Santiago de Chile.   Mar 24-02-2026
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El fútbol que aburre

El que se haya puesto un tanto aburrido el fútbol para muchos tiene mucho que ver con la excesiva importancia que se le ha dado tanto a las propuestas técnicas y a los sistemas tácticos como a los constructores de ellos.
Foto: EFE
Sergio Gilbert23 de febrero, 2026
Ronaldinho Gaúcho, el exjugador brasileño y que es considerado uno de los últimos “genios del balón” de la historia por su innegable talento (que, en todo caso, eclipsó debido a su gusto excesivo por la jarana) dijo hace algunos días en una entrevista que él no veía mucho fútbol. Más bien, que no miraba partidos completos, sino que puros highlights o resúmenes.

“Me pongo nervioso. Uno empieza a pensar: ¿Cómo ese tipo pudo errar ese pase? Y ahí me empiezo a enojar”, dijo Dinho al justificar su posición.

Más allá de las distintas opiniones que puede generar este comentario, lo cierto es que esta reflexión abre espacio para un debate interesante. ¿Realmente hoy no se juega tan bien como hace algunas décadas? ¿El fútbol ha perdido brillantez y despreciado el talento, hundido por las obsesiones tácticas y la preminencia de la fortaleza física?

Tal vez así es. Y por eso pese a que el fútbol sigue siendo un espectáculo apasionante por su básica confrontación de habilidades y estrategias, en las últimas décadas ha dejado de ser el lugar del surgimiento del talento, de la magia, de aquella expresión fantástica que tuvieron en Pelé, Garrincha, Cryuff, Maradona, Zidane y al propio Ronaldinho Gaúcho a exponentes de lujo.

Sí, por cierto que un tipo como Messi sigue enarbolando la bandera de los que sienten que el fútbol se juega con la cabeza y con el corazón conectados y que la inspiración es el mejor motor. Pero no está rodeado de otros exponentes que compitan con él en esto o el menos traten de imitarlo.

Cristiano Ronaldo es un súper atleta. Un deportista que quedará en la historia. Pero no al lado de los talentos excluyentes del fútbol, sino que con “monstruos” como Michael Phelps o Usain Bolt que maravillan por su capacidad física.

Pero no se trata solo de que no emerjan nuevos genios del balón.

El que se haya puesto un tanto aburrido el fútbol para muchos tiene mucho que ver con la excesiva importancia que se le ha dado tanto a las propuestas técnicas y a los sistemas tácticos como a los constructores de ellos.

Ello es en sí, además, una falacia, porque el fútbol, pese a que muchos pueden pensar lo contrario, ha sobrevivido con muy pocas revoluciones diseñadas por entrenadores.

Los cambios tácticos, por ejemplo, se podrían reducir a tres en la historia: el “cerrojo suizo”, de Karl Rappan; el “cuadrado mágico” de Hungría puesto en escena en el Mundial 1954 por el DT Gusztáv Sebes; y el “fútbol total” diseñado por Rinus Michels y perfectamente aplicado como concepto global por su mejor alumno, Johan Cruyff. Todas las otras “revoluciones” e incluso aquellas que se han transformado en tendencias con el apellido de algún entrenador (menottismo, bielsismo, guardiolismo, por ejemplo) son, en verdad, variedades o, en unos pocos casos, intentos ególatras por apropiarse de propuestas que se inventaron hace más de 50 años. Como nadie ha hecho nada nuevo en esta materia, obviamente que el espectáculo tiende a homogenizarse y a estancarse.

Sí, claramente puede que no se haya llegado aún a los niveles que Ronaldinho ha expuesto como argumentos para no ver fútbol. Todavía hay vida en él. Pero ojo, es hora de preocuparse por su supervivencia.
Sergio Gilbert

es periodista titulado en la UC, especializado en fútbol. Profesor universitario y redactor en El Mercurio. En Twitter: @segj66

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