Campeones del orbe a los 19 años, la señal que dejó el Mundial para estimular el recambio
Pau Cubarsí y Lamine Yamal, jugadores clase 2007, se mostraron como armas confiables en la máxima instancia, indicio que las barreras etarias de oportunidades se rebajan. El evento planetario también dejó materias del juego para digerir: una tendencia casi uniforme a utilizar el bloque bajo para evitar transiciones, la relevancia de los mediocampistas y el factor velocidad.
El desplante de Pau Cubarsí, que recibió el premio al Mejor Jugador Joven del Mundial, y Lamine Yamal, ambos jugadores de 19 años coronados con España, dan cuenta que los rangos de edad para responder en el máximo nivel se tienden a reducir.
Los hispanos no fueron los únicos. Los galos Warren Zaïre-Emery (20 años), Désiré Doué (21), el australiano Nestory Irankunda (20), el senegalés Ibrahim Mbaye (18), el estadounidense Alex Freeman (21), el bosnio Kreim Alajbegovic (18), los marfileños Yan Diomandé (19) y Basoumana Touré (20), el mexicano Gilberto Mora (17), el suizo Johan Manzambi (20), el noruego Antonio Nusa (21), y los marroquíes Ayyoub Bouaddi (18) y Gessime Yassine (20) fueron confiables cada vez que fueron requeridos.
“Las selecciones en la Copa del Mundo es donde emerge el talento, no donde se descubre. Es fascinante pensar que algunos de los jugadores que se convertirán en estrellas en el Mundial 2034 podrían tener hoy tan solo nueve años”, aseguró en el New York Times David Hicks, director de Eyeball, plataforma que monitorea y documenta a más de 400 mil jugadores menores de 23 años alrededor del planeta.
La señal también fue captada en Juan Pinto Durán. “Donde más estamos empujando son los Sub 15, mi visión es que esos chicos categoría 2010 y 2011 en el 2030 van a tener 20 años y ya quedó demostrado en este Mundial que con 20 años puedes ser campeón del mundo”, deslizó el seleccionador Nicolás Córdova durante el conversatorio La Pizarra del Mundial en el Claro Arena.
“El caso de España es muy potente, porque Cubarsí y Yamal ya jugaron la Euro 2024 con 17 años, son casos especiales, aislados, porque una cosa es jugar en tu club a esa edad, que ya es mérito, y otra es hacerlo en la selección, en un Mundial. Ahí también es clave el entrenador (Luis de la Fuente), que los conoce de la Sub 16 y confía en ellos. Por eso es bueno lo que está pasando en Chile, con una estructura que se ha mantenido tres años, donde los entrenadores que estuvieron en menores después se puedan proyectar a categorías más grandes o incluso la mayor. En el caso del futbolista chileno necesita de este entrenador que lo conozca, que le entregue confianza y se atreva a ponerlo, es un jugador que con gente conocida a la cabeza es tremendamente capaz”, enseña Hernán Caputto, con rodaje en la base de la Roja.
“Lo de los jugadores jóvenes en el Mundial es una gran noticia, países que apuesten al desarrollo fútbol formativo y se animen a darle la posibilidad, pero para eso los chicos deben aprovechar esas oportunidad, en el nivel que sea. En el fútbol que se juega hoy se necesita una mixtura entre gente de experiencia y la frescura y vitalidad que entrega un joven. Argentina en su equipo titular tuvo un promedio de edad mucho más alto que España, y llegó muy justo (físicamente) a la final. El joven aporta atrevimiento, desinhibición, y eso hay que respaldarlo desde el entrenador y el resto del equipo, se notó con Cubarsí, porque cuando el entorno colectivo no estimula el atrevimiento del chico, no aparece”, observa Fernando Vergara, jefe del fútbol formativo de O’Higgins.
A partir del modelo español se desprende la incógnita de qué ruta seguir en el fútbol local y el perfil de jugador a estimular. “¿De dónde nos agarramos nosotros para generar el proyecto? ¿Qué somos como fútbol? Somos jugadores de buen pie, sí; agresivos, sí; dinámico, sí. ¿Podemos ganar como juega Paraguay al pelotazo? no; ¿podemos ganar a las transiciones contra los colombianos? no”, meditó Córdova en su ponencia.
“El camino de Chile, como lo dijo Nico Córdova en varias oportunidades, debe ser parecido al de España, porque el biotipo del jugador chileno es parecido al español, no tanto desarrollo muscular, un biotipo más bien bajo, pero a eso atributos hay que agregarle una alta dosis de condición técnica y un entendimiento del juego muy desarrollado, y la velocidad física, por ejemplo centrales rápidos que puedan ganar duelos”, replica Vergara, jefe de una cantera que abastece a las selecciones en todas las categorías.
Bloque bajo y el mediocampo
La Copa del Mundo también dejó retazos estratégicos, con varios comportamientos repetidos, entre ellos, el retroceso acentuado de las selecciones al no tener la pelota, incluso varios con chapa de protagonistas: Brasil, Inglaterra y Argentina. “Esa presión alta durante el juego no se vio, algunos equipos presionaban únicamente al momento de la salida del rival (del saque de fondo), pero si no podían recuperar de inmediato se replegaban una zona muy baja, atrayendo al equipo rival para tener muchos metros a las espaldas y eventualmente correr. Eso disminuyó claramente las transiciones, no había ese juego de ida y vuelta permanente, porque el único partido palo y palo fue el 6-4 de Inglaterra y Francia. Ese bloque bajo casi siempre era en 25 o 20 metros, donde casi no hay espacio entrelínea, ahí se echa de menos a ese media punta capaz de romper un par de líneas con un dribbling o el pase justo”, destaca Caputto.
Otro aspecto que desprende el certamen es la relevancia de la línea de volantes. Francia, acaso el seleccionado con los atacantes más exuberantes del Mundial, fue aplastado en la semifinal por España, un equipo de mediocampistas, gestionado de forma magistral por Rodri y Fabián Ruiz (Pedri como alternativa). "Tenemos a los seis mejores mediocampistas de mundo", se jactó De la Fuente. Ahí está el músculo del juego. La misma matriz de energía utilizaron en sus mejores pasajes Argentina (Leandro Paredes-Enzo Fernández-Alexis Mac Allister), Inglaterra (Declan Rice-Elliot Anderson), Noruega (Martin Odegaard, Sander Berge-Patrick Berg) y Estados Unidos (Tyler Adams-Malik Tillman-Weston McKennie), entre otros.
“Todas las líneas son importantes, pero estoy convencido que la de volantes determina en gran parte el éxito o el fracaso de un equipo. La presión que hizo España sobre Francia, por ejemplo, fue gestionada por sus mediocampistas y luego lo sometió con la tenencia de esos mismos volantes. Los medios dan posesión, juego, son capaces de aparecer en ataque. La filosofía de juego de un equipo está marcada por esa línea.Los matices los dan los defensas y los atacantes, pero los mediocampistas son los que generan volumen en defensa y en ataque”, expone Francisco Varela, analista que colaboró con Marcelo Bielsa en Chile.
Luis Venegas, preparador físico del Colo Colo 73, subraya: “Vimos un Mundial atractivo por la cantidad de goles, los equipos de alta competencia patean al arco, casi todas las jugadas terminan en remates. Y lo otro es la velocidad, eso prima: velocidad de desplazamiento, para atacar y defender, porque España siempre estaba posicionado para volver a recuperar y presionar, y la velocidad del pase, ahí está el secreto”.
Claudio Herrera De La Fuente
es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.







