Santiago de Chile.   Jue 20-08-2026
21:44

Las pistas que dejan los clubes chilenos para subir escalones en torneos internacionales

La Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, ambas con techo en octavos esta temporada, enseñaron un repunte de las escuadras locales (43,6% de rendimiento), sostenido en las campañas de Coquimbo, la UC y O’Higgins. Los expertos sugieren elevar la intensidad, más rodaje a los “equipos-base” y mayor inversión. 
Foto: Photosport.
Claudio Herrera de la Fuente20 de agosto, 2026
La Copa Libertadores de los clubes chilenos se estiró hasta agosto, altura a la que no llegaron sus pares de Uruguay, Bolivia, Perú y Venezuela, mientras el fuelle en la Copa Sudamericana duró hasta julio, porque los octavos de final del segundo torneo en relevancia se negaron para equipos nacionales y venezolanos.


Entre Coquimbo Unido (tres triunfos, tres empates y dos derrotas), U. Católica (4/2/2), O’Higgins (6/1/5), Huachipato (0/0/2), Palestino (0/3/3) y Audax Italiano (2/1/3) completaron un 43,6% de rendimiento (sin considerar la fase local, donde fueron despedidos la U y Cobresal), superando la globalidad de las últimas dos temporadas: 35,5% en 2025 y 37,5% en 2024.


“Me quedo con el camino recorrido, el cómo competimos en todos los partidos, morimos de pie, fuimos dignos en esta Copa Libertadores” fue el mensaje del técnico pirata, Hernán Caputto, tras despedirse en penales frente a Platense, dejando un hito en la edición en curso, porque desde el 2012 que dos clubes chilenos no superaban la fase grupal en una misma edición.


El balance es positivo, porque hace tiempo que no se competía como ahora, se generó mucha ilusión; Coquimbo, Católica y O’Higgins lograron igualar la intensidad de rivales con mayor presupuesto, hubo estrategia y carácter. Históricamente a los equipos chilenos les cuesta mucho de visita y esta vez hubo triunfos históricos, impensados en Brasil, Argentina (…). No hay que perder de vista que te enfrentas con clubes que invierten mucho más, que se arman para ganar la Copa. Si se sigue este camino y se invierte un poco más se puede subir otro escalón”, analiza el exseleccionado Rodrigo Pérez.


“Se viene mejorando, ya lo hizo la U el año pasado, que compitió con un ritmo de juego que te empareja con el estándar sudamericano de aquellos que ganan las copas (…). Ahora se subió el nivel. Hubo improntas distintas: O’Higgins compitió bien, eliminó a Bahía y una ingenuidad ante Tolima en la última pelota tras un balón parado a favor la terminó pagando. Y si el rival no era Boca, pasaba. Coquimbo es de una idea más práctica, aprovecha los momentos y cede el protagonismo, algo (a lo) que la liga chilena no está acostumbrada, hizo una gran copa. Esta UC también es práctica, se siente cómoda sin la pelota, el medio aquí como que desprestigia eso, pero hay que darle valor: ganó el grupo con Cruzeiro y Boca”, razona un personero que tiene vivencia en direcciones deportivas y secretarías técnicas locales.


“¿Qué hacer para seguir escalando? Mejorar las estructuras: Coquimbo tiene un complejo, desarrolló una idea deportiva que no es la que predominaba en Chile, pero completamente válida, y sostuvo un grupo de jugadores. Faltan esas estructuras para lograr competir a mediano y largo plazo. Fijar políticas de desarrollo, tanto para contrataciones, formación de jugadores y entrenadores; lograr hacer a la institución más fuerte, no al equipo, porque el equipo es momentáneo, sale campeón y puede vender cinco jugadores, pero si hay estructura te puedes rearmar, como lo hace, por ejemplo, Independiente del Valle”, dice la misma fuente.


Un ejecutivo de un club local completa: “La UC y Coquimbo hicieron una muy buena fase de grupos y ahí hubo una constante: Católica ocupó 14 jugadores en esa etapa, Coquimbo hasta la 5ª fecha utilizó 13 futbolistas y O’Higgins 14 (en la Sudamericana). Era un equipo titular y dos o tres cambios, mantienen la base siempre, hasta ahí no sufrieron lesiones y suspensiones, lo cual es fortuito, por un lado, pero también se puede deber a un buen trabajo físico, tareas preventivas. En Chile cuando tienes una base que juega todos los partidos, se compite bien, eso viene pasando en el último tiempo; ya si necesitas un plantel cambia la cosa, como quedó demostrado con Católica ante Estudiantes”, enseña.


El repaso de Daniel Garnero, DT cruzado, tras la fatídica noche del martes ante los “pincharratas”, fue en esa línea: “Con el plantel completo nos habría ido muy bien; no somos muchos y más encima nos faltaron varios, y se sintió”. Y el DT también esbozó una variante a la hora de armar planteles: “El fútbol chileno tiene un contra muy grande que es la parte impositiva: en Paraguay si tienes un millón de dólares el jugador se lleva 900, aquí se lleva 600 y la inversión del club es la misma; competir internacionalmente para captar jugadores es muy difícil acá”.
Claudio Herrera De La Fuente

es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.

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