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La revancha de Alexa Guarachi, una “gringa” con sangre chilena

Se crió en Estados Unidos, pero siempre tuvo apego por sus raíces. En su juventud no fue considerada por la USTA, pero el consejo del extenista Ricardo Acuña y la motivación de su padre le hicieron dar un giro que le cambió la vida. Una severa lesión en la rodilla derecha a fines de 2015 la hizo pensar en el retiro, mas su resiliencia la tienen con 29 años en el mejor momento de su carrera. Un viaje a su niñez.
Foto: archivo personal
Raúl Andrade10 de octubre, 2020
A pesar de haber nacido en 1990, los orígenes de la nueva sensación del tenis chileno se remontan a principios de los setenta. En aquella fecha, Fernando Guarachi, su padre, inició un viaje sin retorno a Estados Unidos, dando comienzo a una historia que hoy tiene a su hija en el centro de las miradas.

“Me gustaba el tenis y estaba entre los cinco juveniles más destacados de Chile. También me encantaba el fútbol, pero no era tan bueno. Me decanté por el tenis, porque era un deporte donde no tenía que depender de nadie. Entrenaba en el Estadio Nacional y pagaba por clases. Mis papas no tenían una gran situación económica y los profesores entrenaban conmigo casi por la buena onda. Eso lo predico en mi club, acá en Miramar Beach (Noreste de Florida), ayudando a gente, cuenta Guarachi padre desde suelo estadounidense.

En el Saint Gaspar College, ubicado en Ñuñoa, le llegó la inesperada oferta. Un sacerdote americano tenía un hermano fanático por el tenis en Carolina del Sur y me dijo que me podía gestionar una beca en una universidad. Me sorprendió. Uno soñaba con irse, pero en ese tiempo casi no se viajaba. Yo tenía 18 años y Jaime Fillol era el único modelo a seguir. Al final tomé la decisión de probar. La gente me decía ‘estás loco, ¿por qué te vas? y bueno, tome la decisión de irme nomás, a probar como me iba”

Finalmente, recaló en la Universidad de Alabama porque el entrenador de tenis se había cambiado a ese establecimiento. Se graduó en administración internacional y tenía pensado volver a Chile, pero la cosa estaba complicada, acota por el Golpe de Estado. Vivió en Puerto Rico y otros lugares, antes de afincarse en Miramar Beach. Incluso se casó y se divorció a los tres años. A los 35, conoció a su segunda esposa, Holley, con quien formó la familia Guarachi Mathison. Fruto de su relación nacieron Stefan (30 años) y Alexa (29).

LA NIÑA QUE NO QUERÍA ENTRENAR


Desde muy pequeña, Alexa empezó a pelotear en la escuela de tenis que su padre mantiene hasta hoy. “La metíamos en la canasta de las pelotas y ellas las tiraba para todos lados. Como a los cuatro empezó a entrenar. Con mi esposa dijimos ‘esperemos que crezca y luego yo la moldeo’, y así fue”.

Apuntando al número 1. Alexa en su infancia. Foto: Archivo personal

No obstante, la pasión que tenía su padre le jugaba en contra, porque quería que su hija practicase con mayor frecuencia. “Empezó a jugar y veíamos que la pasaba bien. Competía en un par de torneos locales por acá, pero a los nueve años, fue a uno donde perdió con dos niñas a las que le debería haber ganado. Cuando perdió con la primera quedé enojado y luego con la otra, quedé más molesto”, recuerda.

El progenitor puso condiciones para volver a un campeonato. “A la semana, ella me dice que quiere ir a otro evento. Y yo le digo que no. Le digo que si entrena, la llevaba. Ahí ella me dijo ‘ya papá, quiero entrenar’”. Ese fue un punto de inflexión en su infancia. “Ella tenía muchas distracciones y quería pasar tiempo con sus amigas. Yo le decía que si entrenaba una o dos horas, después quedaba desocupada. A la semana siguiente se enfrentó con las mismas jugadoras que le habían ganado y les metió 6-0, 6-0”, comenta.

Guarachi siguió el camino lógico y a los 14 años se coronó campeona nacional. Su carrera seguía tomando forma, pero a su padre algo le llamaba la atención: la USTA (United State Tennis Association en inglés) no consideraba a su hija en los selectivos. “No la llamaban para los campamentos y yo pregunté por qué. Me decían que ya tenían muy buenas jugadoras”, rememora.

LA OPCIÓN CHILENA


Fernando Guarachi no claudicó en su objetivo de darle mayores oportunidades a la carrera de Alexa. Cuando ella tenía 16 años recurrió a un viejo amigo, el extenista Ricardo Acuña —47º del mundo en 1986 y aquejado de Alzheimer en el presente—, quien trabajaba para la Federación Estadounidense de Tenis.

“Le pedí que la viera. En ese momento también apareció otro entrenador de la USTA y preguntó quién era. Ricardo le dice: ‘Es la que dejaste afuera del equipo’. El coach quedó desconcertado e insistió con su consulta. En ese momento, Fernando Guarachi se presentó y le comentó que su hija estaba clasificada al Abierto de Australia junior. “El tipo quedó para adentro, porque según él ninguna norteamericana había quedado. Le dije que no había hecho bien su trabajo. Es una pena que la hayan tratado así”.

Después de aquella situación, Acuña le hizo un comentario fundamental en el desarrollo de la historia: “A lo mejor te conviene pensar en Chile”. “Eso me hizo reflexionar mucho”, sostiene el padre. Pasaron un par de años y cuando Chile jugó una Fed Cup en Puerto Rico, Fernando no desperdició la oportunidad de viajar y hablar con Belus Prajoux, actual entrenador del equipo femenino, con quien alguna vez jugó dobles.

Alexa Guarachi defendiendo a Chile en la Fed Cup, disputada en febrero de este año en el club Palestino. En febrero de 2018 debutó por el equipo nacional. Foto:José Alvujar

“Él me dice que ha seguido a Alexa harto tiempo y qué daría por tenerla en el equipo. Yo le digo que si hay interés, estaría dispuesto a hacerlo. Ahí empecé a hacer unas llamadas e iniciamos los trámites. Por suerte ella no jugó antes por Estados Unidos, si no hubiera sido todo más complicado”, aporta.

No obstante, el proceso no fue nada de fácil: la USTA puso trabas porque quería evitar a toda costa perder a la jugadora. “Me empezaron a ofrecer un par de cosas, pero yo le dije que no, que ya habíamos tomado una decisión y que había que Alexa quería jugar por Chile”. Finalmente, Fernando tuvo que indemnizar al estamento norteamericano —la entidad pagó parte de los pasajes a algunos torneos cuando era juvenil y le dio una beca por decreto— para liberarla.

Tuve que pagar con cheque e hipotecar varias cosas. Alexa empezó a jugar por Chile y luego pasó por todos los megaeventos como Bolivarianos, Sudamericanos y Panamericanos. Así se ganó una beca Proddar que le sirvió mucho, más el apoyo del IND. La gente cree que porque uno vive en Estados Unidos es millonario, pero no es así. Esa plata le ayudó mucho para viajar, asegura.

Le dimos varias invitaciones a Alexa para que jugara acá y lo que más destacado es que siempre piensa en el equipo. Esta semana incluso se acordó de sus compañeras chilenas y eso es muy valorableMacarena Mirandaextenista

CHILENA A SU MANERA


Una situación que le gusta aclarar a Fernando Guarachi es que Chile nunca fue desconocido para su hija. “Ella viajó muchas veces para allá. La gente cree que casi nunca ha estado. Nosotros somos de una familia grande, porque mi papá tenía 12 hermanos y mi madre 8. A ella le encanta Chile. Tiene corazón de chilena aunque la gente no lo cree. Que ella no hable español es por culpa mía, pero hay un motivo importante”, dice.

La razón por la cual Alexa no habla castellano tiene un origen muy íntimo y elemental: el desarrollo de su hermano mayor. “Yo tengo otro hijo, Stefan, que es un año más grande que ella. El nació con síndrome de Down y se ha desarrollado de manera espectacular, pero no quería confundirlo en un ambiente donde se hablen dos idiomas. Entonces tomamos una decisión de que dentro de la casa se hablaría inglés. No sé si me equivoqué o no, pero acá todos teníamos que avanzar y no quería complicarlo. Al final me salió medio mal, porque Stefan ya maneja palabras en español”, dice soltando una risa. “Alexa entiende bastante bien español, pero le da vergüenza hablarlo”, agrega.

Alexa junto a su hermano Stefan. “Mi inspiración diaria, siempre enseñándome como ser mejor, no importando la situación”, dedicó en redes sociales. Foto:Instagram

“A ella le gustaba tanto Chile que quería quedarse a vivir con sus primos cuando era chica. Tiene muchos y cada vez que va, se quiere quedar en sus casas o sale a comer con ellos. Somos bien unidos”, añade.

Guarachi y Krawczyk afrontan mañana, desde las 06:30 de Chile, el partido más importante de sus vidas. Por el título de Roland Garros, chocan contra la pareja húngara-francesa de Timea Babos (4ª) y Kristina Mladenovic (3ª). Foto: Instagram

Antes de brillar en París y de ganar notoriedad pública, Alexa tuvo que recuperarse de una cruda lesión, ocurrida en noviembre de 2015, que casi la saca de la actividad. Estaba entrenando con la tenista Jennifer Brady y en un par de amagues, se cortó el ligamento anterior de la rodilla derecha. Pensamos que hasta ahí nomás llegaba, evoca.

Rápidamente se operó e inició un proceso de recuperación. Fue lento y difícil. Yo le dije Alexa, si quieres te retiras, ya has tenido una carrera digna, pero ella tuvo la fuerza para salir adelante. Después de unos meses, me pidió que la sentara en una silla y le tirara pelotas para pegar. Casi me pongo a llorar en ese momento. Yo la acompañé mucho en ese proceso. Casi un año después, en octubre de 2016, recién pudo retornar a la actividad.

Hija y padre compartiendo en un torneo. Foto: Archivo personal

Luego, se decantó por jugar en duplas para cuidar su estado físico. Y no se equivocó.

Todos me preguntan el por qué no juega singles y yo les tengo que explicar que es para cuidar la rodilla. En dobles hay mucho menos impacto y cansancio. Ella empezó a probar en dobles, le gustó y empezó a subir rápido. Entonces, en un momento, por ejemplo, estaba 300 en singles y top 100 en dobles. Tenía que decidir si hacer un camino largo en individuales, con el antecedente de la rodilla, o entrar a los torneos grandes en dobles. Y así se dio, ha ido avanzando y esta semana ha sido espectacular. Siempre ha sido de recuperarse. El partido que levantan en las semifinales lo he visto miles de veces. Falta el último paso no más, cierra Guarachi padre.

Raúl Andrade

es reportero de Deportes El Mercurio hace más de cinco años. Especialista en el área polideportiva, ha cubierto grandes eventos de tenis, golf y motor.

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