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Alejandra Ramos, exmediofondista nacional: “Chile no me ha sacado provecho, a los deportistas no se los valora”

Todavía dueña de tres récords nacionales, los más antiguos del atletismo femenino, la actual seremi de Deportes en el Maule no se arrepiente de su extensa carrera en las pistas chilenas y extranjeras, más allá de la herencia de lesiones y problemas óseos que le dejó la alta exigencia. Además, analiza el presente de la actividad en el país: “Los jóvenes no se divierten con el deporte”, lamenta.
Héctor Opazo M.05 de octubre, 2021
Pregunta Alejandra Ramos (Curicó, 1958), al otro lado del teléfono, cuánto durará la entrevista. La hoy secretaria regional ministerial de Deportes en el Maule, todavía dueña del récord chileno en 800, 1.500 y 3.000 metros, hace un alto en sus actividades para hablar de lo que más le gusta y apasiona: el atletismo.

La conversación se extiende algo más de lo previsto y cruza muchas emociones, incluyendo los preciosos recuerdos de su larga estadía en España que le quiebran la voz, su futuro probablemente en la agricultura, sus misiones en la administración pública y la sensación de que Chile no aprovecha a sus deportistas.

“Tomé la decisión de asumir la seremía con mucha responsabilidad. Ya había trabajado como periodista en el IND y conozco la administración pública. Los dos primeros años trabajamos muy bien, luego en 2020 fue complicado debido a la pandemia y este año estamos retomando. Pese a que no tenemos un gran equipo somos apenas cuatro personas, nuestra misión es supervisar y hacer gestión con otras autoridades. En mi gestión tuve relación con los 30 alcaldes, me sentía muy valorada por ellos. Pero no me pregunte más de eso, porque estoy en el Gobierno y no puedo hablar”, dice Ramos sobre su actual posición.

Un estatus que, ella anticipa, no durará mucho tiempo: “Creo que ya he cumplido con mi tarea, ahora estoy pensado en el retiro de mi función pública”.

Como seremi del Maule, Alejandra Ramos mantuvo contacto con las principales figuras deportivas de la región, como los primos Grimalt, Francisco “Chaleco” López y buena parte de la selección de canotaje.

—¿Y qué viene entonces para usted? ¿Volver al periodismo? ¿Seguir en el deporte?

“Podría ser. También había pensado escribir algo; pero por otro lado mi papá era agricultor y tengo una responsabilidad que asumir en la parte agrícola en el Maule. Soy una persona que ha pasado por muchos rubros: la empresa privada, el servicio público, estuve en universidades, formé una escuela de atletismo cuando estuve en el sur… Me siento orgullosa de haber ayudado a que Los Ríos fuese región. Participé en la creación de becas que hicieron mucho por el deporte, como la Gerdau Aza, que ayudó a Natalia Ducó, a Cristóbal Olavarría, un ciclista que hoy vive en Francia”.

El país no me ha sacado provecho, como le ocurre a muchos otros deportistas que se han dedicado a otras cosas porque no se los valoraAlejandra Ramosexatleta chilena

“Creo que tengo bastante background gracias a mi experiencia, me siento orgullosa de eso. Pero el país no me ha sacado provecho, como le ocurre a muchos otros deportistas que se han dedicado a otras cosas porque no se los valora”, añade.

—¿Tiene relación con la federación Atlética?
“No estoy vinculada al atletismo, aunque sigo apadrinando a deportistas de mi región. Comencé con Rocío Muñoz (saltadora de longitud), quien ya fue a los Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires. Ahora hay otro chico que debía ir Copiapó a un Nacional, pero no hay dinero para los pasajes y eso que es selectivo para un Panamericano Sub 20. Siento que estamos volviendo al pasado, cuando mi papá tenía que pagarnos todo”.


RÉCORDS IMBATIBLES


En septiembre se cumplieron 31 años de los dos récords más antiguos del atletismo femenino, ambos en poder de Alejandra Ramos. En 800 metros marcó 2:00.20 en España; mientras que en 1.500 detuvo el cronómetro en 4:13.07 en una competencia en Brasil. También es suyo el récord en 3.000 metros, conseguido en junio de 1992, en Valencia.

A modo de comparación: la mejor marca en los dos giros a la pista entre 2019 y 2020 la logró Berdine Castillo, con 2:10.05, casi diez segundos más lenta que Ramos; mientras que en 1.500, la joven Laura Acuña anotó 4:27.61.

—¿Por qué siguen vigentes esos récords?
“Mi opinión es que los jóvenes no sienten el deporte como diversión, porque tienen una tecnología muy avanzada mucho más entretenida. Hoy tocas un botón y tienes todo, hablas con todo el mundo. Por eso, insisto a los profesores de educación física que tienen que ser lúdicos, encantarlos, el deporte tiene que ser algo realmente atractivo y eso hay que hacerlo con los niños, no cuando ya son adolescentes y tienen otros intereses”, enseña Ramos, quien también aporta nuevas soluciones.

En Chile, los técnicos hacen de todo, mediofondo, velocidad, lanzamientos, fondo, vallas. Tiene que haber especializaciónAlejandra Ramosexatleta
“En Chile los técnicos hacen de todo, mediofondo, velocidad, lanzamientos, fondo, vallas… Tiene que haber especialización, un trabajo serio y no solo eso, sino que también la federación debe mandar lineamientos a regiones. Aquí tenemos el plan Promesas Chile y no tienen supervisión, lo digo porque trabajé en Madrid en los Centros de Iniciación Técnica, trabajaba en mediofondo y había una persona para vallas, otra para lanzamientos y así. Además, teníamos la supervisión no solo de la federación, sino también del Consejo Superior del Deporte español”, ejemplifica.


RECUERDOS DE GLORIA


Alejandra Ramos pudo ser gimnasta y basquetbolista, pero fue el atletismo el que terminó robándole el corazón, su atención y su energía.

“Practicaba muchos deportes cuando niña y fue mi entrenador (Zenén Valenzuela) quien me invitó a hacer atletismo. Y me gustó. Además, tenía una hermana mayor que era buenísima y que lo dejó para entrar a la universidad. Entonces la tenía como referente. Hoy los niños necesitan referentes para seguir adelante, además de la ayuda de los padres y los colegios, porque sin ellos no avanzamos. Por muchas condiciones que tenga un niño para el deporte, si el padre no lo lleva a entrenar o no lo apoya, se va a perder ese talento; lo mismo los colegios, que están tan exigidos por el Simce y dejan de lado la educación física y el deporte”, expone.

—Usted se fue a España y estuvo mucho tiempo allá. ¿Qué es lo que más rescata de esa experiencia?

“En 1979, como preparación para los Panamericanos, nos enviaron a un grupo de mediofondistas y fondistas a España, estaba Cristián Molina, el ‘Negro’ (Emilio) Ulloa, mientras que los lanzadores y saltadores se fueron a Alemania. Ahí conocí al entrenador (José Manuel) Ballesteros y me di cuenta de cómo era el nivel europeo. Luego de competir en los Panamericanos decidí irme a España. Estaba estudiando Educación Física en Chile, pero lo dejé y continué allá, me titulé y trabajé, tuve muy buenos amigos, seguimos en contacto y mantengo una gran amiga con la que constantemente estoy conversando. Ahora cuando jubile espero ir para estar un tiempo allá”.

Ramos tiene la intención de dedicarse a la agricultura en la provincia de Curicó luego de dejar el servicio público, siguiendo la huella de su padre.

—¿Tiene recuerdos guardados en su casa?

“Cuando falleció mi papá, modernicé la casa y dejé un lugar para guardar recuerdos de mi padre, a quien cuidé en los últimos días de su vida, a diferencia de mi mamá, que falleció cuando estaba afuera, me avisaron por telegrama y cuando vine a Chile ya estaba enterrada. Ahora nadie sabe lo que es un telegrama, jajajá. Bueno, también me hice un espacio para tener mis medallas, las tenía todas en unas bolsas, recortes de prensa que guardaba mi mamá y que encontré en un maletín. Me hice una especie de galería con mis recuerdos. Estoy muy agradecida de la gente que me ayudó en Chile, aunque casi toda mi carrera la desarrollé en España”.

—Quedó parte de su corazón allá.

“Es que fui una de las pioneras en Sudamérica, después llegaron muchos atletas de todos los países. Siempre fui ‘la chilena’. De hecho, Alejandra no era un nombre muy común en esos tiempos y me decían Sandra, lo que no me gustaba mucho, pero sí que me dijeran ‘la chilena’. De hecho, conservo varias revistas de atletismo español en las que me hacían notas, hice muchas buenas marcas y conseguí muchas medallas. En todo ese tiempo pasé por varios clubes de atletismo profesionales, conocí todo el sistema de patrocinio para deportistas y la exigencia a las que son sometidos”.

—¿Un ejemplo?

“Mira, tengo una anécdota al respecto. En 1984 sufrí un accidente en ciclomoto y tenía una competencia poco después y tuve que correr igual. Me vendaron, me pusieron un taping y probaron que podía correr, porque no era en el gemelo, pero luego se me infectó la herida y quedó una cicatriz bastante feíta. Fue justo antes de los Juegos Olímpicos de Los Angeles 1984 y por suerte pude viajar, porque fueron mis únicos Juegos. A Moscú no fuimos, a Seúl 1988 no me llevaron por una centésima, y poco antes de Barcelona 1992 sufrí una lesión antes de competir y fue cuando dije ya no más”.

Alejandra Ramos fue medallista panamericana en 1983 y ganó nueve oros sudamericanos y dos iberoamericanos en atletismo.

—Es complicado enfrentar las lesiones en el alto rendimiento.

“El peor mal de los deportistas son las lesiones y eso sigue cada vez más marcado. Hoy tenemos atletas muy jóvenes haciendo marcas, pero no hay longevos. Es por el afán de hacer récord, de conseguir auspicios… Te sacas la mugre joven y a los 30 ya no estás en el alto rendimiento, ya no hay tipos como Sebastian Coe u otros, que seguían vigentes más allá de los 30 o 35 años. Mis mejores marcas las conseguí ya mayor, por ejemplo”.

—¿Y hoy cómo se encuentra?

“Estoy operada de las dos rodillas, tengo una condromalacia (N. de la R.: daño degenerativo en los cartílagos de la rodilla), que es el pago del deporte, les ocurre a todos los deportistas. Y te cuento que estuve más de tres años sin que me bajara la regla, los médicos me tuvieron que dar hormonas y ni te cuento las densitometrías paupérrimas que me han hecho. Tengo que estar tomando suplementos de calcio de por vida, si no sería aún más terrible”.

—¿Se arrepiente de haber sido atleta?

“Si volviera a nacer haría lo mismo. Y si la vida te da oportunidades tienes que aprovecharlas. Si yo apadrino deportistas es porque lo viví en mi época. Mis primeras zapatillas con clavos intercambiables me las regaló Edmundo Warnke (fondista chileno olímpico en 1972 y 1976). Todavía me acuerdo de ellas, eran de color verde y me ayudaron muchísimo. Por eso intento hacer lo mismo, pero nadie valora nada… (pausa) Me emociono porque es triste que la gente de ahora no valore todo lo que uno hace por ellos”.

—¿Y practica deporte aún?
“Después del retiro probé el duatlón, aunque nadie creía que podía ser capaz. Ahora estoy nadando, desde las 6:30 de la mañana estoy en la piscina nadando feliz y le pregunté al profesor ‘¿y si me apunto en los Masters?’. El deporte siempre lo voy a llevar en la sangre, lo único que tengo prohibido es el atletismo, debido a la condromalacia, que es en la pierna izquierda. Y es lógico, porque cuando uno corre en la pista ovalada siempre se carga en la pierna izquierda. Además, también corrí milla urbana en España y el cemento también es muy dañino para las rodillas. Sí me gané un auto en una carrera de calle”.

—¿Un auto?

“Sí, era un Fiat hecho en España. Lo tuve allá y cuando me vine lo vendí y con eso más otros ahorros me compré mi primer auto en Chile”.

Ya pasa el tiempo de la entrevista y alguien llama a Alejandra Ramos. “Muchas gracias por acordarse de mí. Hay muchas cosas que todavía puedo aportar, aunque no lo crean”, se despidió Ramos.
Héctor Opazo M.

es coordinador de Deportes El Mercurio. Periodista de la Universidad de Chile, participó en la cobertura de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y en los JJ.OO. de Río 2016, entre otros eventos.

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