Santiago de Chile.   Mié 12-06-2024
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El clásico, un partidazo eclipsado

En las noticias ha figurado tanto el manchón del epílogo como el notable partido del clásico universitario. Muy bueno. Intenso y veloz. Pierna fuerte y tarjetas. Y, por sobre todo, un gol de película. Todo esto eclipsado por un momento ocupado por la infamia
Foto: Photosport
Edgardo Marín21 de mayo, 2024
Nicolás Castillo no pidió perdón después de sus ataques verbales y gesticulantes contra Universidad de Chile, su rival vencido en el gran partido de la fecha. Lo que hizo no tiene nombre ... y él tampoco, pues Universidad Católica, su club, no lo nombra en la nota que publicó después del feo incidente, señalando solo que “lamenta las expresiones y gestos de un jugador de nuestro plantel a la hinchada rival y ofrece las disculpas correspondientes”. Es solamente “un jugador de nuestro plantel”. ¿Y qué culpa tiene el plantel?

Uno puede perdonarle a Cruzados que no sepa la real fecha de fundación del club que administra (aunque la Ley de SADP establece que “las organizaciones deportivas profesionales, en el ejercicio de sus funciones, deben promover el respeto irrestricto a las personas”), pero caer en un error tan grosero como este no es fácilmente perdonable. No en el club que canta “Alta la frente al Cielo…”. Castillo, no castigado por su club, ha viajado a España, junto a personal médico de Cruzados, para el tratamiento de una lesión.

Al final, en las noticias ha figurado tanto el manchón del epílogo como el notable partido del clásico universitario. Muy bueno. Intenso y veloz. Pierna fuerte y tarjetas. Y, por sobre todo, un gol de película. El empalme de chilena de Zampedri y la pelota inalcanzable para Castellón entran en la historia cruzada al igualar el “Toro” a “Tito” Fouillioux en la tabla de goleadores de los estudiantes. Sólo con un golazo se podía alcanzar al gran jugador de la UC y del fútbol chileno.
Todo esto eclipsado por un momento ocupado por la infamia. Y esto merece una reflexión profunda, pues está afectando, como tantos otros hechos, a la formación de niños y jóvenes: el maltrato como cuestión social.

¿Les decimos a los cadetes de nuestros clubes que pueden recurrir a las palabras groseras y a los gestos obscenos sin castigo? ¿Acaso no se supone que es exactamente lo contrario lo que buscan sus clubes? Después de este suceso del domingo es difícil que estos jóvenes crean lo que les digan sus entrenadores, sus profesores y sus padres.

Las dificultades se dan en todos los ámbitos. Ni qué decir de la política, cuando el Presidente de un país trata de corrupta a la esposa de otro. O cuando un candidato chileno, en el extranjero, trata con un adjetivo descalificador al Presidente de la República, igual al que este mismo ya usó en un pasado cercano.

Todos dicen lo que se les ocurre en medio de una incontinencia verbal irresponsable.

Pero en el fútbol hay un árbitro en cada partido y algo se puede conseguir a favor de la decencia. En este clásico fue Cristián Gárate y en su informe se destaca el mal comportamiento de Castillo (y de la barra de la U, para variar). Aunque no lo afecte a Castillo un posible castigo (estará en recuperación un buen tiempo), está clara la sanción moral del mundo del fútbol. ¿Está clara?

Edgardo Marín

es periodista egresado de la Universidad Católica, donde estudió a la par de su trabajo periodístico. Ha sido reportero y comentarista en diarios, revistas, radios y canales de televisión, además de investigador y autor de libros de historia del fútbol. Premio Nacional de Periodismo de Deportes 1993.

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