Alcaraz y Djokovic sortean unas semifinales épicas y se citan en la final de Australia
Ambos tuvieron que bregar cinco sets para superar sus respectivos escollos: el español terminó acalambrado ante el alemán Alexander Zverev y buscará ser el tenista más joven con los cuatro Grand Slams; mientras que el serbio frenó la seguidilla casi perfecta de Jannik Sinner en Melbourne y va por su 25º grande.
En inglés, hace algunos años se popularizó el término “cabra”, que no es más que la traducción literal de la sigla GOAT (Greatest of All Times, el más grande de todos los tiempos).
Y ahí está esa cabra, el mejor de la historia, arrodillado sobre su propia tierra santa, tan emocionado como la primera vez. Novak Djokovic (4º), dueño de 24 títulos de Grand Slam, 10 de ellos en Australia, se desploma en la pista, saluda al público que lo ovaciona de pie y, minutos más tarde, oculta la cara entre sus manos para disimular su emoción.
Lo ha ganado todo, pero ni eso sacia su hambre. Y cuando parecía que su dominio se evaporaba ante la irrupción juvenil de la nueva generación, el serbio toma nuevo aire y muestra la mejor cara de su repertorio para derrotar al casi invencible Jannik Sinner (2º) en las semifinales del Abierto de Australia, cita a la que el italiano llegaba con 17 victorias en línea.
En un duelo de alternativas cambiantes, que se balanceó de un lado a otro y en el que Sinner dominó en casi todas las estadísticas, Djokovic lanzó al cemento su currículo, su jerarquía y su historia para ganar por 3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4 y añadirle otra lámina más a un álbum repleto de laureles, sorteando precisamente a quien se había empeñado en reemplazar.
“Nunca dejé de creer en mí mismo. Mucha gente duda de mí. Muchos expertos querían retirarme o me han retirado muchas veces en los últimos dos años. Quiero agradecerles a todos, porque me dieron fuerza. Me motivaron para demostrarles que estaban equivocados, y lo he hecho”, lanzó el serbio en su desafiante estilo.
Djokovic había perdido las últimas cinco batallas ante Sinner y salió airoso justo para instalarse, por undécima vez, en la final de Melbourne, instancia en la que nunca perdió en el pasado. El 25º Grand Slam está al alcance de la mano.
“La considero la mejor victoria de los últimos dos años, una de las mejores actuaciones de la última década. Sabía exactamente qué esperar y tenía una gran claridad en la estrategia, el plan de juego y lo que debía ejecutar, pero una cosa es imaginar cómo quieres jugar, y otra es entregarlo y ejecutarlo en la cancha contra Sinner, que está jugando a un nivel altísimo”, declaró.
ALCARAZ, CON POLÉMICA
Al otro lado de la red, Djokovic tendrá mañana al español Carlos Alcaraz (1º), en un duelo fácil de promocionar: el mejor tenista del momento con el mejor de la historia.
Pero la jornada del murciano tampoco fue fácil. En el tercer partido más largo de la historia de Melbourne, Alcaraz venció al alemán Alexander Zverev (3º) por 6-4, 7-6 (5), 6-7 (3), 6-7 (4) y 7-5, en cinco horas y 27 minutos.
En ese lapso, el español enfrentó calambres y molestias físicas, que le hicieron pedir ayuda médica, lo que enfureció al alemán, que, apegado al reglamento, reclamaba que los calambres no son motivo para autorizar una detención terapéutica.

Carlos Alcaraz sufrió con los calambres y pidió asistencia médica, pero sacó fuerzas para vencer a Alexander Zverev. Foto: AP.
“Cuando he pedido al fisio, no sabía lo que tenía, no sabía que eran calambres. Sentía una molestia en el abductor derecho, por eso lo llamé”, se defendió Alcaraz.
Aun así, Zverev tuvo sus chances. Con el español visiblemente limitado, el germano llegó a sacar por el partido en el quinto set, pero una vez más sus opciones se le escurrieron entre los dedos y le abrió el camino a su rival para que se instalara, por primera vez, en el pleito decisivo de la Rod Laver Arena.
“Fue uno de los partidos más duros que he jugado hasta ahora; nos hemos empujado mutuamente al límite. El nivel ha sido realmente muy alto y estoy muy feliz de haber conseguido la victoria y es uno de los mejores partidos que he ganado”, celebró Alcaraz, que en caso de alzar la copa mañana, se convertirá a los 22 años en el tenista más joven en haber ganado los cuatro Grand Slam, récord que hoy tiene Rafael Nadal, que lo logró con 24.
Habrá historia.
Héctor Opazo M.
es coordinador de Deportes El Mercurio. Periodista de la Universidad de Chile, participó en la cobertura de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y en los JJ.OO. de Río 2016, entre otros eventos.







