJ.OO. de Río 2016, entre otros eventos.

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