La muerte de Maradona: la prisión se acerca
A cinco meses del adiós del astro, la causa que indagan cuatro fiscales suma siete imputados. Dos de ellos, el médico de cabecera y el sicólogo, pidieron eximición de cárcel en caso de ser condenados de homicidio culposo por mala praxis. Pero si la tipificación del delito aumenta, el beneficio no corre y la prisión asoma en serio. “Con el avance de la investigación, el homicidio simple con dolo eventual no está descartado”, afirman fuentes judiciales a "El Mercurio". Este lunes el caso agregará un dato clave: la junta médica de 22 especialistas entrega sus conclusiones.
Antonio Valencia25 de abril, 2021
“Lo importante es que murió limpio”.
El mensaje vía WhatsApp es de Carlos Díaz, el sicólogo de Diego Maradona, con la muerte del ídolo como hecho consumado. Se lo envió a Agustina Cosachov, la siquiatra, quizás para calmarla.
El temor a una acusación de homicidio culposo por negligencia en los cuidados médicos en la internación domiciliaria fue una de las principales inquietudes del equipo encabezado por el neurocirujano Leopoldo Luque.
A cargo de una enfermera de día y un enfermero de noche, la casa en la localidad de Tigre no contaba con desfibrilador, oxígeno, monitor cardíaco ni saturómetro. Mucho menos una ambulancia de alta complejidad. La habitación sí contaba con un baño portátil de plástico.

Leopoldo Luque, médico de cabecera de Maradona junto al astro después de la cirugía de comienzos de noviembre de 2020. Posó y declaró como si hubiera operado. Después de la muerte del su paciente, se supo que el procedimiento lo ejecutó otro doctor.
Según el registro post mortem, Maradona, el futbolista que abusó de la cocaína y el alcohol por casi cuatro décadas, además de tener un corazón que “pesaba 503 gramos, el doble de lo normal” –enfatizan fuentes judiciales a El Mercurio-, padecía cirrosis, necrosis tubular por patología renal crónica, miocardiofibrosis, arteromatosis coronaria, pulmón con características asficticas, insuficiencia cardiaca y artereoesclerosis.
“O vamos en cana o somos semidioses”, le había escrito Cosachov al sicólogo, días antes de la muerte de ídolo de todos los tiempos.
“Parece que hizo un paro cariorrespiratorio. Se va a cagar muriendo el gordo. Estoy yendo para allá”, se oye a Luque en el audio de WhatsApp, enterado de la crisis que derivó en el fallecimiento de Maradona.
“Entramos a la pieza y estaba frío, frío, con toda la circulación marcada”, relató Cosachov, quien, junto al sicólogo Díaz, ingresó a la habitación del Diego a las 11:45 horas del martes 25 de noviembre de 2020.
Luque, Cosachov y Díaz son tres de los siete implicados en el expediente abierto en la fiscalía de San Isidro, Buenos Aires, que investiga la muerte del exfutbolista ocurrido 26 días después de su cumpleaños número 60 y a tres semanas de la cirugía que extrajo de su cabeza un coágulo cerebral.
Pese a que dio declaraciones y salió en la foto que recorrió el mundo, Luque no operó ese día a Maradona. Lo sacaron de en medio y procedió el doctor Rufino. Todo eso se supo después de la muerte del astro, también por audios de la mensajería telefónica.
Parece que hizo un paro cariorrespiratorio. Se va a cagar muriendo el gordo. Estoy yendo para alláLeopoldo Luquemédico de Maradona.
La autopsia demostró que, efectivamente, Maradona estaba “limpio”, o sea, libre de alcohol y drogas. Lo que los forenses encontraron en la sangre y en la orina, en cambio, fue un cóctel de medicamentos: levetiracetam, desmetilvenlafaxina, quetiapina, naltrexol, metoclopramida y ranitidina. Remedios para la ansiedad, la depresión, el insomnio, los reflujos y para detener los impulsos adictivos. Drogas legales para problemas siquiátricos, pero no la medicación necesaria para tratar adecuadamente los problemas cardíacos severos que tenía.
La conclusión de los abogados de la familia de Maradona es lapidaria: no estaba bien cuidado, no había en la casa de Tigre instrumental médico para atender una emergencia y antes de que lo encontraran frío la siquiatra y el sicólogo, llevaba más de 4 horas sin chequeo alguno del turno de enfermería.
“Con una mínima atención, Diego estaría vivo. No había ningún elemento para atenderlo. Y tampoco lo trataron con cariño. Lo dejaban tirado en la cama y lo drogaban para que durmiera y sacárselo de encima”, señalaba por TV un representante legal de uno de uno de sus hijos.
Dahiana Madrid, la enfermera que no controló a Maradona tras el cambio de turno con Ricardo Almirón, enfermero que lo vio por última vez durmiendo a las 6 AM del fatídico día, Mariano Perroni, el coordinador de enfermería, y la doctora Nancy Forlini de Swiss Médical –la empresa de salud contratada por Maradona-, por completan el grupo de indagados.
Con una mínima atención, Diego estaría vivo. No había ningún elemento para atenderlo. Y tampoco lo trataron con cariño. Lo dejaban tirado en la cama y lo drogaban para que durmiera y sacárselo de encimaMario Baudryabogado del hijo de Maradona
Los centenares de mensajes obtenidos de los celulares incautados al círculo que rodeaba al crack empeoran el panorama. Siete meses antes del deceso, Cosachov y Luque ya hablaban de síndrome parkinsoniano (una rigidez muscular que le dificultaba todo), pero además de un cuadro confusional y una demencia alcohólica como posibles males asociados que, incluso, había que ocultar a familiares. “Esto hay que mantenerlo bajo cinco mil llaves. Basta de hablar de esas boludeces”, señala el doctor de cabecera.
“Lo fui a ver y estaba destrozado. Pasado a alcohol y pastillas. No se podía prender el habano. Estaba para atrás. Si sigue así se puede morir el tipo”, comentaba Luque. “¿Cómo le vamos a cortar eso. Un tipo con múltiples internaciones, con adicción, con un entorno malo, no lo podés tratar nunca. La imagen que da el boludo. Está todo el día borracho”, se quejaba el galeno. Pero apareció otra grabación que lo complica todavía más. “Le fui a decir que no tome alcohol y terminamos brindando Luigi Bosca”. Luigi Bosca es un vino.
Hasta febrero, la fiscalía apuntaba a un homicidio doloso por negligencia médica, básicamente por la internación clínica domiciliaria que nunca fue tal, y también por el tratamiento para afecciones cardíacas no parecía ser el indicado. Maradona murió de un paro cardiorrespiratorio producto de un edema agudo de pulmón producto de una insuficiencia cardíaca.
Pero en los últimos meses, los audios de WhatsApp, y el avance de las investigaciones empezaron a dar un giro en la convicción de la fiscalía. “Hay nuevos elementos que fortalecen los argumentos para las imputaciones”, apunta a “El Mercurio”.
La incapacidad para manejar al entorno cercano que le proporcionaba alcohol o tabaco, que le daba “osobuco con grasa” o que le destapaba una cerveza para que tomara sus medicamento, según denunció una masajista.
Nos van a matar Leo. La semana pasada les dije que había que levantarlo porque podía hacer edema de pulmónNicolás Taffarelkinesiólogo de Maradona
El deterioro extremo en los días previos es un tema central por lo evidente, pero además porque no lo contrarrestaron con medidas eficaces. Maradona cada vez más hinchado por retención de líquidos, amarillo a ratos y durmiendo todo el día. Todo eso lleva a los cuatro fiscales a cargo de caso a alimentar las presunciones de otro delito: “El homicidio simple con dolo eventual no está descartado”, afirman altas fuentes judiciales a este diario.
Luque y el sicólogo pidieron al tribunal la eximición de cárcel en caso de ser declarados culpable de homicidio culposo. Y fueron otorgados por el juez. “Pero el aumento en la tipificación a dolo eventual levanta la eximición y arriesgan cárcel”, advierten.
La pena mínima de 5 años de prisión, entonces, es aplicable.
Para este lunes se espera el resultado de la junta médica convocada el 8 de marzo por la fiscalía.
Se trata de 20 médicos. Once son designados por la fiscalía: los cinco legistas que practicaron la autopsia, un toxicólogo, un nefrólogo, un cardiólogo, un hepatólogo y dos expertos en siquiatría. Los siete indagados tuvieron derechos a integrar a un perito, así como la familia que tuvo derecho a otros dos especialistas. Habrá conclusiones de mayoría y votos de minoría.
“Ese informe será una prueba más, pero de las más importantes. En particular para determinar, por ejemplo, si hubo medicación contraindicada para un paciente con cardiopatía”, explican fuentes de la indagatoria que suma 17 tomos y 400 fojas solo de transcripción de mensajes de WhatsApp entre los involucrados.

Diego Maradona murió el 25 de noviembre de 2020. Tenía 60 años.
Nicolás Taffarel era el presunto kinesiólogo. “Estaba muy hinchado, leíto, los ojos hinchados como una teta, te lo juro por dios. Imagináte que lo vi hinchado con la luz apagada. No lo quería ver con la luz prendida”, comunica a Luque. “Obvio, boludo. Te quedás dormido 20 horas en la misma posición cómo no va a estar hinchado. No te preocupes por eso. Se va a deshinchar rápido”, le respondió.
Cosachov advertía: “Me preocupa. Sigue durmiendo, No se levanta en todo el día. Avisáme Leo que me da cagazo que sea otra cosa”.
A los pocos días Maradona murió.
Taffarel : “Nos van a matar Leo. La semana pasada les dije que había que levantarlo porque podía hacer edema de pulmón”, exclamó.
Luque intentaba poner calma. Cosachov agradecía que la familia del “10” firmó la autorización para sacarlo de la clínica Olivos y el sicólogo Díaz, el mismo que sostuvo que lo importante era que Maradona murió limpio de alcohol y drogas, que remataba el diálogo anticipando la estrategia legal. “La idea es que no haya culpables, que el culpable sea Diego”.







