El fenómeno del pádel en Chile: el deporte que más creció durante la pandemia
Con una estimación que supera los 30 mil jugadores y 400 canchas en el país, el deporte de las palas, nacido en México a fines de los '60, enseñó una notoria expansión en los últimos años. Sus cultores valoran el fenómeno, pero expresan sus reparos sobre la comercialización de la disciplina. "Todos ven un negocio en esto y no se preocupan de lo deportivo a largo plazo", comenta Fabián Parolin, presidente de la federación. Los expertos apuntan al trabajo de las series menores como la clave para dar un salto de categoría en una disciplina emergente y que cada día suma más practicantes.
Los números no mienten: el pádel se ha convertido en un fenómeno deportivo en Chile. Aunque los entendidos en la disciplina explican que “el boom no es de ahora, sino que desde hace un buen tiempo”, durante los casi 19 meses que ha perdurado la crisis sanitaria en Chile la disciplina enseñó una nueva explosión que ya alcanza más de 30 mil padelistas y 400 canchas en el país, según las cifras que entrega esa federación.
“En realidad, el crecimiento ya venía exponencialmente desde 2018, pero luego vino el estallido social, la pandemia y la gente se resguardó. Hubo un momento crítico en que las personas dejaron de hacer actividades y posterior, a la primera gran cuarentena, a mediados del año pasado, las primeras actividades que volvieron fueron deportes como el pádel y el tenis. La gente necesitaba salir y encontró en el pádel una actividad fácil de aprender y muy social. La pandemia nos hizo una campaña publicitaria gratuita”, explica Fabián Parolin, presidente de la Fechipa (Federación Chilena de Padel).

Pariente del tenis, el pádel nace a fines de los sesenta en México. Se ocupa una pala, una pelota similar a la del tenis y una cancha cerrada de 10 metros de ancho por 20 de largo. La puntuación es igual a la del deporte blanco y consiste en hacer botar la bota en campo contrario, pero también incluyendo la posibilidad de hacerla rebotar en las paredes. Foto: Claudio Santibáñez
Las mujeres han sido muy protagónicas en del ascenso de las palas: la actividad ha crecido en un 200% entre las damas. Es más: hay una competición exclusiva para ellas: el circuito Wonder.
PODER FEMENINO
Las hermanas Alejandra y Sofía Guillier impulsaron ese tour femenino, que partió hace un año con 12 parejas y hoy participan casi 700 jugadoras. “Creíamos que faltaba un espacio para las mujeres, pero no porque requieran algo distinto, porque al final buscamos lo mismo, pero en sus diferentes categorías y niveles”, precisa Alejandra.
“Ahora hay categorías A, B, C y D y más, solamente de mujeres. Antes era imposible, con suerte había una. Ellas están mucho más motivadas y el nivel es significativamente más alto. Los auspiciadores se están poniendo con buenos premios y eso siempre motiva”, reconoce la seleccionada nacional Teresa Jacque.

El contingente femenino encontró un nicho en el circuito Wonder Pádel, que comenzó con 24 jugadores y ahora se acerca a las 700. Foto: Wonder Pádel
“Lo de la mujer fue un fenómeno, porque regularmente ellas buscan actividades en grupo y el pádel reúne esas condiciones. De una manera u otra, llegamos a gente que antes no conocía este deporte”, comenta Parolin.
¿Por qué las mujeres ingresaron en masa a este deporte? Jacque dice que tiene “muchas amigas que jugaban vóleibol, hockey y otros deportes colectivos que en pandemia no era posible desarrollar. El pádel sí se podía, empezaron a probarlo y engancharon. Vieron que había una dinámica de grupo, que había un tercer tiempo… y así fue creciendo rápido”.
“También es un tema de cantidad porque con cuatro personas estás lista. Si juegas un torneo de fútbol necesitas 11 y siempre hay gente que empieza fallar al paso de las semanas. No es fácil comprometerse. El pádel es más amigable en ese sentido. Además, los torneos tienen un entorno súper familiar y pueden venir con los hijos, quienes tienen actividades en el entorno para que ellas puedan jugar tranquilas”, aporta Guillier.
EL PELIGRO DEL NEGOCIO
Una situación que preocupa a la federación es la comercialización que ha sufrido la disciplina.
“Desde fines de 2020 y principios de 2021 mucha gente empezó a ver el pádel como negocio. La inversión para hacer un club no es muy alta y en tema de riesgos hay una gran ventaja, porque las canchas son desmontables. Entonces, si yo monto un negocio en un lado y me va mal, lo desmonto, vendo las canchas y chao. Yo veo en la gestión de este deporte lo que pasó con el futbolito en Argentina hace unos años. Allá hubo un boom y luego pasó. Hoy pasa lo mismo que con las ligas de fútbol acá. Antes había por todos lados, con auspiciadores y todo, pero ahora no se ven”, compara Parolin.
El seleccionado Claudio Santibáñez concuerda: “Sí, se ha vuelto muy comercial. Desde principios de año han subido bastantes los costos de los arriendos de cancha. Piensa que para hacer un torneo en Santiago debes arrendar tres días (viernes, sábado y domingo), y sale plata. La gente que le interesa poner canchas encontró un negocio rentable. Y la inversión la recuperan súper rápido”, sostiene.
“ Quito”, como es conocido, ejemplifica con una situación cotidiana: “Yo hago clases y tuve que subir el precio, porque a mí también me subieron el valor del arriendo de la cancha. El tema es que tú le dices a la gente que la clase vale 40 lucas y te lo pagan. No te alegan porque sea caro. Saben que viene otra persona y lo paga. Por lo mismo es rentable”.
“A la gente no le gusta mucho reconocerlo, pero somos moda. En un par de años esto tendrá un peak, luego una bajada fuerte y hay que ver como lo administramos”, visualiza el timonel de la federación.
Javier Valdés es el referente del pádel nacional. Es el único jugador chileno profesional que juega el World Padel Tour, el circuito más importante del mundo. Afincado en España desde 2017, afirma: “Comparto que en Chile todavía está todo muy comercial. No se ve todavía algo a más largo plazo para sacar nuevos valores que jueguen en la élite algún día. Llevamos poco tiempo con el deporte en pleno boom, y tengo fe que se hará más popular”.

Valdés apunta a terminar top 50 y así evitar las fases previas de los torneos. “En 2022 quiero estar jugando todos los cuadro principales y estabilizarme en el circuito”, señala. Foto: WPT
“En mi infancia jugué tenis y pádel a la vez, porque mi papá fue profesional en esto. Me empecé a dedicar cuando vi que tenía posibilidades. Por ser exjugador, mi padre tenía contactos para ir a entrenar a Argentina. Y bueno, luego di el gran paso de venirme acá (España). Lo hice porque en Chile y Sudamérica los circuitos estaban estancados y no se podía vivir del deporte”, menciona el chileno, 51º del mundo.
LA CLAVE: EL NIVEL FORMATIVO
¿Cómo Chile puede dar un salto de calidad en la disciplina? Los especialistas coinciden en que en el país se debe trabajar el nivel formativo y organizar un circuito de menores.
“El trabajo formativo es lo que potencia el deporte. Se necesitan escuelas de pádel, y con niños muchos más pequeños. Eso es lo que pasó en España y Argentina, los dos mejores en este deporte. En Chile la mayoría de los jugadores son extenistas que vienen con una base y se les hace mucho más fácil, pero si queremos tener jugadores en el circuito profesional, se requiere comenzar ya con las escuelas de menores”, estima Valdés.
Concuerda Santibáñez. “Por ahora no se ha visto mucha escuela de niños. El fenómeno se ve en gente joven y adulta que tiene un tope. Hay que fomentar eso en escuelas de niños y hacer convenios con colegios. En la selección somos ocho y de nosotros, siete vienen del tenis. El único que viene del pádel es 'Javi' Valdés, quien está dedicado cien por ciento. Él marca mucho la diferencia en cuanto al nivel. Nosotros, que empezamos tarde tenemos un techo, pero los más chicos no. Algunos clubes ya están haciendo escuelas”.
Chile siempre fue una potencia sudamericana a nivel profesional y creo que se estabilizó. Ahora cada día se expande más. Todavía no hay un circuito local profesional en el que los jugadores puedan dedicarse, pero el nivel amateur está haciendo crecer la disciplinaJavier Valdéspadelista chileno
Desde la Fepachi dicen que ya están trabajando en esa iniciativa. “Estamos implementando la escuela nacional de menores gratuita. Contamos con el aval del IND y de varios clubes del país”.
Wonder también espera aportar en ese camino: “En los niños estamos al debe y lanzaremos un torneo junior en noviembre. Queremos hacer escuelas, porque están creciendo. El club Conecta tiene 200 niños, también hay varios en Bull Padel y así... Los clubes hacen cosas, pero no hay una instancia”, argumenta la organizadora.
A nivel competitivo, el desafío más próximo para las selecciones es el Mundial de Qatar. “En el último Mundial (Paraguay 2018) fuimos sextas y tenemos como la presión de mantener ese lugar. Es complicado, porque están los otros países con jugadoras que se dedican. Pero llegamos bien”, asegura Jacque.
En varones, la escuadra nacional anuncia el retorno de Valdés. “Será mi regreso después de dos años y voy a tratar de acoplarme lo más rápido posible al equipo. Lamentablemente, no hemos podido tener concentrados, pero conozco a mis compañeros. Será clave acoplarme y aportar mi granito de arena”, dice.
Parolin confía en el desarrollo de la disciplina. “Todo el mundo ve lo comercial, pero no se preocupa de lo deportivo, que es a lo que estamos abocados nosotros. Tenemos que seguir trabajando, porque hoy Chile es reconocido dentro de las seis mejores potencias en cuanto a nivel de juego. Hemos sido campeones sudamericanos absolutos y subcampeonatos a nivel panamericano. Fuimos séptimos en el Mundial de Menores pasado. Somos competitivos”.

Raúl Andrade
es reportero de Deportes El Mercurio hace más de cinco años. Especialista en el área polideportiva, ha cubierto grandes eventos de tenis, golf y motor.