Chwalinska y Shnaider rompen los pronósticos y París tendrá nueva reina
La polaca sigue cumpliendo un sueño y vive el mejor torneo de su vida, para el que ni siquiera reservó hotel. En tanto, la rusa eliminó a la número uno del mundo, Aryna Sabalenka, a quien la Copa Suzanne Lenglen se le sigue negando. “Quiero dejar el tenis ahora mismo”, deslizó la bielorrusa, que sacó por el partido antes de perder 10 juegos en línea.
Bromeaba la polaca Maja Chwalinska (114ª del mundo) luego de avanzar a tercera ronda en Roland Garros. “No sé si tengo suficiente dinero para seguir pagando el hotel...”, decía. Bueno, habrá tenido que conseguirse, a cuenta de los 750 mil euros que ya ganó en París, pues este miércoles logró avanzar a semifinales en el segundo Grand Slam de la temporada, luego de batir por 7-6 (3) y 6-3 a la rusa Anna Kalinskaya (24ª).
Jugando a alto vuelo y rompiendo una larga lista de barreras que parecían infranqueables, la polaca de 24 años, amiga de infancia de Iga Swiatek, pegó en los momentos precisos para dar cuenta de su rival y convertirse en la cuarta jugadora en toda la Era Open en llegar a la ronda de las cuatro primeras en Roland Garros viniendo desde las clasificaciones (la última, la argentina Nadia Podoroska en 2020).
“Sinceramente, no sé qué está pasando. Cada partido aquí es una locura para mí. Estoy muy agradecida. Estaba nerviosa, es normal porque me importa mucho, estoy estresada, pero me concentré en mi juego y en mi trabajo, y me alegra haberlo logrado”, admitió Chwalinska, que hasta antes de esta edición había asistido tres veces al Abierto Francés sin nunca superar la fase previa.
De hecho, apenas registraba dos victorias WTA en arcilla y solo un partido ganado en Grand Slam, que data de Wimbledon 2022, marcas que fue despedazando pasito a pasito hasta llegar a la ronda de las cuatro mejores, que le asegura un salto hasta el puesto 30ª del ranking.
“Simplemente intento ganar cada partido que juego. Estoy jugando contra las mejores jugadoras del mundo, así que no me voy a comparar con ellas”, reconoció.
Pero su carrera también tuvo pasos en falso. Cuando las cosas no salían, enfrentó una depresión que la sacó del circuito por más de cuatro meses y la llevó de vuelta a casa de sus padres, para sentirse protegida.
“Algo que disfrutaba muchísimo se convirtió en una fuente de sufrimiento. Asociaba el tenis con la presión, el estrés y el llanto”, contó hace un tiempo la zurda, que incluso probó suerte en el boxeo y el running, pero que terminó volviendo a tomar una raqueta con más ganas que antes.
NUEVA CAMPEONA
Tal como ocurrirá en los varones, las damas tendrán una nueva campeona de Grand Slam, luego de la eliminación de la bielorrusa Aryna Sabalenka (1ª), que sigue sin poder celebrar en París.
La gran favorita sacó por el partido en el segundo set, pero se enredó en sus propios errores y en la solidez y regularidad de la rusa Diana Shnaider, que la batió por 3-6, 7-5 y 6-0 para acceder por primera vez a dicha instancia en Roland Garros.
“Solo quiero dejar el tenis ahora mismo. Veremos en unos días. Ojalá pueda volver a encarrilarme mentalmente. Probablemente mañana (hoy) pasaré un día entero destruyendo cosas”, lamentó Sabalenka, dueña de dos títulos en Australia y otros dos en el US Open.

Apenas una vez Shnaider llegó a la segunda semana en un Grand Slam, pero en Roland Garros ni siquiera había sorteado la segunda ronda. Hasta ahora. Foto: AP.
En una jornada muy ventosa (“no sé por qué no cerraron el techo”, se quejó la derrotada), Shnaider levantó un pleito incómodo y enrieló diez games consecutivos para conseguir el triunfo más importante de su carrera.
“Fue un partido difícil, y estoy muy contenta y orgullosa de mí misma por cómo manejé las emociones y las condiciones y por el esfuerzo que hice para ganar”, celebró la rusa, que enfrentará este jueves a Chwalinska en duelo de zurdas.
“No somos muchas (las zurdas), así que es genial. Va a ser un partido duro y espero una batalla muy reñida. Para ambos es la primera vez que llegamos a semifinales, así que lo daré todo y será un gran partido”, prometió Shnaider.
La otra semifinal pondrá enfrente a otras dos novatas en estas instancias: la ucraniana Marta Kostyuk (15ª) y la rusa Mirra Andreeva (8ª), la única top ten que sigue con vida en el Abierto Francés. Ninguna ha sido finalista siquiera en un major.
FINALISTA ITALIANO EN VARONES
No eran fáciles las condiciones en el court Philippe Chatrier cuando comenzó el duelo entre el canadiense Felix Auger-Aliassime (6º) y el italiano Flavio Cobolli (14º). Frío, alta humedad y un viento que salpicaba tierra batida y movía la pelota enredaban el juego, que zigzagueó entre quiebres, errores y tiros ganadores.
El canadiense sacó ventaja con una mejor adaptación, se llevó la primera manga y quebró de entrada en la segunda, adelantando buena parte de la tarea.
Sin embargo, con la amenaza de lluvia se cerró el techo del campo y todo mutó brutalmente. Cobolli encontró su tenis, empezó a atacar al norteamericano con tiros profundos, moviéndolo de un lado a otro y lastimando su confianza. Los saques de Auger-Aliassime ya no herían tanto y Cobolli aseguró una victoria por 4-6, 6-4, 6-4 y 6-4.
“Voy al mismo restaurante, el mismo menú, la misma ducha. De hecho, creo que dije en la primera entrevista que uso la misma ducha que ‘Rafa’ (Nadal)”, reveló el italiano.

Cobolli llegará por primera vez en su carrera al top ten gracias a su actuación en el Abierto Francés. Foto: France Presse.
En la semifinal de mañana se topará con un compatriota, Matteo Arnaldi (105º), que venció por 7-5, 5-2 y retiro a otro italiano, Matteo Berrettini (104º), que no pudo completar su regreso de ensueño por culpa de otra lesión.
“No era el partido que esperaba ni el que queríamos ver. Estoy muy feliz con mi actuación y con cómo avanza el torneo, es una locura pensar que estoy en semifinales, pero me siento mal por Matteo”, asumió Arnaldi.
Héctor Opazo M.
es coordinador de Deportes El Mercurio. Periodista de la Universidad de Chile, participó en la cobertura de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y en los JJ.OO. de Río 2016, entre otros eventos.






