Santiago de Chile.   Mié 14-04-2021
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Roberto Nahum y los nuevos dueños de Azul Azul: “Esto no es muy transparente y la Universidad merece un trato diferente”

El exdecano de Derecho de la Universidad de Chile, protagonista directo del contrato que une a la casa de estudios y Azul Azul desde 2007, mira con lupa el proceso que dejó con el control de la concesión a un grupo privado que puede mantener bajo anonimato el origen del dinero. Sobre el retiro del nombre y los emblemas, el abogado respalda a Ennio Vivaldi: “Lo que dijo el rector es la pura y santa verdad”.
Antonio Valencia05 de abril, 2021
Roberto Nahum, exdecano de Derecho de la Universidad de Chile, recuerda los agitados días de la quiebra de la Corfuch y el origen del contrato que, desde 2007, une a la Casa de Bello con Azul Azul, la empresa que detenta los derechos sobre el uso de los emblemas sin los cuales, enfatiza, la concesión “no valdría nada”.

“Esto fue en 2006 y se cerró en 2007. Somos nosotros los que le damos sustancia a este tema. Si no hay un acuerdo entre los nuevos dueños de Azul Azul y el dueño de los emblemas y los derechos federativos, que es la Universidad de Chile, entonces el rector dice correctamente que nos retiramos, retiramos nuestro nombre y la Universidad de Chile parte jugando en tercera división. Fíjese que eso mismo dije yo en 2006 para que el senado universitario accediera a ceder los emblemas a Azul Azul. Porque ya algunos decían entonces ‘bueno, no autorizamos el uso del nombre, no entramos en negociaciones’. ¿Y sabe usted quién era el presidente del senado universitario en ese entonces?”.

—No.

“Ennio Vivaldi, actual rector. Por eso lo que dice el rector es la pura y santa verdad. Por eso sabe lo que está pasando”.

Nahum aclara que condicionar el retiro del nombre y los símbolos es una situación “extrema, pero realmente posible”. Y añade: “Ahora estamos en una sociedad anónima, y si entre los socios no hay acuerdo, podría haber una guerra mundial, pero puede producirse”, refuerza.

—El punto es si legalmente se puede. ¿Hay alguna cláusula que permita romper el contrato por una situación que no guste a la Universidad?

“No es tan tajante, porque en 2006-2007 la ley no permitía especificar alguna de estas cosas. Sí nos permitió a nosotros estar informados de cómo se van manejando las situaciones dentro de la concesionaria. Yo fui director por diez años de Azul Azul y así fue. A cambio del uso del nombre y los emblemas, la Universidad recibe una especie de royalty, más o menos un tercio de lo que Azul Azul le paga como mínimo a la Tesorería General de la República, deuda que llevó a la quiebra a la Corfuch. Hay que analizar esto en términos legales con un experto en derecho comercial o mercantil”.

El exdecano hasta ahora solo sabe que el paquete accionario (63,07%) de Carlos Heller se vendió a un “grupo extranjero”, pero nada más.

Se trata de Tactical Sports, un fondo de inversión privado compuesto por Sartor Finance Group (60%), la filial chilena del Atlas Bank de Panamá (30%) y Michael Clark (10%), a su vez socio y director de Sartor, firma chilena que lanzará la OPA esta semana para la compra del resto de los papeles de Azul Azul. Sartor también entró en negociaciones para comprar un club de primer orden en Perú y otro más en Colombia.

Uno de los mayores dilemas de los nuevos dueños es el banco panameño: se desconoce si opera a título propio o por encargo de terceros y anónimos mandantes. No se sabe de dónde viene el dinero.

La ley chilena y también la estadounidense (la casa matriz del banco panameño está en Delaware, EE.UU.) ampara y garantiza el anonimato.

Nahum opina: “La Universidad tiene que tener claro quiénes son los socios y qué objetivo persiguen. Ese es el tema. Creo que esto se va a aclarar, creo que habrá una conversación y se va a saber cuáles son las personas que integran esto. Eso espero. Entiendo que en los próximos días hay una reunión con el rector. Espero que no se llegue a un caso extremo”.

—Como sea, por alguna razón quienes invierten lo hacen como fondo privado con secreto garantizado, algo pasa ahí que no lo hacen con nombre y apellido, como lo hicieron Heller, Délano y Yuraszeck.

“Mire, lo que está pasando no es muy transparente que digamos y la Universidad merece un trato diferente. En ese sentido, estoy con la posición del rector Vivaldi”.
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