Santiago de Chile.   Mié 13-05-2026
13:21

Todos los vuelos del “Pájaro” Valdés: “Italia me hizo un jugador completo, en Colo Colo fui feliz”

Se probó en Palestino sin saberlo, se llovió en las casas Copeva, debutó con Pellegrini haciéndolo pésimo y, un año después, se fue a Italia. Lo pasó mal. 2000 fue su año maldito, “pero maduré y me hice fuerte”, dice. “Yo era 10, allá no existía el 10 y me hice un jugador más completo”, resume. En Europa se quedó 13 años y volvió a Chile a ganar títulos. La selección, vaya paradoja, fue un capítulo sin luces. “Los faroles rojos me pasaron la cuenta”, estima. Sus goles al Milan y la Juventus. Sus duelos con Zanetti, Maldini y Cannavaro. Valdés repasa su carrera. “Le tengo mucho cariño al Bari, pero en Colo Colo fui feliz”. El 24 de marzo es su partido de despedida.
Antonio Valencia18 de febrero, 2024
Jaime Valdés (43 años) partió en el fútbol sin saberlo. “El papá de un amigo nos llevó a un grupo de amigos a jugar a La Cisterna sin decirnos que era una prueba para cadetes de Palestino. Yo me divertí no más, y repente me dijeron los ‘profes’ que me querían inscribir… yo en ese momento no entendía nada”, el “Pájaro” su primer vuelo. “Yo tenía 10 años, así empecé e hice las cadetes”.

El club también lo empezó a ayudar económicamente. “Hasta los 15 años viví en El Bosque, y después mi mamá postuló a la vivienda y justo le salió una en Puente Alto. Estábamos súper contentos, era nuestra primera casa, pero llega el invierno, las lluvias y se empiezan a inundar todos los departamentos. La pasamos mal. Estuvimos como año y medio en las casas Copeva, hasta que Palestino me empezó a ayudar, arrendaron una casa en El Bosque”.

Lo hizo debutar Manuel Pellegrini.

“Sí, yo tenía 17 años. Me invitó a la pretemporada y jugué contra Concepción por la Copa Chile. Fue en marzo de 1998 más o menos”.

¿Y cómo le fue?

“Malísimo, súper mal. Entré los últimos 20 minutos y toqué, no sé, tres, cuatro veces la pelota y las perdí todas. No sé si fueron las ansias, los nervios, la felicidad”.

¿Qué le dijo Pellegrini?

“Me dijo: ‘Chuta, usted me estaba pidiendo una oportunidad, yo se le doy y no me entrega un balón bueno. Ahora va a costar para que le dé otra’”.

¿Y se la dio?

“No, él no estuvo mucho tiempo más, ese año renunció al club. A fines del 98 llegó (Ricardo) Dabrowski, jugué todo el año de titular y como volante de creación hice 15 goles. Al final de 1999 llega la gente del Bari de Italia para llevarme”.

Jaime Valdés llegó a Palestino a los 10 años, debutó a los 17 y alos 18 fue transferido al Bari de Italia en US$2 millones. “Mucha plata, son como US$10 millones de ahora”, dice.


¿Cómo llegó el Bari?

“El presidente y el director deportivo de Bari justo se encontraban en Chile en noviembre y diciembre del 99 porque querían venir a cerrar a otro jugador, no me acuerdo quién, pero no llegaron a acuerdo y justo tuvieron la posibilidad de ver dos partidos de Palestino, uno de ellos fue uno contra la U en el Nacional. Anduve bien, me vieron y un veedor que tenían ellos, Tito Olivos, los contactó conmigo, me llamaron, nos reunimos y pasó algo bien particular”.

—¿Qué cosa?

“Llegué a la reunión y como tenía 18 años, era súper joven, cara de niño, entonces ellos no creían que yo era el jugador que habían visto en la cancha con mucha personalidad, que tomaba las pelotas detenidas, que tenía dirigía el fútbol del equipo. Soy muy reservado, no hablaba mucho y todo, pero en la cancha me transformaba”.

—Y se fue al Bari, que pagó US$2 millones a Palestino.

“Era mucha plata para esa época, como US$10 millones de ahora”.

—Sufrió en Italia, ¿no?

“La adaptación fue súper complicada, yo nunca había salido de mi barrio ni del país y llegar allá... Los primeros meses lloraba todos los días en el hotel. Estaba solo y los tres minutos de teléfono para llamar a Chile eran una locura. Necesité como un año y medio para adaptarme bien, y en ese año y medio habré jugado, no sé, ocho veces en los últimos 20 minutos. O sea, nada. No te conocía nadie, te trataban como un juvenil, fue duro. Varias veces pensé en volver, pero al final me hice fuerte y no paré más”.

—Ese año 2000 le pasó de todo. Estaba para jugar el Preolímpico de Londrina...

“Estaba en la lista final para el Sudamericano en Brasil, pero 10 días antes jugamos el último partido amistoso y se me fracturó el quinto metatarso. Quedé fuera por esa lesión y después, como no tenía continuidad en Bari, tampoco pude ir a los Juegos Olímpicos”.

Año maldito porque también, en mayo, Valdés estuvo 32 horas detenido por una paliza con familiares y amigos a un delincuente que resultó muerto. La jueza determinó que Valdés no tuvo participación directa. El “Pájaro” se disculpa y prefiere “por respeto a la familia de esa persona, no abrir de nuevo la herida”.

—Fue el año en que incluso estuvo en riesgo su carrera. ¿Cómo salió de ese año maldito?

“Te digo la verdad, todo lo que pasé ese período me hizo crecer mucho más rápido, me hizo madurar y entender cosas más rápido de lo normal. Volví a Italia y seguí jugando poco y anda. En Palestino jugaba seguido, salía elegido como uno de los mejores de los partidos, casi toda la semana hacía goles y llegar allá a que te mandaran a jugar a la juvenil… bueno, ahí se pasa por la cabeza querer volver, pero uno entendía también que la situación económica de mi familia era humilde…”.

Y cayó en un fútbol donde el catenaccio era norma.

“Exacto. Yo era volante de creación, pero llego allá y no existía el volante de creación, ¡no existía el número 10! Eran dos líneas de cuatro y tuve que a jugar como cuarto volante por la izquierda o por la derecha. Soy diestro, pero desde chico me preocupé de entrenar la pierna menos hábil y después ya me salía natural usar los dos perfiles. En Italia fui aprendiendo distintas posiciones, de segundo delantero. Descendimos y la B italiana, uff, es durísima. Toda esa experiencia después me sirvió un montón”.

—Trece años en Europa y con la selección siempre pasaba algo. En 2001 fueron los “faroles rojos” antes del Mundial Sub 20.

“Pasó que no dieron días libres antes de viajar al Mundial, salimos, pasó lo que todos saben y, bueno, yo me hice responsable porque al final era el jugador más conocido y ya estaba en Italia. Era uno de los pocos que jugaba en Primera ese tiempo y, a pesar de que casi todo el equipo salió ese día, yo asumí toda la culpa. Yo creo que eso me pasó la cuenta en la selección, porque debuté con 18 años en la adulta, con 18 años estaba en la sub 23. Se notaba que era un jugador para la selección, pero como pasó ese episodio, creo que la gente se formó mala imagen mía. Bueno, uno inmaduro, joven, no se da cuenta de todo lo que hay en juego. Ahora, si tú me preguntas, obviamente que no volvería a pasar y no volvió a pasar nunca más mi carrera. Yo siempre fui un tipo ordenado, tranquilo, profesional y por eso me mantuve tanto tiempo en Italia y después cuando llegué a Colo Colo también”.

En la sub 20 de Héctor Pinto ocurrió la indisciplina de las “luces rojas”. Tras el escándalo, Valdés tuvo un complejo momento cn el DT héctor Pinto.

—¿Cómo estuvo el camarín con Héctor Pinto?

“Hubo conversaciones bien duras. El ‘profe’, bueno, el ‘profe’ yo creo que no, sino que presionado por los dirigentes, quería sacar a varios del equipo. Yo tomé la palabra y le digo: ‘Acá el único responsable soy yo. No se haga problema y para que los dirigentes se queden tranquilos, yo renuncio, me voy’. Y, bueno, ahí otros jugadores como Hugo Droguett, Rodrigo Millar, Mario Salgado, Roberto Órdenes o Sebastián Pardo se levantaron y dijeron que si me iba yo, se iban ellos, porque también andaban, que si castigaban a uno, castigaran a todos. Éramos varios titulares, entonces el ‘profe’ estaba entre la espada y la pared. Seguimos, jugamos el Mundial y después a mí me castigaron igual con 20 partidos de la selección. Y parece que no eran 20 partidos, eran 15 años, jajaja”.

—Jugó dos amistosos y uno oficial en la adulta.

“Debuté en un amistoso con 18 años, Nelson Acosta era el técnico. Era un entrenador bien motivador, simpático, bueno para el grupo”.

¿Y Pedro García?

“Me dio la oportunidad, me hizo debutar en la eliminatoria contra Uruguay, ese partido que Ítalo (Díaz) hace el autogol. Quedamos eliminados de Corea-Japón”.

Y después no lo llamaron hasta 2010, con Bielsa.

“Bielsa me colocó en la lista de los 30 para ir al Mundial, pero nunca me había llamado, entonces yo no entendía su convocatoria, porque no me sentía partícipe de la selección, o si nunca me había llamado ni para un amistoso. Y que me dejara entre los 30 convocados para el Mundial de Sudáfrica me parecía raro, yo fui porque no podía decir que no, pero sentía que no merecía ir al Mundial. Y bueno, después me hizo jugar en un amistoso contra México 45 minutos, me puso de volante por la izquierda, pero con mucha tarea defensiva y eso no me acomodaba. Yo jugaba de la mitad para adelante. Entonces se complicó y no tuve más chances de demostrar nada. Así que no había tiempo tampoco, y después me decidió sacarme de la selección”.

“Pajarito” Valdés jugó muy poco por la Roja adulta. Dos amistosos y un solo juego de eliminatorias. En la imagen, un partido que contra la selección de Cataluña de 2021, con Guardiola en la oncena, dirigido por Jorge “Peineta” Garcés


¿Habló con Bielsa?

“Poquito. Me llamó a su oficina para decirme que no estaba entre los 23 que viajaban. Le dije que no se preocupara, que lo entendía perfectamente. Igual me sentía incómodo porque nunca había estado en el proceso de la selección y había otros jugadores que sí merecían ir más que yo. Y eso fue toda la conversación”.

—Y la siguiente nómina fue con Sampaoli, en 2015.

“Yo estaba en Colo Colo, ya tenía 33 años. Me llamó 3 o 4 veces y no pude jugar por pequeñas molestias físicas”.

Por eso Medel dijo que usted no duró ni un entrenamiento en la Roja.

“Jajajá, pero después lo hablamos, todo bien, le dije que al final él tenía razón, que cada vez que fui cada vez llegué con un desgaste de jugar el domingo con Colo Colo y el lunes el entrenamiento en la selección era muy intenso, me sobrecargaba y me pasaban pequeñas cosas que no me permitían poder jugar. Además del desgaste de mi carrera en Italia…”.

Un fútbol duro.

“El futbolista italiano es 100% profesional, 100% físico y 100% estructurado. Y eso lo adquirí, sumado la gran técnica que tengo, me hizo a un jugador mucho más completo. Cuando volví a Colo Colo yo andaba no sé, a una o dos velocidades más que el resto. En Italia cumplí roles tácticos, defensivos, pero mi esencia de ir para adelante, de encarar, de llegar al rebate o habilitar a mi delantero nunca la perdí. O cuando jugaba de segundo delantero contra dos líneas de cuatro, catenaccio puro, parecían estar enterrados, clavados en la cancha, jajajá, con equipo corto. Aprendí muchísimo, incorporé muchas cosas a mi juego, y bueno, me permitió tener una carrera larga y exitosa”.

—Tuvo a Tardelli, Zoff, Conte y Donadoni como DT.

“Tardelli era un personaje, súper ídolo de toda la gente, campeón del mundo, pero con nosotros en el Bari era súper cercano, amable y buen técnico. Jugué mucho con él y me quería harto. Con Zoff estuve poco porque él cuando llegó a la Fiorentina era mercado de invierno y decidí ir al Lecce. Con Conte en el Atalanta… Conte es el mejor técnico que he tenido, tremendo, profesional, detallista, no se le escapa nada, 100% preocupado de todo, del jugador, de su alimentación. Tenía nutricionistas, cinco preparadores físicos. Él estaba recién empezando y se notaba que iba a tener una carrera exitosa como la tenía hasta ahora”.

El “Pájaro” jugó en el Bari, Fiorentina, Lecce, Atalanta, Sporting Lisboa (Portugal) y Parma, una extensa trayectoria en Europa que pocos chilenos pueden contar.

¿Cuál es su ranking de DT?

“Conte, Donadoni… después Guede en Colo Colo, el ‘Chueco’ Ponce en La Serena y Wanderers (2022)”.

Con Conte hizo varios goles.

“A él le gustaba jugar con 4-4-2, pero al final era un 4-2-4. Le gustaba que los volantes que jugaban por la izquierda o la derecha se quedaran bien altos, que no bajaran mucho y que pilláramos siempre mano a mano con los laterales. Entonces, al dejarme más cerca del área, bueno, tuve la posibilidad de convertirme así”.

¿Pudo ir a un equipo grande en Italia?

“Hubo conversaciones, pero la verdad era bastante difícil. Yo ocupaba una plaza de extracomunitario, nunca me nacionalicé italiano y eran cuatro extranjeros por equipo. La liga de entonces era una de las mejores del mundo. Cuando estaba en el Parma un grande quiso llevarme, prefiero no decir el nombre del club, pero el Parma ni siquiera quiso sentarse a conversar. Yo era pilar del equipo de Donadoni”.

Alguna vez dijo usted dijo que no llegó a un equipo grande porque, por su forma de llegar al gol, no entraba al área.

“Yo por temporada hacía cinco o seis goles porque nunca entraba al área. Todos mis goles son de fuera del área, y todos lindos, golazos, porque no me gustaba entrar al área. Si hubiese entrado al área, hubiese hecho cinco o seis goles más, y ya con 11 goles hubiese tenido la posibilidad de haber quedado en un equipo grande, porque allá eligen un mediocampista con más goles, y yo esas habilidades para llegar al gol no las tenía”.

¿Por qué no le gustaba entrar al área?

“Porque sentía que los defensores eran muy brutos, había mucha gente, a mí me gustaban los espacios, me gustaba atacar en velocidad. Aparte que cuando me creaba ocasiones gol en el área nunca lo convertía, hacía la tremenda jugada, pero al momento de definir la tiraba para afuera o la atajaba al arquero. Nunca fui bueno para definir. Eso me pasó la cuenta también”.

¿Sus mejores goles?

“Uno al Milan que tomé la pelota en la mitad de la cancha y hasta el límite del área y le puse un remate casi al ángulo a Abbiati, un golazo fuera del área. Estando en Atalanta (2009) le hice a Buffon de la Juventus, me metieron una pelota en profundidad y en el límite del área le pongo un zurdazo. También hice un gol muy lindo en el clásico de Parma–Bologna, y uno a Udinese al ángulo. Y bueno el más importante contra la U, algunos contra la Católica… pero de golazos, yo creo que uno que le hice a Antofagasta desde casi 40 metros. Golazo”.

En esa década en Italia enfrentó a cracks.

“Del 2000 al 2010 el calcio era el mejor del mundo. En Bari me tocó debutar y al frente tenía a la ‘Juve’ de Zidane, Davids. No sé, en el Milan me tocó jugar contra Ronaldinho, Shevchenko, Pirlo, Kaká, Ronaldo, el ‘Fenómeno’, Robinho. En el Inter estaban Crepo, Ibrahimovic, Sneijder, Adriano, el ‘Empleador’, Samuel, Zanetti, Maicon. En la Roma estaba Totti, en la ‘Juve’ Del Piero, en el Brescia estaba Roberto Baggio”.

Perdió y ganó duelos.

“Era difícil ganarles los duelos a los defensores en Italia. El que más me costó fue (Javier) Zanetti, porque tenía una potencia, una velocidad y era muy fuerte y defendía muy bien. Después, con Maicon, Cannavaro o Maldini era parejo: una y una, una y una. Estuve muchos años a un nivel muy alto y hacía partidazos todas las semanas. Aparte que jugabas con equipos que te motivaban, si en Italia todas las semanas eran partidazos muy competitivos. Y bueno, te preparabas ahí para eso”.

Los títulos llegaron en Chile, y eso que Colo Colo no lo fue ni a buscar. Usted le regaló el pase.

“No me fue a buscar nadie de Colo Colo, me hubiese encantado. Me quedaban seis meses en Parma, me querían renovar y otro equipo de la Serie A me quería también, pero yo podía negociar como jugador libre. Sentía que era el momento justo para volver y poder rendir en Colo Colo. Si tenía 33 años. ¿Qué hago? Vine de vacaciones de invierno y le pedí a una persona que me hiciera el contacto con dirigentes de Colo Colo. Le digo que me den solo el sueldo, que regalo el pase, si lo único que quiero es que me reciban, que no me digan que no. Volví a Italia y le expliqué a Donadoni que quería cumplir mi sueño de jugar en el equipo más grande y del cual yo soy hincha. Él lo entendió. Y en Colo Colo llegaron los títulos (7), y mucho mejor, jugué 11 superclásicos, gané 9, no perdí ninguno y marqué un gol desde el borde del área, un golazo, pero Paredes hizo tres y nadie se acuerda de mi gol, jajajá. Estoy muy agradecido de haber estado en Colo Colo, me siento un privilegiado por haber estado tanto tiempo y haber jugado a tan alto nivel”.

¿Donde fue más feliz?

“En Colo Colo fue el equipo donde más feliz fui, pero mi primer equipo en Italia, el Bari, fue el que más me marcó. Estuve cuatro años y medio ahí. Llegué súper joven y crecí como persona y futbolista”.
Antonio Valencia

es redactor de Deportes El Mercurio.

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