Santiago de Chile.   Mié 15-04-2026
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Rory McIlroy gana en Augusta y se sienta en la mesa de las leyendas

En una jornada zigzagueante, en la que parecía que lo perdía y que concluyó entre lágrimas, el golfista alcanzó su sexto major y se instala entre los mejores golfistas de la historia. “No puedo creer que haya esperado 17 años para conseguir una chaqueta verde, ¡y ahora gano dos seguidas!”, dijo.
Foto: France Presse
Héctor Opazo M.12 de abril, 2026
Es tan difícil mantener la chaqueta verde del Masters de Augusta que, hasta el sábado, apenas tres jugadores en la historia lo habían conseguido. Tres monstruos: Jack Nicklaus (1965-1966), Nick Faldo (1989-1990) y Tiger Woods (2001-2002).

Rory McIlroy lo sabe. Por eso, las lágrimas corren por sus mejillas aún antes de pegar el último putt, ese que le permitirá sentarse a la mesa con las grandes glorias del golf mundial. Porque estuvo a punto de perderlo, porque casi se le escapa de las manos, pero finalmente logró mantener el cetro y conseguir el sexto major de su carrera.


El norirlandés, que ya había dilapidado una diferencia de seis palos el sábado, partió como líder junto al estadounidense Cameron Young, pero rápidamente cedió terreno y quedó por detrás de su compañero de recorrido. Luego, un doble bogey en el 4 (erró dos putts fáciles) y un palo de más en el 6 (el tiro de salida llegó al público) enredaban su jornada y parecía que su día soñado se hacía trizas.

Pero estaba dicho que sería su fin de semana. Dos birdies consecutivos en las banderas 7 y 8 limpiaron su tarjeta y, mientras sus rivales se caían (el inglés Justin Rose, que cazó el liderato, se subió dos veces), mantuvo el pulso firme.

Volvió a ganarle al campo en los hoyos 12 y 13 y, desde ahí, apostó por mantenerse en juego, no arriesgar demasiado y conservar la ventaja, que sus escoltas jamás pudieron recortar.

A esa altura, ya había sacado tres golpes de ventaja, que administró con clase. En el 14, con un putt largo; en la bandera siguiente, pese a una mala salida, corrigió con un tremendo segundo tiro, lo mismo que ocurrió en el 16, cuando parecía que nada lo privaba de la gloria.

Fue un fin de semana difícil. Hice la mayor parte del trabajo el jueves y el viernes, pero estoy muy contento de haber aguantadoRory McIlroybicampeón del Masters

El nerviosismo jugó también sus cartas. En el 18, McIlroy lanzó la pelota al público e, intentando atacar la bandera, cayó al búnker con su tercer tiro. Scottie Scheffler, que había terminado segundo merced a una brillante arremetida en los nueve hoyos finales, miraba desde el clubhouse con ilusión de un posible desempate.

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McIlroy y el festejo. Solo ocho jugadores tienen más títulos en Augusta que el norirlandés. La lista la lidera Jack Nicklaus, que ganó seis, uno más que Tiger Woods. Foto: France Presse.

No fue así. McIlroy la sacó de la arena con clase y la dejó servida para el putt del título, que hizo brotar su llanto retenido por tantas horas. La historia dirá que fue un bogey, pero qué más da, la chaqueta seguirá siendo suya.

Y la historia también.

Llegaron los saludos protocolares, el festejo eufórico de McIlroy, quien corrió hasta el público para abrazar a su hija Poppy (4 años) y besar a su esposa Erika, que lo acompañó durante las cuatro rondas.

“No puedo creer que haya esperado 17 años para conseguir una chaqueta verde, ¡y ahora gano dos seguidas! Toda mi perseverancia en este torneo de golf a lo largo de los años está empezando a dar sus frutos”, admitió el vencedor.

Que ya es una leyenda.
Héctor Opazo M.

es coordinador de Deportes El Mercurio. Periodista de la Universidad de Chile, participó en la cobertura de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y en los JJ.OO. de Río 2016, entre otros eventos.

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