Luego de 13 años de espera, el “Súper San Carlos” es realidad
En 2008, la UC cerró las puertas de Santa Rosa de Las Condes con la promesa de construir en San Carlos de Apoquindo instalaciones de primer nivel para congregar al grueso de sus 12 ramas deportivas. Problemas administrativos y económicos retrasaron las obras, que por fin serán inauguradas este sábado. Un edificio de cuatro pisos, 15.000 metros cuadrados construidos y un costo de 500 mil UF, un lujo largamente anhelado.
El 11 de febrero de 2008 comenzó la demolición de Santa Rosa de Las Condes, el recinto polideportivo que fue símbolo del Club Deportivo Universidad Católica por 53 años y donde hoy se emplaza el Parque Titanium.
“Entraremos en una etapa de transición, que durará hasta 2010, cuando está considerado tener todo construido en San Carlos de Apoquindo. Serán dos años y medio en los que algunas disciplinas funcionarán en otros recintos, pero el sacrificio valdrá la pena, porque lo que se hará allá arriba será espectacular”, prometía entonces Juan Enrique Serrano, gerente general del CDUC.
La espera fue más larga de lo esperado. Problemas administrativos y económicos postergaron repetidamente el anhelo del “Súper San Carlos” que se proyectaba hace 13 años. “Nos sentíamos muy apenados, en realidad, porque estábamos en deuda con los deportistas y con toda la gente que utilizaba los recintos, pero ya cumplimos una meta muy relevante para el club”, explica José Manuel Vélez, presidente de la institución cruzada.
El directivo detalla que “lo que más nos complicó, porque no estaba dentro de la planificación, fue la pandemia. Porque nosotros deberíamos haber terminado este edificio el año pasado. Eso sí que nos sorprendió y nos jugó una muy mala pasada. Eso nos costó un poco más de plata también”.

José Manuel Vélez, presidente del Club Deportivo Universidad Católica, posando en el medio de la cancha de básquetbol de San Carlos de Apoquindo. Foto: Héctor Aravena
“Hacer este edificio es de una gran trascendencia, pero sobre todo estoy contento porque vamos a poder albergar a todos los integrantes del club, no es un edificio solo para los deportes que tienen sus instalaciones acá (básquetbol, vóleibol, natación y triatlón), sino que para todas las ramas. Lógico, estas cuatro disciplinas son las que más perdieron cuando salimos de Santa Rosa de Las Condes. Pero también está la unidad médica, el laboratorio deportivo, la unidad de recuperación y el gimnasio de preparación física, obras que son para todos los deportistas del CDUC, técnicos, dirigentes, para los apoderados de los más chicos... Estamos muy satisfechos”, dice Vélez.
Eso sí, la reactivación de las disciplinas no va a derivar en un programa similar al extinto “Campeones para Chile” que la UC desarrolló en los años 90. El presidente de la institución asegura que “pensar en eso ahora es un poquito difícil. Fue un plan súper ambicioso y muy bonito, pero la verdad no tenía mucho sustento en el tiempo. Producir campeones para un país es muy caro, y por eso los producen los países, no es responsabilidad de un club, su objetivo es formar deportistas para que aquellos que puedan llegar arriba lo hagan. Además, la realidad del deporte chileno ha mejorado, para comenzar hay un ministerio. Quizás pueda haber un intercambio de información, de sistemas de entrenamientos... Nosotros podemos ser un aporte porque ponemos un deportista en determinado lugar para la competencia por Chile, pero eso también va en que el Team Chile le da al deportista otras herramientas nuevas para seguir potenciándolo. Nosotros ahí tenemos que trabajar en conjunto, no podemos actuar como una isla, queremos ser un aporte y que nos aporten a nosotros también”.
Este sábado se realizó la ceremonia inaugural del recinto. Un imponente edificio de cuatro pisos y 15 mil metros cuadrados de construcción, que costó 500 mil UF. Vélez rescata una feliz coincidencia: “El 26 de octubre se cumplirán exactos 50 años de la compra de los terrenos de San Carlos de Apoquindo, cuando mi padre era el presidente del club”, recuerda.
Aquí, un recorrido por las instalaciones.

El gimnasio principal tiene una cancha de básquetbol y otra de vóleibol, con tribunas para 900 espectadores, la cual tiene la misma tecnología usada en Lima para los Juegos Panamericanos 2019. Cuenta con ocho camarines para los equipos. Foto: Héctor Aravena

La piscina mide 50 metros de largo (olímpica) y 25 de ancho, lo que permite realizar entrenamiento en las dos distancias. Tiene 1,4 metros de profundidad. Foto: Héctor Aravena

La rama de triatlón tiene un espacio especial para el entrenamiento con bicicleta: hay 30 rodillos electrónicos a los cuales se pueden enganchar las bicicletas, simular distintas condiciones de circuito y registrar el rendimiento en computador. Además hay dos trotadoras de última generación. Foto: Héctor Aravena

El gimnasio de máquinas reúne a deportistas de diversas disciplinas. Además, a su costado está el laboratorio de análisis, la unidad técnica y la zona médica, tratamiento kinésico y el sauna. Foto: Héctor Aravena

En el subsuelo hay un amplio espacio construido debajo del gimnasio central, el cual está destinado a la realización de eventos. “La idea es recibir matrimonios, fiestas, seminarios o congresos para amortizar el costo del edificio. Es la zona de explotación comercial”, ejemplifica José Manuel Vélez. Foto: Héctor Aravena

En el tercer piso están las oficinas administrativas del club, de Cruzados Caballeros y del directorio, además de varias salas de reuniones y espacios para realizar charlas. Foto: Héctor Aravena
EL CDUC SE ABRE A QUE SAN CARLOS DE APOQUINDO LLEVE UN NOMBRE COMERCIAL
Poco después de la venta de Santa Rosa de Las Condes, la UC vivió otro hito institucional con la creación de Cruzados SADP para administrar su rama de fútbol, y separarla de las otras 13 disciplinas que cobija, las que quedaron en manos del Club Deportivo.
Hoy, Vélez asegura que la relación entre ambas entidades “es muy buena y fluida. Ellos también están embarcados en un proyecto muy ambicioso y tienen nuestro apoyo. Con Juan (Tagle, presidente de Cruzados) hablamos constantemente”.
—No siempre fue tan buena la relación.
“Sí, hubo problemas al comienzo, la relación fue tensa, más dura, por el desconocimiento de lo que es la Fundación y del inicio de un modelo de negocios nuevo. Pero a la larga, la creación de Cruzados ha sido buena para ambas partes, porque cada uno ha podido focalizar los
recursos en su rubro. Es muy distinto el fútbol profesional al resto de los deportes”.
—Un posible proyecto de Cruzados sería que el estadio lleve el nombre de un sponsor. ¿Cómo ve esa idea?
“A ver. Nosotros seguimos siendo como el ‘custodio’ de ciertas tradiciones, valores e imágenes del club y estoy seguro de que Cruzados también se preocupa de eso. Sin embargo, poner nombre de empresas a los estadios es parte de una tendencia mundial. Que el estadio lleve un nombre no significa que vayamos a perder el nuestro. Sin ser soberbio, Universidad Católica es una marca muy grande y conocida en Chile, y nosotros siempre vamos a cuidarla. De todos modos, no importa el sponsor que lleve, la gente siempre va a reconocer al Club Deportivo Universidad Católica”.
Alejandro Cisternas
es coordinador periodístico de Deportes El Mercurio. Ha cubierto eventos nacionales e internacionales de fútbol, automovilismo, golf, básquetbol, tenis y otras disciplinas.







