Santiago de Chile.   Mié 13-05-2026
16:14

Resistencia y Lunin, la energía que catalizó la nueva hazaña de Real Madrid

Ganó 4-3 a Manchester City en la definición a penales, luego de igualar 4-4 la llave global. Un candidato menos en la Champions. El viejo amo del torneo sacó de carrera al campeón con disparo final del combativo Rüdiger y dos atajadas del meta ucraniano. Lo espera Bayern Munich en la semifinal.
Foto: EFE.
Claudio Herrera de la Fuente17 de abril, 2024
El cantito se propagó rápido. “Naaa, na na na na”, rugía la cancha de Etihad en el descanso del suplementario, entonando ‘Hey Jude’ de The Beatles. Josep Guardiola dedicaba una mini charla para Phil Foden y Jeremy Doku, el extremo belga que cambió el partido desde su ingreso. Parecía que el Manchester City se devoraba en el último acto al Real Madrid, a esa altura reventado muscularmente y también de la cabeza, después de aguantar un partido terrible desde el dominio inglés.

Pero la coraza merengue no cedió nunca e incluso esos 15 minutos finales, donde se fundió Carvajal (suspendido para el primer partido de la semifinal), fue lo más apacible para la visita dentro del suplicio global.

El Madrid, desangrado y con los bolsillos vacíos de alternativas, se montó en los penales para levantar la épica que lo distingue. Luka Modric, talismán de fiabilidad, cruzó el primer lanzamiento y atajó Ederson. La hazaña se tornó gigantesca, pero la tropa de Carlo Ancelotti no se amilanó. Andriy Lunin, el meta ucraniano que fichó el club en 2018 y que mientras Thibaut Courtois tallaba su mito se curtía lejos de la fanfarria en Leganés, Valladolid y Oviedo, dejó su marca esta vez. El larguirucho arquero atajó los envíos de Bernardo Silva y Matteo Kovacic, suficiente para empujar la proeza. Otra más.


No falló nadie más. Acertaron Jude Bellingham, Lucas Vázquez, Nacho y el disparo final de Antonio Rüdiger, un paladín del rigor defensivo, para descabezar al monarca engendrado por Josep Guardiola, que cederá la corona continental que tanto le costó en juego e inversión.

La magia del Madrid en estas lides la sintetizó con lucidez Raúl Caneda en una columna en La Voz de Galicia. “Un club construido sobre dos ideas básicas, pero esenciales: la exigencia máxima y la obsesión por los grandes futbolistas. No se enreda en debates estéticos ni ideológicos”, se lee. “Ganar ayuda a ganar”, agrega el gallego tras el partido.

Pero la caricatura del Madrid agazapado, tacaño y contragolpeador, tuvo un matiz en la etapa inicial en Manchester, jugada con estrategia y personalidad por la corte de Ancelotti, preparada para encimar bien arriba y romper la elaboración inicial del City. El gol de Rodrygo (12’), tras centro de Vinicius, con una sutileza de Bellingham para bajar un zapallo aéreo ante Rodri en el inicio del avance, da cuenta de un rival decidido y capaz de improvisar roles ajenos.

Ni el inglés Bellingham se restó de las tareas defensivas. En la imagen hostigando a Kevin de Bruyne. Foto: EFE.

Al City le costó siempre el partido, más allá que logró patear al arco con peligro (11 tiros contra tres del rival). El ingreso de Doku, que va arriba de una moto, pero matiza con freno, y el enroque de posiciones de Bernardo por Foden, empezó a hundir al Madrid. Y no hubo vuelta atrás. El acierto de Kevin de Bruyne (76’) logró alargar la serie ante un rival con menos banquillo (¿Vázquez y Díaz serían titulares en el City?), pero con un escudo que no en vano tiene bordadas 14 copas de Europa.

“No estamos acostumbrados a sufrir así. Normalmente somos nosotros los que atacamos así a los equipos. Hicimos una excelente demostración de cómo defender, sufrimos, pero somos el Real Madrid”, sintetizó Nacho, que se devoró a Erling Haaland, un finalizador ayer casi despreciado por el juego coral del City (Álvarez reemplazó al noruego al iniciar el alargue).


BAYERN AVANZA Y TUCHEL GANA EL AJEDREZ


Semifinal de libro, con cierre en el Santiago Bernabéu. Cinco veces se cruzaron antes en esta instancia Bayern y Real Madrid, con ventaja para los españoles 3-2 en el recuento.

Los bávaros, que después de 11 temporadas abdicaron en la Bundesliga, lograron superar al Arsenal en una revancha de relojería, jugada con manual y desnivelada a los 63’ con un testazo de Joshua Kimmich, escapando al marcaje de Gabriel Martinelli.


“En la primera parte fue una partida de ajedrez. Nadie quería cometer el primer error. Animamos tras descanso, el equipo tuvo que mostrar un poco más de personalidad, más de valentía. Fuimos más fluidos y hicimos una segunda parte fantástica. Merecimos ganar”, valoró Thomas Tuchel, que ya ganó el cetro continental al frente de Chelsea y cuya salida del mando técnico está sentenciada en junio.

El Arsenal, que intentó rebelarse y torcer la derrota a través del empuje del noruego Martin Odegaard, quedó a la deriva en un momento delicado de la temporada, donde también puja por la Premier League. “En este momento, el vestuario está destrozado y muy decepcionado. No encuentro las palabras adecuadas para animarlos; ojalá pudiera”, soltó el técnico Mikel Arteta.

“Ha sido una campaña difícil para nosotros, pero la expectativa aquí es ganar la Liga de Campeones”, sinceró el ariete Harry Kane, preso de una custodia defensiva que no le permitió ningún remate al arco.



Claudio Herrera De La Fuente

es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.

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