La fiesta del Maratón de Santiago anota récords y el regreso de la hegemonía africana
El keniano Cornelius Chepkok y la etíope Tigst Belew, con nueva mejor marca para la distancia, se quedaron con la victoria en la máxima serie de la edición 2026 de la competencia. Hugo Catrileo fue tercero en los 42K, se batió la plusmarca en el medio maratón y Diego Uribe celebró por cuarta vez en los 10 kilómetros.
Este año, la ola fue rosa. Miles de camisetas de ese color salieron de diferentes puntos de la capital para juntarse frente al Palacio de la Moneda y dar inicio a un ritual que sigue sumando adeptos. La versión 2026 del Maratón de Santiago volvió a revolucionar las calles y avenidas de varias comunas con una misión: darlo todo y llegar a la meta a como dé lugar.
El rosa no era el único color entre los más de 36 mil corredores, un hito para el evento: poleras de fútbol, uniformes de equipos de atletismo, los infaltables osados con disfraces, accesorios como tiaras o velos de novia, los ya habituales viejos pascueros o el “Forrest Gump” chileno... Todos querían ser parte de la fiesta.
Y como en toda fiesta, debe haber reyes, que se ganan ese derecho en la calle. Sin Carlos Díaz, que fue a los 21K en su vuelta tras la lesión que lo dejó fuera del Mundial de Tokio en 2025, la corona de los 42K quedaba vacante y Hugo Catrileo era la carta nacional.
Sin embargo, los kenianos, que no pudieron el año pasado, retomaron su hegemonía. Cornelius Chepkok, Michael Kirui y el propio Catrileo peleaban tranco a tranco, pero los africanos aceleraron el paso y se escaparon del chileno. Chepkok, de 32 años, se despegó de Kirui para ganar. Amagó un intento de romper el récord que data de 2017, pero se quedó corto: sus 2h 09:48 son once segundos más que los de su compatriota Luka Lobuwan hace nueve años.“Fue una carrera dura, tuve que hacer algunos cambios de ritmo, porque venía un poquito plano, pude hacer el récord, pero no se pudo. De todas formas, pude ganar y estoy feliz”, expresó Chepkok.

El podio de los 42K. De izquierda a derecha están Michael Kirui, el ganador Cornelius Chepkok y el chileno Hugo Catrileo. Foto: Focorace
Catrileo, en su primer maratón en Santiago, se subió al podio como tercero (2h 10:21) y se llevó los $5 millones del premio Érika Olivera al mejor nacional. “La idea era estar más arriba y ganarla, al final estamos en Chile, hay que hacer respetar un poco la patria, pero los dos chicos que llegaron antes hicieron una muy buena carrera. Se hizo un poco más pesada con los cambios de velocidad dentro de la carrera, me jugaron en contra algunas cosas que hay que tener en cuenta para la próxima”, dijo el oriundo de Puerto Saavedra, que quiere correr dos maratones más en el año.
En damas, el título se fue a Etiopía, con Tigst Belew, de 23 años. Un premio doble, porque sus 2h 27:59 son nuevo récord, superando la marca de la peruana Inés Melchor en 2015. “Vine pensando en ganar, me preparé para eso y lo logré. Pero estoy más feliz por hacerlo con récord”, afirmó. La mejor nacional fue María José Calfilaf, que fue cuarta (2h 39:04): “Venía a buscar mi mejor marca, no se dio, pero igual estoy contenta con ser primera entre las chilenas”.
En las otras series también hubo hitos. El peruano Alejandro Alania ganó el medio maratón con 1h 02:29, que quebró el hito de Díaz, que llegó tercero a casi un minuto, mientras que la argentina Belén Casetta (1h 14:21) lo hizo en las damas. Los 10K, por su parte, quedaron en poder de Diego Uribe (29:52), campeón por cuarta vez seguida, y Daniela Moya (35:10).
LA TRASTIENDA DEL MARATÓN
Horas extras para voluntarios: Los encargados de las atenciones médicas trabajaron más que en años anteriores para acudir en la ayuda de los extasiados corredores que cruzaban la meta. Ayer la temperatura subió rápido en la mañana y el sol pegó más fuerte, lo que afectó a varios participantes, que remataron incluso entre vómitos. En total, hubo 350 voluntarios en salud y más de mil ayudando en otras faenas. “Nos llena de orgullo y alegría. Es una muy linda forma de unir el deporte con el voluntariado, que comparten tantos valores”, detalló la directora ejecutiva de la prueba, Francisca Aguirre.
Corpóreos en carrera: Por primera vez, hubo una carrera para los corpóreos de los auspiciadores de la competencia. El trazado no fue largo, apenas unos cien metros, pero permitió ver a una decena de personajes dándolo todo. El ganador fue un perro llamado “Canito”, representando a la productora Prokart.
Premio para los últimos: Quienes cruzaban la meta tenían asegurada una medalla conmemorativa que los acreditaba como finishers. Sin embargo, una cadena de gimnasios aumentó la apuesta y decidió entregar membresías a quienes terminaron colistas en los 21 y 42 kilómetros: seis meses para los rezagados de la media maratón y un año para los más retrasados de la máxima distancia.
José Contreras
es colaborador de Deportes El Mercurio. Periodista de la Universidad Uniacc con énfasis en el polideportivo, ha cubierto eventos como los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, Juegos Sudamericanos, el MotoGP, el mundial de Rally y certámenes de fútbol, tenis y otras disciplinas.







