Así son las cosas
Pizarro, habrá que recordarlo, anduvo entre clubes de Francia e Italia de tumbo en tumbo, y ahora, en Racing quiere ser la promesa que por fin se convierte en realidad. Y a ver si es verdad.
En Youtube hay un resumen de 15 minutos y once segundos del triunfo de Racing sobre Atlético Tucumán por 3 a 0.
El primer gol, con relatos y comentarios de argentinos, se extiende entre el minuto 4 y el 5, más once segundos. Se nombra a Cambeses, el arquero de Racing, y a su defensa Di Cesare, y desde luego al autor del primer gol, el colombiano Duván Vergara, y se habla de pie a pie, se elogia su velocidad y la iluminación que tuvo para levantarle la pelota al portero rival.
Lo central de todo lo anterior es que a Damián Pizarro no lo mencionan en el resumen de ESPN.
Pizarro, habrá que recordarlo, anduvo entre clubes de Francia e Italia de tumbo en tumbo, y ahora, en Racing y esa vez por Tucumán, quiere ser la promesa que por fin se convierte en realidad. Y a ver si es verdad.
En Chile cayeron elogios y loas por la partipación de Pizarro en la jugada, y en la prensa y los canales fue noticia destacada. Y lo fue con justa razón, pese a lo fugaz, porque la columna vertebral de la jugada existió por lo que hizo Pizarro, autor de la conexión. Estaba marcado, algo de costado o de espalda, pero igual dio un pase con el taco de la pierna derecha, roce fino, devolución exacta y eso puso a Vergara, el goleador, en carrera y posición.
Pues bien, todo lo anterior, en el relato y resumen de ESPN, que por lo demás se puede ver fácilmente, Pizarro y su pase no tuvieron relevancia alguna y ni siquiera fue algo secundario, simplemente no existió, y los hechos lo prueban: ni siquiera lo nombran.
Así son las cosas.
Lucas Cepeda, el fin de semana pasado, salió a los 73 minutos, cuando Elche Fútbol Club perdía por 2 a 1 de local, pero al final fue empate a 2 con un penal y con mucho de alivio y respiro, porque perder en casa y cuando la liga avanza sin pausa, a lo mejor no es pecado, pero podría ser mortal.
Salió y la cámara fugazmente mostró su salida y el lugar de la banca donde se situó. Banca es un decir, porque son butacas cómodas y mullidas, pero eran varias las vacías y no había compañeros ni equipo técnico que hiciera lo habitual, esto es, estirarle la mano y extenderle un saludo al compañero que se retira y se sienta en la llamada banca.
En este caso eligió un butaca al final de la fila y se quedó solo y con la tristeza del que sale y no hizo lo que soñó —pases, destreza y goles— y por eso la mirada está fija, pero al mismo tiempo perdida.
Nada es fácil, el camino es cuesta arriba y no es el título de esa antigua película inglesa: “La soledad del corredor de fondo” (1962), también conocida como “El mundo frente a mí”, porque eso era existencial. Acá no, acá es la profesión y sus costras, injusticias y amargos sabores.
Así son las cosas.
Antonio Martínez
es periodista y crítico de cine; fue editor de Cultura de “La Época”, jefe de redacción de “Hoy” y director editorial de Alfaguara. Fue corresponsal, desde España, de “Estadio”, y columnista de “Don Balón”. Autor de “Soy de Everton, y de Viña del Mar” (2016), y junto a Ascanio Cavallo, de “Cien años claves del Cine” (1995) y “Chile en el cine” (2012).







