Hernán Caputto: “Las políticas deportivas están por sobre todo y es muy bueno continuarlas”
El entrenador de 51 años, quien asumió la banca de Coquimbo Unido tras la salida de Esteban González al fútbol mexicano, repasa su camino y explica su manera de actuar: “Cuando un DT es flexible todo transcurre de manera normal; la rigidez es cortoplacista”. Adelanta que no habrá grandes variantes en el campeón de Chile, pero “hay que intervenir” y sostiene que su proyecto calza como un guante a la filosofía del club. “Nos gusta fomentar, hacer crecer y dar oportunidades a los jugadores jóvenes”.
La memoria de Héctor Hernán Caputto Gómez es precisa. “Llegué el 3 de enero de 1997 a Chile. Cumplí 29 años en el país. Nunca imaginé que iba a estar tanto tiempo. Aparecí acá y era ver qué iba a pasar, porque era extranjero. Me nacionalicé, tengo un hijo chileno. Agradezco lo que el país me dio, pero al que también le he dado: jugué hasta los 38 años y me desarrollé como entrenador”, cuenta el nuevo jefe técnico de Coquimbo Unido, su cuarta experiencia en Primera División después de la U, Ñublense y Copiapó.
“Me ha tocado un poco de todo. Uno va generando experiencias y vivencias. Y va intentando ver qué puede mejorar; o lo que no ha hecho bien, poder hacerlo bien”, reflexiona.
—Si mira su carrera, ¿ha sido la correcta, se saltó alguna etapa?
“Hoy no puedo cambiarla… No me arrepiento de las decisiones que tomé. Por supuesto que uno cree que a lo mejor podrían haber sido diferentes. Veo qué fue bueno y qué no tan bueno. Y lo valoro. Hace muchísimos años, a Arturo Salah, un gran formador, un padre para mí, le comenté que iba a ser entrenador. Y me dijo ‘qué bueno’. Me ayudó muchísimo, me instó a poder estudiar y me recalcó ‘no te olvides nunca que es una carrera de 30 años’. Yo la veía inmensamente larga, si como futbolista hacer una carrera de 20 es larguísima, ahora me topaba con una de 30. ¡Qué larga! Y ya hoy voy para mi año 14 como entrenador, entonces la valoro y seguramente que tengo mucho por mejorar, crecer. Cada camino que fui tomando fue un gran aprendizaje”.
Limache, el primer rival de la temporada, en la Supercopa, es duro, difícil. Conozco a Víctor Rivero desde hace muchos años, sé cómo conduce y se cómo trabaja a sus equipos. Cambiaron futbolistas, probablemente más que nosotros, pero tiene una línea por años y es respetable. Será un durísimo rival el 21 Caputto y el debut oficial de la temporada
—Hizo todo lo que debió hacer, entonces.
“No soy mucho de mirar para atrás y ver qué es lo que debería haber cambiado. Principalmente digo ‘qué no hice tan bien’, ‘qué hice tan bien’, ‘cómo podría mejorar…’. Valoro mucho las vivencias; años cumplimos todos, pero las vivencias son las que te dan experiencia. Los años no te dan experiencia”.
—Un momento que recuerde para decir ‘debí hacer algo mejor’.
“Tiene que ver con temas de manejo en la relación con el futbolista, los dirigentes o los clubes. Cada experiencia uno debe asimilarla, procesarla y sacar algo importante. Cada una de las que tuve las valoré, tanto de empezar en la selección, como después estar en un equipo grande y luego volver a la selección para llegar nuevamente al fútbol profesional. Lo que sí tengo claro es que quiero dirigir fútbol profesional, que estoy contento ahí. Lo decidí ya hace varios años. Valoro muchísimo los años de formativo y también de selección”.
—¿Cómo se mastica el haber quedado tan cerca del ascenso con Copiapó?
“Está bien la palabra masticar. Suma un poco de bronca, principalmente porque cuando las cosas se hacen bien y los jugadores rinden al máximo uno piensa y dice ‘bueno, nada, qué lástima que no se pudo dar…’. Son cosas que pueden pasar. Lamentablemente nos pasó a nosotros. Todo el año luchando, estando en los primeros puestos y nos quedamos sin la posibilidad de ascender. Igual, la campaña benefició a los jugadores, porque se quedaron varios, otros que fueron a Primera o a otros equipos de la B. Y también mi caso, que me toca poder pasar a otra categoría, en este caso al campeón”.
—¿Cuánto duró el duelo de no conseguir el objetivo?
“No sé si llamarlo duelo, aunque tampoco puede durar tanto. Pero sí nos dolió, fue duro, principalmente la pérdida del campeonato, más que el ascenso directo. Cuando perdimos con Universidad de Concepción fue duro, porque fue el único partido que perdimos de local, en todo el año, entre Copa Chile y Campeonato. En esto del duelo uno tiene que dar vuelta a la página y pensar rápido. Después vino la liguilla, no pudimos pasarla y, bueno, uno tiene que rápidamente pensar en lo que viene”.
Caputto cuenta que el 26 de diciembre comenzaron las prácticas de Coquimbo Unido. “Nos hemos sentido bien. Si bien conocía a algunos jugadores y sigue casi el mismo plantel, el tiempo es muy importante para la adaptación entre entrenador y jugador, porque además está la Supercopa. Es importante que también uno se adapte a los jugadores”.
—¿Le sorprendió el llamado de Coquimbo?
“No, no, la verdad que no. ¿Por qué digo que no? Me gustó mucho la manera de buscarme; es gracias a la política deportiva de un club y yo entro en esa política, que tiene que ver un poco con el modelo de juego que es bastante parecido al que tenía Esteban González. Y una política deportiva que tiene que ver también con fomentar, crecer y darle oportunidades a los jugadores jóvenes, que tanto proyecta el club. Las políticas deportivas de los clubes están por sobre todo, por sobre los jugadores, sobre los entrenadores, y es muy bueno continuarlas, independiente del entrenador”.
—¿Cuál es la obligación de Coquimbo? Lo lógico es pedirle que pelee el campeonato…
“De mi lado, asumir una hermosa responsabilidad. Estaremos en una competencia internacional, la más grande, la Copa Libertadores, y eso es muy bueno. No podemos dejar de lado nuestro Campeonato Nacional. Seremos un equipo competitivo y disputaremos cosas importantes. Es un equipo que en los últimos años ha estado entre los ocho primeros y ha clasificado a copas internacionales. Hay que aspirar siempre a eso. Además, está la política de proyectar sus jugadores jóvenes a selecciones juveniles y a selecciones adultas. También va a seguir creciendo el complejo”.
—Habló de que el técnico se tiene que adaptar a los jugadores. ¿Y la adaptación de los jugadores al técnico?
“Uno tiene que ser flexible; cuando uno es un entrenador flexible todo transcurre de manera normal; lo rígido, en cambio, es más cortoplacista. Si hay un equipo que funcionó muy bien, y que se ha quedado más del 90% de los jugadores, y el modelo de juego no varía tanto, es muy normal que ellos se adapten fácilmente. Conozco el medio y hay muchos jugadores que tuve en selecciones juveniles, en diferentes equipos. Nos conocemos; saben cuál es mi manera de conducir el grupo, humana y profesionalmente”.
—¿Cómo es?
“Siempre cercano. Soy un entrenador al que le gusta el trabajo, el rigor, pero siempre de la mano de la buena conducción, de la cercanía con el futbolista. Cuando uno puede manejar eso, principalmente el tema humano, le puede sacar mayor rendimiento al futbolista. Así, al menos, ha sido mi conducción en todos los equipos que estuve, selecciones incluidas. Es beneficioso para el futbolista. Siempre busco el beneficio individual del futbolista, que crezca individualmente para que así mejore el colectivo”.
—Uno podía recitar de memoria la formación de Coquimbo. Sabía cómo jugaba, sus puntos altos y los bajos, que fueron pocos. ¿Hasta dónde se puede intervenir un equipo así?
“Siempre se puede. La palabra que dijiste es justa, intervenir, porque cuando uno utiliza otras, no son justas para un equipo que salió campeón, que hizo una campaña histórica, y que prácticamente todos sus futbolistas estuvieron al tope de sus rendimientos. Nada, hay que intervenir, hay que consolidar cosas que hicieron y volver a hacerlas. Seguro que no es una tarea fácil, pero es parte de nuestra profesión. Lo veo como un lindo desafío, como una gran oportunidad, de conducir al equipo campeón y a los futbolistas que estuvieron prácticamente en el once ideal del año”.
—Tocó el tema de los jugadores jóvenes. Usted corre con ventaja, conoce de la formación.
“Poner a un jugador joven tiene que ver más con sus capacidades más que con un reglamento. Cuando veo que un club piensa de esa manera, mejor, porque se conjugan todo ese tipo de cosas fundamentales. Vale la capacidad del futbolista, independiente de la edad, y la oportunidad que tienen en casa para que se desarrollen bien. Conozco mucho al futbolista chileno porque trabajé 10 años en la selección, tiene mucha capacidad y la manera de guiarlos es el punto importante o la tecla importante para que ellos se desarrollen mejor”.
—A propósito, para 2026 cambió el reglamento en el tema del Sub 21: si los clubes quieren incluir a jóvenes seleccionados en la suma final, deben haber jugado tres partidos en Primera, al menos.
“Eso me parece perfecto, por supuesto. Si es seleccionado debe jugar para cumplir. Esto a algunos los obliga y les dice ‘bueno, dale, qué bueno que estos jugadores puedan estar en la selección y a su vez ganar minutos’, porque al final es parte de lo que pide el reglamento’”.
Sobre su faceta formativa, Caputto es claro: “Siempre recuerdo algo que nos dijo Hugo Tocalli, un gran formador: ‘No hay algo más lindo para un entrenador que ver el crecimiento en el anonimato’. Que hagan su carrera nos da alegría, pero no desde el que nos nombren, sino desde verlos a ellos. Me pasa con muchos futbolistas que conocí cuando eran niños, ahora son padres, tienen una familia constituida y hoy esta carrera le da la posibilidad de trabajar de lo que siempre le gustó”.
—¿En qué momento de su carrera llega esta oportunidad en Coquimbo?
“Muy buena, pero no tiene que ver netamente con los años. Era muy importante tener más de un año de trabajo en un club, eso me faltaba. Me faltaba armar un equipo, poder consolidarlo desde un inicio, trabajarlo y después ir procesando todo el año que es un año largo. Lo logré en Copiapó y fue muy beneficioso, porque en un año pasan muchísimas cosas, no solo futbolísticas, sino de vida. Comportamientos familiares… Me agarra en un buen momento, por eso uno abraza las oportunidades cuando vienen y se entrega al máximo. Me siento preparado para cada uno de los desafíos”.
Raúl Neira
es redactor de Deportes El Mercurio y especializado en fútbol. Con más de 25 años de carrera, cubrió la Copa Confederaciones de Rusia 2017, la Copa América de Chile 2015, copas Libertadores, sorteos y partidos clasificatorios a la Copa del Mundo.







