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Autos nuevos

Con lo de los autos nos estamos aproximando al Viejo Continente, según el mediocampista, mientras los de Fernández Vial, que malviven con sueldos de 500 mil pesos demorados, deben pensar que van a la deriva y se alejan de cualquier continente conocido.
Foto: Colo Colo
Antonio Martínez20 de abril, 2024
El plantel de Colo Colo, cuerpo técnico incluido, pasó las penas del fútbol con el regalo de uno de sus patrocinadores: un automóvil Dashing de la marca china Jetour, que anda por los 20 millones de pesos.

33 vehículos blanco o negro, uno para cada uno, y Arturo Vidal, cómo no, feliz recibió el moderno control, firmó el vehículo y dijo lo siguiente: “Espectacular que la marca y Colo Colo hayan hecho este gesto con el equipo, vamos avanzando y nos vamos acercando a los europeos que hacen esto con los jugadores, es una linda iniciativa”.

Con lo de los autos nos estamos aproximando al Viejo Continente, según el mediocampista, mientras los de Fernández Vial, que malviven con sueldos de 500 mil pesos demorados, deben pensar que van a la deriva y se alejan de cualquier continente conocido.

Clubes que integran el universo chileno y merecen tanto respeto los unos como los otros. Algo que fácilmente olvida el motorizado Vidal: “Perder así contra un equipo tan inferior como Cobreloa duele mucho”. Lo dijo a propósito de una derrota y el dolor intenso tampoco fue tan prolongado ni profundo, porque recibió el auto nuevo y se sintió en Europa, lejos del tercer mundo y de su pobreza.

En todo caso estamos en Chile.

No se sabe si los clubes europeos, españoles, ingleses o italianos, aunque a lo mejor sí, emplean la figura del comodato, que viene del latín commodatum, y en derecho se define así: “Contrato por el cual se da o recibe prestada una cosa que puede usarse sin destruirse, con la obligación de restituirla”.

Los cracks de Colo Colo aceptaron el presente chino, excepto el uruguayo Maximiliano Falcón, que no lo quiso por una sencilla razón: ya tiene auto, por lo tanto no tendrá nada que devolver porque no participó de una movida comercial, publicitaria y ocurrente.

Los Dashing de Jetour deben ser devueltos con la firma del conductor y se cree que con un rango de tres mil kilómetros en el tablero marcador, a menos que alguien se vaya la carretera austral y regrese con un auto suelto y sufrido.

El epílogo es que una vez devueltos serán vendidos a hinchas colocolinos, que teóricamente se los pelearán, o no, porque eso depende del equipo y de su suerte en los campeonatos.

Es un regalo con forma de préstamo que sería tal como lo hacen los clubes de Europa, que de esto sí sabe Arturo Vidal.

Por ejemplo: le pasan unos autos a Dembelé o Mbappé, uno por nuca, con el compromiso que los regresen antes que se cumpla el año.

Y si Dembelé consulta por si la patente del vehículo está incorporada, hay que contestarle lo mismo que a Mbappé, cuando preguntó por el tag: diles que sí.
Antonio Martínez

es periodista y crítico de cine; fue editor de Cultura de “La Época”, jefe de redacción de “Hoy” y director editorial de Alfaguara. Fue corresponsal, desde España, de “Estadio”, y columnista de “Don Balón”. Autor de “Soy de Everton, y de Viña del Mar” (2016), y junto a Ascanio Cavallo, de “Cien años claves del Cine” (1995) y “Chile en el cine” (2012).

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