Adiós a un hombre de fútbol
El recuerdo de Caupolicán Peña viene justo cuando la selección chilena no termina de profundizar su crisis. Son los días en que esperamos la inscripción de las listas para la elección de la ANFP, luego del descalabro instalado desde 2020.
En sus ediciones del domingo, los matutinos capitalinos no llevaron una línea sobre el funeral de Caupolicán Peña. Primer presidente del Sindicato de Jugadores, defensor de Colo Colo en los años 50, entrenador de un Palestino inolvidable, que coronó un ciclo virtuoso en 1978, con el título obtenido en el Estadio Nacional frente a los albos.
Siempre fue Caupolicán, hasta que en los años 90 pasó a ser “don Caupo”. Presidía el Colegio de Técnicos. No sabemos si la herida había cicatrizado después de esas dos noches amargas y terribles de marzo de 1977. Bajo su mando, Perú nos empató en Santiago con el zurdazo (¿inédito?) de Juan José Muñante, y nos ganó en Lima 2-0, con los tantos de Hugo Sotil y Juan Carlos Oblitas.
Seis minutos de horror en el Nacional limeño y la eliminación del Mundial de Argentina 78, que en esos años nos pareció una crisis gigantesca. Dos años después, la Roja disputaba la final de la Copa América y llegaría al Mundial de España 82. Caupolicán Peña cargó con esa cruz que le endilgaron Muñante, Sotil y Oblitas, pero tuvo la generosidad suficiente para aportar y apoyar la reinvención del fútbol chileno después del escándalo de Maracaná.
En otro minuto, sus exequias hubieran sido cubiertas de manera profusa. Los diarios tenían periodistas y espacio; las radios disponían de reporteros y eran varias; en los canales de televisión sobraban gente y cámaras. Había medios.
El recuerdo de Caupolicán Peña viene justo cuando la selección chilena no termina de profundizar su crisis. Son los días en que esperamos la inscripción de las listas para la elección de la ANFP, luego del descalabro instalado desde 2020, cuando Pablo Milad y su directorio perpetraron una gestión espantosa.
Uno de los responsables mayores de esta masacre institucional es Jorge Yunge, su secretario general, a quien no le conocemos la voz. Sin pudor, el dirigente talquino espera anotar una lista para enfrentar a Jorge Uauy y Lorenzo Antillo. Quienes lo acompañen en la aventura y los clubes que adhieran a su candidatura quedarán muy mal parados. Los señalaremos con el dedo.
En rigor, avalarán lo hecho por la actual administración. Los pasillos de Quilín confidencian que Mauricio Etcheverry, la mano derecha de Sergio Jadue, es el principal operador del talquino, en representación de ¡Universidad de Chile! Sí, el cuadro que representa a la Casa de Bello, involucrado en mantener un estado de situación espantoso. El cóctel es completo. Quienes han estado en las conversaciones afirman que Victoriano Cerda, omnipresente en Huachipato y controlador de la U, mueve los hilos tras bambalinas. Y si está Cerda, Patricio Kiblisky no debería estar ausente. En síntesis, el lote de Michael Clark.
La degradación del fútbol local es tan profunda que ya nos parece cotidiana. En la concentración de Chile en Estados Unidos, Marcelino Núñez abandonó el buque molesto porque no jugaba. Hasta el cierre de esta columna, no hemos escuchado al presidente de la federación, Pablo Milad, quien encabeza a la delegación. El martes sabremos quiénes son los aspirantes a la mesa de Quilín. La tarea es gigante, tal como la que vivimos en la década de los 90. Entonces hubo grandeza y vocación para salir a flote. Caupolicán Peña fue uno de los que dieron la batalla y no se restó.
Danilo Díaz
es un comentarista, periodista deportivo y escritor chileno. En 2009 obtuvo el premio de Premio Nacional de Periodismo Deportivo de Chile.







