Santiago de Chile.   Mié 15-04-2026
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O’Higgins se planta ante un gigante del continente pero paga caro su ineficacia

Los celestes tuvieron más ocasiones, marcaron el ritmo del juego y nunca se vieron superados por los paulistas, pero perdieron de igual manera. Arnaldo Castillo y, sobre todo, Bryan Rabello desperdiciaron ocasiones increíbles que pudieron cambiar la historia en Morumbí.
Foto: France Presse
Héctor Opazo M.14 de abril, 2026
A un gigante continental no se le puede perdonar. Ni una gota de misericordia.

Pero O’Higgins lo hizo, exhibió demasiada piedad y lo pagó caro, con una inmerecida derrota por 2-0 en su visita a Sao Paulo, en el inmenso Morumbí.

Lo entendió la gente, que abucheó a ratos el trabajo de los tricolores, que sufrieron demasiado ante el ímpetu de los rancagüinos, pero que apelaron a su jerarquía copera, a su calidad individual y a eso que es difícil de definir, pero que el mundillo del fútbol llama “camiseta” para quedarse con la victoria ante los celestes.

Lo sabe también Bryan Rabello, que dilapidó una ocasión increíble (38’), a un metro de la portería vacía, que pudo marcar el empate parcial. O Arnaldo Castillo, que perdió un mano a mano bien contenido por el golero Rafael en el primer tiempo, y otra ocasión en el área chica en el segundo.

Y cuando se perdona tanto, se paga caro. Luciano, tras una lujosa habilitación de Jonathan Calleri, perforó rápido la valla de Omar Carabalí; mientras que Arturo definió una linda jugada colectiva para aumentar la cuenta.
El increíble gol que marró Bryan Rabello a un metro del arco, con el arquero en el suelo. Pudo cambiar la historia. Foto: France Presse.

La apuesta del DT Lucas Bovaglio era clara: presionar en tres cuartos de campo, retroceder para achicar el equipo e intentar salir jugando con el talento de Rabello y Martín Sarrafiore, con un apagado Francisco González por la banda diestra y con Arnaldo Castillo jugando demasiado de espaldas a la puerta.

“Los primeros minutos iban a ser determinantes, el desafío que les planteé a mis jugadores era llegar a la pausa de hidratación con el cero en nuestro arco, lamentablemente llegamos en desventaja”, lamentó Bovaglio.

No jugó mejor Sao Paulo. No llegó más (O’Higgins tuvo 13 remates contra 12 de los anfitriones), pero pegó cuando se debía y mantiene el paso firme en la Copa Sudamericana, con campaña perfecta.
Nos vamos con bronca, con el dolor de perder, pero si tengo que elegir una forma de perder, elijo la de esta nocheLucas Bovaglioentrenador de O'Higgins

Y los celestes —que homenajearon vistiendo de amarillo al América de Rancagua que les dio vida— pagaron la ineficacia. Y cuando sí lograron llegar a la red, mediante un testazo de Thiago Vecino, la jugada fue anulada por un empujón previo del uruguayo.

“Fue determinante la jerarquía del rival en los detalles finos. Su primera situación termina en gol, nosotros tuvimos más ocasiones, hicimos el partido que teníamos que hacer, pero la pelota no quiso entrar. Aun así, valoro la valentía que tuvo este equipo, que pudo competir sin especular ni refugiarse”, lamentó el adiestrador.

Siguió presionando O’Higgins (“no tiremos la toalla”, arengaba Bovaglio en la pausa de hidratación), pero la puerta se mantuvo cerrada, hasta que el entrenador empezó a reservar fichas para los siguientes partidos ante un desgaste monumental.

En los tricolores, en tanto, Gonzalo Tapia apareció en los últimos 10 minutos, aunque no tuvo demasiadas oportunidades para exhibirse.

De todas maneras, la victoria sobre Millonarios en la primera fecha mantiene altas las expectativas de clasificar, que deberá confirmar en dos semanas, cuando reciba al Boston River uruguayo.
A seguir luchando.
Héctor Opazo M.

es coordinador de Deportes El Mercurio. Periodista de la Universidad de Chile, participó en la cobertura de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y en los JJ.OO. de Río 2016, entre otros eventos.

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